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Agrolimen, una de las mayores corporaciones de Cataluña y paradigma de la capacidad de crecimiento de la empresa familiar, se ha puesto en valor. En concreto, algo más de 4.000 millones de euros.

Una cifra que proviene de uno de los últimos movimientos societarios de relevancia de la compañía: una suerte de recompra de acciones, a modo de las que están realizando en los últimos años diversas cotizadas. Aunque, en este caso, a falta de títulos fluctuando libremente en un mercado, los vendedores han sido los accionistas de control. En su mayor parte, componentes de las diferentes ramas de la familia Carulla, fundadora de Agrolimen.

La compañía que ahora preside Adrià Carulla, considerado como líder de la tercera generación, ha procedido posteriormente a amortizar los títulos adquiridos para eliminar la autocartera. La junta de accionistas celebrada la pasada semana ha dado luz verde a la correspondiente reducción de capital para articular la citada amortización.

Se trata de un pequeño ajuste, que no llega al 2% del capital fijado hasta la fecha. En la correspondiente reseña legal de la operación aprobada por la asamblea de la sociedad, Agrolimen consigna el precio al que se ha llevado a cabo la adquisición de sus propias acciones: 6.830,14 euros por título.

Adrià Carulla, fundador de Promofarma y administrador único de Dolby XXI y Dat Operations

Una operación que ha permitido a los accionistas vendedores embolsarse unos 75 millones de euros. Pero que, además, también establece una valoración actualizada de la compañía, que ha sido la encargada de adquirirlos.

Antes de este pequeño ajuste en el capital de Agrolimen, éste estaba distribuido entre algo más de 586.000 acciones. La referencia del precio al que la corporación ha adquirido sus propios títulos para su posterior amortización establece la valoración del 100% en el entorno de 4.000 millones de euros.

El caso de Puig

Al menos de forma pública, la familia Carulla no se ha pronunciado sobre la posibilidad de dar entrada a socios externos o de articular una salida parcial del capital a través de una eventual salida a bolsa.

Un extremo que sí contemplaron otras grandes corporaciones familiares catalanas, como ha sido el caso de Puig. El imperio de perfumería y belleza premium ha cumplido recientemente dos años como empresa cotizada. Uno de los factores que en su día destacó la corporación en torno a su salida a bolsa fue la posibilidad que le ofrecía de que la industria de la inversión y los mercados estimaran el valor real de Puig Brands.

Cambios

En el caso de Agrolimen, su propia valoración a la hora de recomprar títulos a los accionistas le sitúa con una dimensión equiparable a una sociedad cotizada en el Ibex 35, el índice de referencia de la bolsa española; aunque, eso sí, ocuparía los últimos puestos del selecto grupo bajo el criterio de la capitalización.

En los últimos años, Agrolimen ha afrontado cambios de calado en su organización y gobernanza internas. En plena pandemia, Adrià Carulla tomaba los mandos de la corporación al tomar el relevo de su padre, Artur Carulla Font, que ha permanecido en el consejo de administración, en calidad de vicepresidente.

Desde el punto de vista ejecutivo, la variación más relevante fue la incorporación de Juan Martín Alonso como consejero delegado. El dirigente llegó a la corporación catalana procedente del gigante estadounidense Mars, que al igual que Agrolimen, también cuenta con una potente división de alimentos para mascotas.

A comienzos de este 2026, Agrolimen también ha tenido que afrontar una reestructuración tras la marcha de Ignasi Ricou. Sus responsabilidades al frente de las divisiones de GB Foods en Europa y África han pasado a ser asumidas por Adrià Carulla, con el apoyo de Alonso, que se ha incorporado a los consejos de estas sociedades como vicepresidente.

La salida de Ricou, tras cerca de trece años en cargos de responsabilidad en el grupo, ha supuesto una pérdida importante. Su aportación ha sido relevante para el crecimiento en los últimos años, tanto en el plano orgánico como a través de la adquisición de empresas, como fue el caso de Continental Foods.

Además, también ocupaba la presidencia de Gallina Blanca, uno de los emblemas de Agrolimen, desde mediados de 2020. El mismo cargo que ostentaba en otras mercantiles destacadas del grupo como Flo S.A. (asociada a la marca El Pavo) y Salsas de Salteras (fabricante de los productos envasados García Millán).

Ricou también ha sido una figura clave para la expansión geográfica de Agrolimen, con especial foco en el continente africano.