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Cisma entre amigos. El exconseller de la Generalitat Andreu Mas-Colell, también presidente del Barcelona Institute of Science and Technology (BIST), ha roto relaciones con el Parc de Recerca Biomèdica de Barcelona (PRBB) tras arrebatarle este organismo el edificio estrella del nuevo hub científico de Barcelona, el Mercat del Peix.

Lo detallan fuentes conocedoras del lance, que recuerdan que Mas-Colell, al frente del BIST, "impulsó inicialmente" el edificio de Medicina de Precisión, una de las tres piezas del conjunto de inmuebles del polo investigador.

Pero hace apenas unos meses, el PRBB le arrebató la titularidad --un derecho de superficie a 75 años-- y la gestión efectiva de la edificación, como avanzó este medio.

El BIST se ha quedado apenas con los grupos de investigación y su dirección científica.

"Eran íntimos"

El cambio de operador no es menor. Porque Mas-Colell y Jordi Camí "eran íntimos" desde hacía décadas. El primero es un economista con una producción científica excelente. El segundo, un farmacólogo clínico de reputado prestigio.

De hecho, la relación entre ambos era tan estrecha que, cuando el exconseller recibió la Medalla de Oro al Mérito Científico del Ayuntamiento de Barcelona en 2024, Camí fue el encargado de glosar su figura.

Conjunto

En una entrevista en The New Barcelona Post, el propio Camí admitió que la idea de la Ciutadella del Coneixement, el parque científico-patrimonial paraguas en el cual se enmarcará el Mercat del Peix, lo diseñaron él y Mas-Colell en 2019.

Renderización del Mercat del Peix, en el conjunto Ciutadella del Coneixement Cedida

Décadas antes, las dos figuras colosales del academicismo catalán convergieron en la creación de la red de centros científicos. Ocurrió en los años 2000. Tras aquel trabajo, el president Pasqual Maragall desplegó la telaraña de centros investigadores.

En paralelo, las dos figuras impulsoras se fueron encontrando desde sus respectivas posiciones, incluido el paso de Mas-Colell por dos consejerías de la Generalitat de Cataluña: la de Universidades, Investigación y Sociedad del Conocimiento (2000-2003) y la de Economía y Conocimiento (2010-2015).

Ruptura

Hasta 2025, cuando el nuevo Govern de Salvador Illa (PSC) adjudicó la titularidad del derecho de superficie del edificio de Medicina de Precisión al PRBB. El organismo de Jordi Camí se encargaría de la financiación del mismo, y de su construcción.

Con ello, el BIST de Mas-Colell queda relegado a mero inquilino. Aportará sus institutos y/o grupos de investigación. Pero no será titular ni gestor.

En otras palabras: el peso específico del equipamiento ha pasado del perímetro de Mas-Colell al de Jordi Camí. De un amigo al otro.

Silencio

Este medio ha preguntado al BIST y al PRBB sobre el estado de sus relaciones tras el volantazo en la Ciutadella. No ha recibido respuesta.

Sí que la han dado fuentes conocedoras del vínculo entre economista y biólogo, que han corroborado que "se han enfriado sobremanera".

Consorcio

Y es que el golpe que ha propinado un amigo al otro, acaso sin quererlo, es colosal. El presupuesto del edificio de Medicina de Precisión alcanza los 104 millones de euros.

El BIST de Mas-Colell pretendía pagarlo con financiación bancaria, lograda, eso sí, con el apoyo del Govern por medio de un aval del Instituto Catalán de Finanzas (ICF).

Tras ello, la plataforma del exconseller no pensaba pagar las cuotas, sino que quería cobrar el alquiler a los institutos de investigación que derivara allí.

"Como la Fundación ProCNIC"

De este modo, la tesorería del BIST hubiera quedado protegida. Algo relevante, habida cuenta de que el Instituto de Mas-Colell nació en 2016 para atraer a grandes empresas y a todas las administraciones públicas. Pero solo atrajo a un puñado y a la Generalitat de Cataluña.

"Su objetivo era asemejarse a la Fundación ProCNIC, que apoya al Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC). Es un adláter que reúne a las grandes empresas para financiar programas para el CNIC. Pero tiene menos control de la intervención al no ser sector público".

"Reinventarse o desaparecer"

En el caso del BIST, pretendía lo mismo; gestionar fondos ---y salarios--, pero sin el férreo control que pesa sobre el sector público. Pero no logró tracción entre el sector privado.

En 10 años, la fundación ha dormitado con presupuestos cercanos a los 1,3 millones de euros. No ha crecido en ingresos, y ahora ha perdido el que era su gran proyecto. "Tendrá que reinventarse o desaparecer", apostillan las fuentes consultadas.