La discoteca Nix de Barcelona afronta su segundo viernes de actividad con la polémica sobre su licencia todavía sin resolver.
La sala de la calle Diputació, que durante años albergó las históricas Sala Tango y Arena, cumple una semana abierta mientras sigue pendiente la batalla judicial sobre la titularidad de la licencia de actividad, un conflicto que adelantó este digital.
Detrás del proyecto se encuentra Mr. Mallum, empresa impulsada por Juan Carlos Rodríguez y Francisco Marín, dos promotores vinculados al ocio nocturno latino y propietarios de las discotecas Bachata y Canela (esta última ya desaparecida).
Desde la Federación Catalana de Locales de Ocio Nocturno (Fecalon) interpretan la apertura como un triunfo para el sector. “Nosotros queremos mejores discotecas y mejores salas, les vamos a ayudar”, aseguran. Según la patronal, unas 450 personas acudieron el viernes pasado a la inauguración.
“Un fracaso”
La valoración es muy distinta entre las fuentes de la parte contraria. “Un fracaso absoluto”, sostienen. “Se ve en las fotos que colgaron: está vacía”.
Estas mismas fuentes advierten de las consecuencias que podría tener mantener la actividad mientras persiste el conflicto administrativo. “Si ocurre cualquier problema, aparecerá la gran pregunta: quién responde realmente y bajo qué cobertura estaba funcionando”, señalan.
Por ello, aseguran que Marco Antonio Nespral, sobrino del fundador del Grupo Arena, a quien consideran el legítimo titular de la licencia, ya se ha reunido con responsables del distrito para reclamar una actuación inmediata y una revisión de la situación administrativa del local.
La división también se refleja en las reseñas que los usuarios pueden consultar en Google. Las más frecuentes son las de cinco estrellas o las de una: por un lado, quienes celebran la recuperación de una sala histórica; por otro, quienes denuncian que el local sigue careciendo de licencia.
El conflicto
La que durante décadas fue uno de los grandes referentes del ocio nocturno gay de Barcelona se vio golpeada, como muchas otras empresas del sector, por la pandemia. El cierre llegó apenas tres años después de la muerte de su creador, Aladino Nespral.
Marco Antonio Nespral, su sobrino, sostiene, sin embargo, que sigue siendo el titular administrativo de la licencia de actividad.
Frente a esa posición se sitúan los promotores de Nix y la propietaria del inmueble de Diputació 92-94, que defienden que la recuperación de la posesión del local tras el desalojo también les otorgaba el derecho a asumir la licencia.
En 2022, un técnico municipal avaló esa interpretación y consideró procedente el cambio de titularidad. Sin embargo, un año después el Ayuntamiento rectificó y concluyó que la transmisión de la licencia no era válida.
Los propietarios del inmueble sostienen que esa decisión fue errónea y mantienen abierta la batalla judicial. También solicitaron una medida cautelar para poder abrir mientras se resolvía el conflicto, aunque la petición no prosperó.
La regla y las excepciones
Fuentes expertas en derecho administrativo explican a este medio que, en términos generales, la titularidad de una licencia de actividad suele estar vinculada a la propiedad del inmueble, aunque existen excepciones.
Serán los tribunales quienes determinen si este caso encaja en alguna de ellas. Mientras tanto, la disputa sigue abierta, aunque eso no ha impedido que Nix abra hoy sus puertas por segundo viernes consecutivo.
