Entrada a la librería ONA de la calle Pau Claris

Entrada a la librería ONA de la calle Pau Claris Simón Sánchez Serrano

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La librería de Tatxo Benet pierde casi un millón de euros cada año

Ona, de la calle Pau Claris de Barcelona, tuvo, según sus últimos resultados disponibles de 2022 y 2023, unas pérdidas de casi 900.000 euros y acumula un roto de tres millones en los últimos cinco balances presentados

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La librería Ona de la calle Pau Claris de Barcelona, propiedad del empresario y filántropo Tatxo Benet, es un pozo sin fondo. Lleva siete ejercicios en números rojos, y en los últimos dos años con datos conocidos perdió casi un millón anual.

Según el último ejercicio del que hay resultados disponibles, la librería cerró 2023 con unas pérdidas de 882.676 euros. Desde que Josep Maria Benet Ferran se hizo con el negocio en 2019, siempre ha registrado números rojos.

Antes de la adquisición por parte de Benet, Ona era un negocio pequeño y estable: facturaba en torno a 200.000 euros anuales en su sede de Gràcia y su resultado apenas se movía de cero, con 1.804 euros de beneficio en 2016 y pérdidas de 7.060 euros en 2017.

Todo cambió a partir de 2019, año de la compra y, sobre todo, en 2020, cuando el nuevo local de 1.000 metros cuadrados en Pau Claris abrió sus puertas en pleno estado de alarma por la Covid-19. Tatxo Benet invirtió 1,5 millones de euros en el espacio.

Números rojos

Desde entonces, la facturación se ha multiplicado por cuatro, pero los números rojos se han disparado. En 2019 el roto fue de 106.000 euros, en 2020 de medio millón, en 2021 de 432.000 y, en 2022 y 2023, de casi 900.000 euros cada ejercicio. La empresa aún no ha presentado las cuentas de 2024 ni de 2025.

En conjunto, el acumulado es de casi tres millones en pérdidas en apenas un lustro.

Interior de la librería ONA de la calle Pau Claris

Interior de la librería ONA de la calle Pau Claris

Los ingresos de 2023 fueron de 950.000 euros y, en 2022, de 850.000 euros. Es decir, prácticamente las mismas pérdidas que facturación.

Para sostener el proyecto, Benet inyectó dos millones de euros en la sociedad mediante una aportación dineraria aprobada en junta el 29 de abril de 2020. Ese refuerzo permitió que el patrimonio neto pasara de -92.408 euros a cierre de 2019 a 1,2 millones a cierre de 2020.

Patrimonio negativo

Pero las pérdidas sucesivas se lo han vuelto a comer. A cierre de 2022, el patrimonio neto ya había vuelto a terreno negativo, con -116.938 euros. Sumando la pérdida de 2023, se situaría en un millón negativo, muy por debajo de la mitad del capital social.

Si Benet no ha inyectado más dinero en los presentes ejercicios, la sociedad se juega la disolución.

El pasivo financiero a corto plazo se ha incrementado un 35% de 2022 a 2023, hasta los 2,3 millones.

Más plantilla

Pese al deterioro de los resultados, la plantilla ha crecido: la empresa pasó de una media de 14 empleados en 2022 a 15,84 en 2023.

La sociedad, administrada por un administrador único sin consejo de administración, no ha repartido dividendos en ningún ejercicio y prevé compensar las pérdidas de 2023 en años futuros, según consta en la propia memoria.

Tatxo Benet, junto a una obra que muestra a Saddam Hussein en una pecera

Tatxo Benet, junto a una obra que muestra a Saddam Hussein en una pecera Cedida / EFE

Cabe recordar que la librería no tiene como objeto último el negocio, sino la difusión cultural y la defensa del catalán. Sin embargo, no demasiadas fortunas aguantan pérdidas anuales de casi un millón de euros.

Otro proyecto filantrópico de Benet que acabó en fiasco fue el Museu de l'Art Prohibit de la calle Diputació, una exposición que presentaba obras censuradas de todo el mundo y que tuvo muy buena acogida entre los barceloneses. Sin embargo, la huelga del sindicato SUT truncó los planes de Benet, que bajó la persiana del museo por el boicot.