Fergus pierde el pulso judicial por el control del mayor resort de Cataluña. La Audiencia Provincial de Barcelona ha ratificado recientemente la sentencia favorable a la familia Aceña en la disputa por el hotel Don Juan de Lloret de Mar y condena en costas a la cadena mallorquina.
Se trata de la segunda condena del caso contra la firma balear, por lo que ya no es posible recurrir la decisión.
El asunto gira en torno al complejo hotelero que pasó de la familia Aceña a Fergus tras una reestructuración vinculada a un concurso de acreedores.
El caso se desató cuando la saga catalana resolvió un acuerdo con la cadena, que operaba el establecimiento desde 2022. Fergus denunciaba esta expulsión "forzosa" y exigía retomar la gestión del activo.
Apuesta catalana
Aun con esta pérdida, Fergus sigue mirando a Cataluña. La empresa, de propiedad de José Cañellas, anunció la semana pasada la adquisición del hotel tent Lloret de Mar (Girona), de dos estrellas con 249 habitaciones en primera línea de mar.
El grupo ya lo gestionaba desde 2021, tras su reforma y reconceptualización, por lo que se trató de un asunto principalmente financiero.
José Cañellas, presidente y fundador de Fergus Group
Hotel Don Juan
En cualquier caso, esta sentencia contra Fergus cierra una larga disputa por el hotel Don Juan y por el acuerdo que vinculó a la cadena con la familia Aceña.
El grupo mallorquín llegó a Lloret de Mar en 2022 para gestionar el hotel, ya deteriorado tras la pandemia.
Este establecimiento, levantado por los Aceña en los años 70, había entrado en insolvencia en ese mismo periodo, lo que obligó a reordenar su deuda.
Operador
Tras varios intentos de refinanciación, incluido un acuerdo con un fondo irlandés que acabó rechazado, la operación de la familia catalana se reconfiguró y Fergus entró en el proyecto como operador.
El plan combinaba la reestructuración de la deuda con la renovación del complejo, formado por varios edificios y cerca de 800 habitaciones.
Cambio forzoso
Pero esta convivencia duró poco. Un año después de salir del concurso, los Aceña prescindieron de Fergus y traspasaron la explotación del hotel a Ona Hotels, de los Barrau, desencadenando el choque judicial.
La cadena mallorquina defendía que su salida se produjo de "forma unilateral" y que vulneraba los acuerdos alcanzados en la operación.
Condiciones "abusivas"
La familia Aceña, por su parte, no hizo pública su posición, pero fuentes conocedoras del caso apuntaron a este digital que Fergus habría planteado unas condiciones de refinanciación inasumibles y abusivas.
Esa situación habría llevado a los Aceña a tomar una decisión drástica, al considerar el acuerdo “rayano a la usura”. Las mismas fuentes añadieron que no se fijaron límites de control en la gestión del hotel, lo que habría dado a Fergus carta libre para fijar precios y firmar contratos.
El hotel Don Juan de Lloret de Mar
Respuesta
En aquel momento, Fergus rechazó estas acusaciones, alegando que fueron los propios Aceña quienes pidieron su entrada con aportación de capital, además de la gestión del activo, para reforzar la confianza de los nuevos financiadores.
La compañía accedió a esta fórmula como una excepción para apoyar la operación.
Expansión
Sea como fuere, el impacto de la sentencia no detiene a Fergus, que sigue reforzando su cartera hotelera.
La compañía suma actualmente 38 establecimientos y ha invertido más de 150 millones de euros en reposicionamiento desde su creación en 2011.
Historia 'accidentada'
El grupo nació de la mano de Cañellas y el empresario catalán Joan Pascual, ambos procedentes del negocio de la turoperación receptiva, tras su paso por Serhs y Natalie Tours (hoy W2M de Iberostar).
Ambos separaron sus caminos en 2017. Pascual se quedó con la gestión en la península y Cañellas con Baleares. Ese equilibrio se mantuvo de forma informal hasta 2020, cuando la entrada de Alegría, vinculada a Joan Pascual, en Mallorca rompió el tácito acuerdo.
A partir de ahí, Fergus aterrizó en Cataluña y, en particular, en la Costa Brava.
Crecimiento
En 2025, el grupo mallorquín incorporó siete hoteles y cerró cinco acuerdos adicionales de cara a este año, todos enfocados en reposicionamiento.
Cerró el ejercicio con 186 millones de euros de facturación y 82 millones de beneficio bruto, con crecimientos superiores al 20% en ingresos y resultado.
Para este año, la compañía prevé alcanzar los 223 millones de ingresos y 98 millones de beneficio bruto operativo, según declaró el propio Cañellas en una entrevista a El Economista.
