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La productividad emerge como uno de los principales criterios para adoptar la IA, frente al 'hype' que rodea a los modelos más potentes y costosos. Antes que apostar por las soluciones más caras, los expertos instan a analiza en profundidad qué herramientas generan "realmente" valor para su actividad.

Esta es una de las principales conclusiones que se desprenden de la mesa redonda 'IA aplicada, robótica y el nuevo modelo industrial europeo', celebrada esta mañana en el marco de la 41° Reunió Cercle d'Economia.

El debate ha contado con la participación del cofundador de Apptronik e investigador de la Universidad de Standford, Luis Sentís; el consejero delegado de Openchip, conocida como la Nvidia catalana, Francesc Guim; la presidenta de la tecnológica española GMV, Mónica Martínez; y la vocal de la Junta Directiva del Cercle, Laura Urquizu.

Cautela

En su intervención, Martínez ha recordado que GMV, especializada en ciberseguridad robótica, seguridad y defensa, lleva años usando la IA para el contraste de datos y que, al llegar la IA generativa, supuso "un importante salto de productividad", sobre todo en ámbitos como el marketing o elaboración de ofertas.

Sin embargo, ha advertido de que el uso de esta última en el desarrollo de soluciones propias aun es limitada, ya que estas deben funcionar "siempre", puesto que "de ellos dependen vidas", por lo que la fiabilidad debe ser absoluta.

Dependencia tecnológica

En la misma línea, Guim ha señalado que esta tecnología "está transformando" el trabajo diario en numerosos sectores y que, por ello, es necesario ser conscientes de dos factores clave: la "dependencia tecnológica de Europa" y su menor velocidad de adaptación frente al ritmo de estos cambios, sobre todo en comparación con Estados Unidos y China.

Sobre el primer punto, el directivo ha puesto como ejemplo el uso generalizado de asistentes virtuales --especialmente de Microsoft--, cuyos datos se procesan en centros de datos ubicados fuera de Europa y operados por compañías no europeas.

Ha agregado que estos centros, a su vez, dependen de chips fabricados también fuera del continente, lo que evidencia una cadena externa que, en su opinión, debilita la autonomía del sistema europeo.

Multiplicar inversiones

"Es fundamental que Europa sea agresiva en inversiones, pero no en veinte ni treinta millones, sino en miles, ahora mismo la dependencia es riesgosa y brutal", ha sugerido Guim.

También ha lamentado que en esta apuesta en inversiones China y EEUU llevan a Europa "más de treinta años de ventaja".

Cultura

Por otro lado, Sentís ha añadido que existe una diferencia cultural notable entre Europa y EEUU en la forma de entender la tecnología.

En el caso europeo, sobre todo en el entorno mediterráneo, predomina "una mayor cercanía" al factor humano y una cierta distancia o desconfianza hacia la tecnología, mientras que del otro lado su adopción es mucho más natural.

Por ello, ha planteado la necesidad de encontrar un "punto medio" que permita incorporar la tecnología sin tanto recelos, pero sin renunciar a la mirada crítica.

Aceptar el cambio

En materia industrial, los tres expertos han coincidido en que la robótica y la IA son "una oportunidad" para mejorar la competitividad europea, especialmente en sectores infravalorados, como la salud y los cuidados, donde la automatización puede liberar tareas y revalorizar el conocimiento humano.

Han indicado que ahora vivimos "una nueva revolución industrial", marcada por la rapidez de los cambios y donde la ética y la regulación. actúan a la vez como reto y ventaja.

A su juicio, aunque pueden limitar la velocidad de adopción, también es posible impulsar tecnologías más fiables. En este contexto, han defendido un enfoque global con control, combinando tecnología y desarrollo propio para evitar dependencias.

'Burbuja' tecnológica

La mesa también ha estado de acuerdo en que la IA ha vivido un "hype" que empieza a moderarse, un pinchazo que consideran "saludable" para estabilizar su evolución.

En este escenario, han sugerido a las empresas a realizar análisis conscientes antes de adoptar esta tecnología, eligiendo las herramientas "más adecuadas" para cada caso, ya que los modelos más grandes y costosos no siempre serán los más eficientes o los que más valor aporten.

Valor real

Asimismo, los expertos han apuntado que el impacto de la IA y la robótica se traducirá sobre todo en la transformación y automatización de tareas, más que en el reemplazo directa del empleo.

En este sentido, han señalado que el conocimiento humano seguirá siendo esencial y que estas tecnologías deben entenderse como una herramienta de ampliación de capacidades (upskilling), más que como un reemplazo del trabajo humano.