Francisco Gaudier, presidente del Círculo del Liceo Barcelona
Francisco Gaudier, presidente saliente del Círculo del Liceo: “Mientras tengamos Rey, su retrato seguirá aquí colgado”
'Crónica Global' entrevista al hombre que está al frente del club más antiguo de España antes de que el 30 de junio Ernestina Torelló se convierta en la primera mujer en presidir la institución
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Al entrar en el Círculo del Liceo, uno no sabe qué impresiona más: las recargadas salas modernistas, la sensación de haber entrado en un espacio detenido en el siglo XIX, la corbata reglamentaria y los modales exquisitos en plena Rambla, la magnífica colección de pinturas de Ramón Casas o el estado impoluto en el que se encuentra todo.
Esto último es mérito de Francisco Gaudier, presidente del Círculo, que cuida cada detalle. A su llegada, pasa revista junto al gerente: pregunta por dos desperfectos que hay que bordar en la tapicería, por la mancha de un sillón o por la bombilla que no funciona en una sala. Lo tiene todo en la cabeza.
Preside uno de los clubes privados más antiguos de España, abierto desde 1847 y con acceso compartido con el Liceu. No ha tenido que ser restaurado nunca porque no se vio afectado por ninguno de los dos incendios que ha sufrido el teatro. “Desde aquí no se olió ni el humo”, explica Rubén Salas, el gerente, a Crónica Global.
Ahora, Gaudier se prepara para dejar el cargo y dar el relevo a Ernestina Torelló, presidenta de la bodega Torelló Viticultors, que el 30 de junio se convertirá en la primera mujer en presidir el club.
Francisco Gaudier, presidente del Círculo del Liceo Barcelona
- Lleva ocho años al frente del Círculo del Liceo, ¿qué ha cambiado en el club desde el inicio de su mandato?
- Para empezar, el número de socios se ha incrementado muchísimo: ahora somos 1.060; cuando llegué, éramos 771. También ha incrementado muchísimo el número de socios jóvenes. Aquí en el Círculo hay una cosa que se llama la Lliga Jove; la fundó el antiguo presidente, y en estos años ha crecido una barbaridad. Ahora hay unos 160 jóvenes y esto asegura mucho el futuro del club. El hecho de que en su momento escogiera a una mujer como vicepresidenta también ha sido importante. En aquel momento me dijo que se pensaba marchar cuando yo me marchara, pero ahora, por las circunstancias que sean, ha decidido postularse como presidenta.
- Hablamos de Ernestina Torelló.
- Sí, a diferencia de lo que me sucedió a mí y al antiguo presidente, ha tenido la suerte de que no ha habido ningún oponente. Y eso siempre es muy pesado, porque aquí los socios somos todos amigos y hay que buscar votos de un lado y de otro. En esta ocasión no va a haber elecciones. Ha habido un proceso electoral y un periodo para presentar candidaturas, y cualquier socio hubiera podido hacerlo, pero nadie lo ha hecho. Por lo tanto, mi actual vicepresidenta quedará proclamada automáticamente presidenta a partir del 30 de junio.
Salón del Círculo del Liceo Barcelona
- Es especialmente importante si se tiene en cuenta que, hasta 2001, el club no admitía mujeres.
- Me acuerdo de cuando vino la embajadora americana. Yo le dije, con mucho orgullo, que el 33% de los socios del club ya son mujeres, y que no se habían admitido mujeres hasta el 2001. Me dijo: “¿Tan tarde?”. En cualquier caso, ponemos una pica en Flandes, porque que un club de este tipo vaya a tener a una mujer como presidenta es un orgullo: significa que hemos evolucionado muy favorablemente de acuerdo con la sociedad.
- En un club con 178 años de historia, más impresionante todavía que lo que ha cambiado es lo que perdura.
- Que todo cambie para que todo siga igual, como decía el príncipe Lampedusa. Nosotros nos hemos ido adaptando a las circunstancias de la sociedad. Desde el punto de vista tecnológico, por ejemplo, aunque no lo parezca, tenemos toda la tecnología más avanzada. Eso sí: se han respetado mucho una serie de normas de convivencia, una cierta manera de comportarse. Funciona un poco como una escuela para los jóvenes: de forma de pensar, de buenas maneras. Hay una serie de cosas que han prevalecido y que los jóvenes defienden. También defendemos el uso de la corbata: aquí se lleva siempre corbata, excepto una serie de meses en verano.
- Todo está impoluto: tienen una magnífica colección de cuadros de Ramón Casas que está en perfecto estado.
- En estos ocho años se han limpiado y se han iluminado todos los cuadros de nuevo, en parte gracias a la colaboración de algunas familias, especialmente la familia Uriach. También hemos ido limpiando los cuadros, porque no hay que olvidar que aquí antes se fumaba y el humo realmente los ensucia.
Cuadros de Ramón Casas en el Círculo del Liceo Barcelona
- ¿Cómo es el perfil del socio?
- Hay de todo. Hay socios que vienen solamente el día que van a la ópera: cenan y luego no vuelven hasta otra ocasión. Pero hay otros que vienen a los actos culturales, a las conferencias o incluso a reunirse entre ellos. No hay que olvidar que aquí hay unas 14 o 15 peñas dentro del club: la peña gastronómica, la de los Condes de Barcelona... El perfil de los socios es muy amplio.
- Uno de los grandes méritos de su mandato ha sido traer al Rey aquí en 2019. ¿Cómo fue?
- Cuando celebramos el 175 aniversario, pedimos audiencia a la Casa Real y nos recibieron en el Palacete Albéniz. Les planteamos que estaríamos encantados de que pudiera venir con nosotros para celebrar el aniversario del club. Dijo: “Si me invitan, voy”. Pero con la familia real nunca se sabe: imagínate que el día anterior hubiera habido un descarrilamiento de trenes. Por suerte no pasó nada, y vinieron él y la Reina. Estuvieron presentes en el acto que hicimos en el teatro, y luego en el cóctel que hubo en el Salón de los Espejos. Marcamos la pauta, porque todos los demás clubs le han invitado también, pero por el momento me parece que solo ha venido aquí (ríe).
Comedor del Círculo del Liceo Barcelona
- Tiene su retrato coronando su despacho.
- Lo regaló un socio de Madrid. En un principio lo querían hacer sin corbata, pero dije: “No, el Rey sin corbata no; solo faltaría”. Entonces le pusimos esta corbata roja, que además, casualmente, combina con la tapicería del despacho. Cuando vino el Rey, inauguró el cuadro. Mientras tengamos monarquía, ahí estará.
- Se les compara a menudo con el Círculo Ecuestre. ¿Son su equivalente en el ámbito cultural?
- Ellos están más enfocados al mundo financiero y nosotros estamos más enfocados al mundo cultural. Eso no quiere decir que si viene George Soros aquí a Barcelona no le invitemos, pero el primer estatuto de esta casa es la defensa de la cultura y de la música para el disfrute de los socios. El club ya tiene mucha autonomía en el sentido de que hacemos muchos actos al margen del teatro, pero es verdad que nosotros estamos casados con el Liceu. Si en el incendio de 1994 se hubiera decidido hacer un teatro nuevo, en Montjuic, por ejemplo, aquí estaríamos en una situación difícil. Pero no pasó.
- ¿Diría que el club es muy exclusivo?
- Todos los clubes de socios lo son un poco. Es verdad que, cuando alguien quiere hacerse socio de aquí, necesita algunas firmas y que algún socio lo presente. Pero tampoco cerramos la puerta a que venga alguien de fuera a quien realmente le guste la música, por ejemplo. Si en la entrevista vemos que encaja con lo que nosotros entendemos que debe ser el perfil de un socio, las firmas se las buscamos.
Vestíbulo del Círculo del Liceo Barcelona
- Su etapa ha coincidido con grandes desafíos, como el Covid o el procés. ¿Cómo lo vivieron?
- Nosotros somos neutrales a nivel político. Siempre lo hemos dicho: respetamos todas las ideologías y no hacemos ninguna apología de nada. Lo que sí somos es constitucionalistas y respetamos lo que hay. Yo siempre digo que, cuando viene aquí un alcalde o una alcaldesa de la ciudad, me guste más o menos, es el alcalde de la ciudad, y por tanto lo respeto. Le recibo y le enseño el Círculo. Es una cuestión de respeto a las autoridades. Aquí ha venido incluso la señora Colau.
- ¿Cómo fue?
- Nosotros, una vez al año, coincidiendo con el día de la inauguración del teatro —esto es una cosa bastante reciente—, aceptamos encantados una petición que nos hicieron: que tuviéramos todas las puertas abiertas. Ese día pueden entrar todas las personas que van al teatro. En una ocasión, hace cuatro o cinco años, el gerente me dijo: “Está la señora Colau en la casa”. Fue justo cuando se había aprobado el tema de la Copa América. Yo la felicité por haberlo sacado adelante y ella me dijo que era algo necesario para la ciudad. Entonces le dije: “Mira, ha venido aquí tu brazo derecho, Jordi Martí, y te habrá dicho que aquí no nos comemos a nadie. Nos encantaría que vinieras al Círculo, porque nos gustaría mucho conocer cuáles son tus planes para la ciudad”. Ella nos respondió: “Claro, claro, vendré”. Pero la cosa quedó ahí.