José Friguls ANAFRIC Barcelona
José Fraguls (Anafric): "Estamos dejando de ser competitivos por el aumento de costes"
El presidente de la patronal cárnica reflexiona sobre los principales retos del sector en España y carga contra el acuerdo UE-Mercosur.
Entre sus críticas, señala el veto de Bruselas a la importación de carne de Brasil a partir de septiembre, a raíz de las dudas sobre sus estándares de producción
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"No se puede cambiar carne por coches", resume José Friguls al hablar del acuerdo con Mercosur. El presidente de la Asociación Nacional de Industrias de la Carne de España (Anafric) lleva más de dos décadas al frente de la patronal y conoce bien sus desafíos. Exportar para sobrevivir, falta de relevo generacional, escasez de incentivos, presión por innovar y más.
Detrás hay un sector que factura más de 42.000 millones de euros y que, además de liderar la industria española de alimentación y bebidas, concentra una quinta parte del valor de su producción. Un peso económico que contrasta con un pacto comercial que prioriza industrias de mayor valor añadido, como la automotriz, la química-farmacéutica o la tecnológica.
En este contexto, Friguls dialoga con Crónica Global sobre la situación del sector cárnico y las claves que marcarán su futuro.
-El acuerdo con Mercosur ha entrado provisionalmente en vigor en mayo. ¿Qué lectura hacen desde Anafric y cómo cree que impactará en el sector?
-Desde el primer día nos opusimos. Es un acuerdo que se puso sobre la mesa sin consultar al sector. Después de muchos años de negociaciones, la señora Von der Leyen decidió firmarlo y, además, lo hizo en Uruguay.
Presentamos alegaciones porque era un golpe muy directo a la producción y la industria cárnica, sobre todo al vacuno, al que afecta de forma letal. Finalmente se aprobó, pero nosotros seguimos defendiendo que no se puede cambiar carne por coches. No podemos.
El sector cárnico es una parte muy importante de la economía española y debe protegerse, es lo que hemos trasladado a los eurodiputados hace poco en una reunión en Bruselas.
-Se habla de las cláusulas de salvaguardia...
-Sí, pero ¿dónde están? Todavía no hay reglamento que diga cómo se aplicarán. Es cierto que hay y habrán controles, pero la primera carne que llegó de Brasil a Europa ya ha tenido problemas [la Unión Europea vetará la carne de Brasil a partir de septiembre por dudas sobre el uso de antimicrobianos para estimular el crecimiento de animales].
Bruselas ya ha respondido. Eso demuestra que el control funcionó, pero también que el riesgo existe. En septiembre dicen que hablarán del tema, pero la carne ya ha entrado. ¿Dónde está?
-Cuando se habla de Mercosur, se pone sobre la mesa los controles sanitarios obligatorios y la fijación de precios base. ¿Lo considera suficiente?
-Hay mucho más que los controles sanitarios. Todos debemos jugar con las mismas reglas. No estamos en contra de la globalización, pero sí de que entren productos que no cumplan las mismas exigencias que nosotros.
En Europa tenemos normas muy estrictas sobre trazabilidad, bienestar animal, condiciones laborales o deforestación. Son estándares de los que debemos sentirnos orgullosos. Si los productos importados cumplen las mismas condiciones, no tenemos nada que objetar.
El presidente de Anafric, José Friguls Barcelona
Yo incluso propuse a varios eurodiputados presentar un recurso para suspender la entrada en vigor del acuerdo provisional. Ahora hay un recurso en el Tribunal de Justicia de la UE porque se considera que la Comisión Europea pudo extralimitarse. Polonia es el único país que ha impugnado el acuerdo. Nosotros creemos que, al menos, había que intentarlo.
-¿No puede verse también como una oportunidad para reforzar la seguridad alimentaria en Europa?
-Si cumplen todas las mismas normas, perfecto. Pero controlar las mercancías que entran en Europa no es una medida extraordinaria, es una obligación. Yo no digo que la carne sea mala, simplemente pido que todos juguemos con las mismas reglas.
-A nivel general, ¿cómo valora la situación actual de la industria cárnica?
-En general, el sector está en una buena proyección... con dificultades. El vacuno tiene un problema grave, que es la falta de producción. La cabaña (conjunto total del ganado) disminuye y cada vez hay menos animales para llevarlos al sacrificio. Las exportaciones funcionan, pero estamos dejando de ser competitivos porque los costes y los precios han aumentado.
Pero nuestra gran ventaja sigue siendo la calidad. La carne española cumple unos estándares muy elevados y eso es lo que nos diferencia. En porcino, la regionalización nos ha permitido mantenernos mercados importantes como China gracias al trabajo del Ministerio de Agricultura y de Interporc. Aun así, perdemos competitividad.
En ovino la situación depende mucho de la exportación. El consumo nacional ha caído considerablemente porque es una carne cara. No es que al consumidor no le guste, muchas veces solo no puede permitírselo. Sin embargo, nuestros productos tienen una calidad excelente y encuentran mercado en países con mayor poder adquisitivo.
-Pero está el riesgo de depender demasiado de la exportación, ¿no?
-No necesariamente. Muchas empresas de Anafric apenas exportan y viven del mercado nacional, trabajando con hostelería, supermercados, carnicerías o venta directa. El sector sigue siendo rentable, aunque con dificultades.
El verdadero problema de hoy es el relevo generacional. Es un trabajo muy duro. En un matadero, las jornadas empiezan de madrugada, las condiciones son exigentes y necesitan de una enorme dedicación. Muchos hijos de empresarios prefieren otros empleos con horarios más cómodos y mayor conciliación.
-¿Qué soluciones plantean para afrontar ese relevo?
-Llevo años escuchando que el relevo generacional es un problema. Ya basta de repetirlo, necesitamos soluciones. Estoy preparando un proyecto que esperamos presentar a finales de verano. No creo en las promesas ni en regalar dinero.
Prefiero medidas que faciliten la continuidad de las empresas, como incentivos fiscales o reducciones en las cotizaciones sociales. Lo importante es que las empresas puedan seguir siendo rentables por su actividad, no por subvenciones.
José Friguls (Anafric) Barcelona
-¿Cómo influyen ayudas como la PAC al sector?
-La PAC no se dirige directamente a la industria, pero sí repercute en ella. Si desaparecieran esas ayudas, el precio del ganado aumentaría todavía más y el coste para la industria sería mucho mayor.
-La sostenibilidad es otro gran debate en cualquier industria. ¿Cómo lo afrontan?
-Somos defensores de la sostenibilidad y del cuidado del medio ambiente. Colaboramos en todo lo necesario para mejorar en ese ámbito. Lo mismo ocurre con la innovación. Sin innovación, no hay futuro para nuestro sector.
Un ejemplo serían las llamadas 'ovejas bombero'. El pastoreo mantiene limpios los montes y ayuda a prevenir incendios de forma natural. El problema vuelve a ser el mismo... faltan personas que se quieran dedicar a esta actividad.
-¿Cómo ve el futuro del sector en los próximos años?
-No soy tan pesimista. Habrá cambios y algunas empresas desaparecerán, sobre todo las más pequeñas que no consigan adaptarse. Ya hemos visto cierres de empresas familiares que no han encontrado continuidad. Este año, tres o cuatro se han despedido de la patronal.
Pero lo importante es seguir innovando. Y exportar. Exportar es fundamental. Pero, hombre, España tiene 40 millones de habitantes, algo debemos de comer, no sé. Hay que buscar la fórmula de aumentar el consumo interior, que no es fácil. Tenemos problemas de consumo, el sector debe adaptarse a las nuevas tendencias, porque están cambiando a pasos agigantados. Debemos atraer a consumidores más jóvenes.
Sobre la relación con el resto del sector, mantenemos una excelente colaboración con Anice, con las demás asociaciones y con las administraciones. Entre todos estamos trabajando para defender los intereses de la producción y de la industria cárnica, y ver si podemos seguir creciendo.