Ajustes en los negocios de los Puig. Mientras mantiene conversaciones avanzadas con el gigante estadounidense Estée Lauder acerca de una eventual fusión con Puig Brands, su imperio de perfumería y belleza premium, la familia ha acometido una significativa reducción de capital en el grupo que aglutina la otra gran pata de su actividad empresarial: la de los productos de consumo.
Se trata de Flamasats, el hólding que comprende cerca de dos decenas de empresas responsables de enseñas tan emblemáticas como los encendedores recargables Clipper, los lápices de colores Alpino o las ceras decorativas Manley, entre otros.
Esta sociedad ha llevado a cabo recientemente una reducción de capital por valor de 5,9 millones de euros, equivalente a algo más del 21% del total suscrito antes de la operación.
La compañía contaba con un capital próximo a los 28 millones de euros, aportados prácticamente en su totalidad al poco de su constitución, en el año 2018, conforme figura en el Registro Mercantil de Barcelona. Una cifra que llegó a ser de 29,5 millones de euros, aunque posteriormente fue reducida en algo más de 1,6 millones en el primer trimestre de 2021.
Facturación a la baja
La familia Puig ha tomado la decisión después de que las cifras de negocio hayan evolucionado de forma negativa, especialmente durante los últimos dos años. Concretamente, la facturación de Flamasats en 2024, el ejercicio más reciente con datos disponibles, alcanzó los 123 millones de euros, lo que representa un descenso del 25% en relación con el dato correspondiente a 2022.
El plan estratégico a tres años diseñado por Flamasats y puesto en marcha el pasado año tiene precisamente por objeto revertir esta situación y elevar la cifra de ventas hasta el entorno de los 200 millones de euros.
Crecimiento inorgánico
Para ello, el grupo se planteó crecer de forma inorgánica. De hecho, en 2025 ya se hizo con algunas empresas de menor tamaño situadas en Cataluña. Fue el caso de Additio Edicions, fabricante de diverso material escolar y también para el personal docente.
Aunque Flamasats cuenta con apenas ocho años de vida, el negocio de los productos de consumo está ligado a la familia Puig desde hace algo más de ocho décadas. Entre las empresas que están incluidas en este grupo, destacan dos por sus dimensiones y antigüedad.
Sin ir más lejos, Flamagas inició su andadura a finales de los 50 como fabricante de encendedores; diez años después ya había lanzado al mercado el que aún hoy es su producto estrella: el encendedor recargable Clipper, con el que está presente en 130 países de todo el mundo.
Flamagas cuenta con cinco oficinas comerciales en el exterior, concretamente situadas en Portugal, Reino Unido, Turquía, México y China.
Enseñas emblemáticas
La otra gran empresa del grupo Flamasats es Industrias Masats. Dedicada a la fabricación y distribución de productos destinados a la actividad escolar y de oficina, es responsable de artículos que han pasado de generación en generación en las últimas décadas. Los más célebres son los lapiceros de color Alpino y las ceras Manley y Dracs.
Aunque alejado del glamour y el boato de las prestigiosas marcas que forman parte de Puig Brands, Flamasats también está controlada por Exea, la sociedad a través de la cual la familia Puig gestiona su elevado patrimonio.
El consejero delegado de Flamasats, Pere Puig (dcha.)
No obstante, en el caso de Flamasats la gobernanza está en manos de los Puig Alsina, una de las tres ramas que representan la tercera generación de la saga. Xavier Puig Alsina ostenta la presidencia mientras que su hermano Pere ejerce como consejero delegado.
Xavier Puig también representa los intereses de esta rama familiar en el consejo de administración de Exea (rebautizada recientemente como Exea Quorum), que está presidido por Josep Oliu.
