Miguel Xurigué, una mina de oro en África y el logo de AX Partners

Miguel Xurigué, una mina de oro en África y el logo de AX Partners FOTOMONTAJE CG

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Así aprendió Xurigué de un jefazo de AX Partners a 'enredar' a la burguesía catalana

El empresario se mentorizó con Salvador Aixelà, fundador de la gestora de inversiones y 'ex' del capital israelí en Barcelona

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Miguel Xurigué aprendió de un fundador de AX Partners, aunque utilizó sus propios métodos para enredar a la burguesía catalana. El promotor del proyecto de minas de oro en África fue mentorizado por Salvador Aixelà, cosocio de la gestora de inversiones inmobiliarias.

Este medio ha contactado con Aixelà, que ha detallado que "aún emplea a la hermana de Xurigué", pero ha subrayado que "hace más de diez años que no ve" al personaje.

Otras fuentes le corrigen y sitúan su vínculo "hasta 2021".

Sea como fuere y sobre el papel, el desempeño profesional del directivo, que en su momento fue el hombre fuerte del capital israelí en Barcelona, queda totalmente alejado de los posteriores avatares del empresario de la zona alta de Barcelona.

Sociedades

Pero una década atrás, Xurigué y Aixelà sí convergieron. En el Registro Mercantil, por lo pronto, ambos coexistieron en la inmobiliaria Inmosaxur. Brevemente, eso sí: entre finales de 2011 y principios de 2012.

O en Aserland Invest. Xurigué heredó la sociedad de Aixelà en abril de 2012, siempre según los registros públicos. En Nova Renovables ocurrió lo mismo, aunque en enero del mismo año.

Un despacho en la Diagonal

Quienes los conocieron rememoran que compartieron "una oficina en la avenida Diagonal, muy cerca de un local de private banking". Allí, Xurigué aprendió de Aixelà la metodología del fundraising para negocios. Aunque a su estilo, eso sí.

Interior del Europa Café, en la avenida Diagonal de Barcelona

Interior del Europa Café, en la avenida Diagonal de Barcelona Cedida

"Xurigué era el recadero de Aixelà. Lo utilizaba para los cometidos que necesitara", agregan.

El arte de levantar capital

Paulatinamente, el espigado joven -cuyo hermano falleció en una comisaría o fue "asesinado", según asegura el subastero ultraderechista Alberto Royuela a este medio--, aprendió de su mentor el arte de levantar capital. Aixelà lo utilizó para proyectos inmobiliarios. Xurigué, para alcanzar un estilo de vida que jamás soñó.

Quizá por ello, los dos caminos se separaron.

Las joyas de Miró

Tras bifurcar sus caminos, Xurigué se embarcó --junio de 2013-- en un primer proyecto fallido: inversiones en las joyas del pintor Joan Miró. ¿La mercantil? Miró Art Jewelry o Saxsur, con sede en la avenida Diagonal.

Sede de la Fundació Miró en Barcelona

Sede de la Fundació Miró en Barcelona Cedida

La compañía jamás consiguió inscribir sus marcas comerciales. La Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM) se lo impidió.

Lo detalla una de las interesadas, que opera un negocio de joyas. "Sería 2014. Me convocaron a una reunión importante en Barcelona, con hombres en traje que representaban el capital de otros. La intención era valorizar unas piezas del artista mallorquín", explica.

Acaba en nada

En efecto, aquel business terminó en nada. La inversora explica a Crónica Global que "la apartaron porque su empresa de joyas era demasiado pequeña, y ellos querían algo más grande".

En efecto, Xurigué y sus acólitos consiguieron levantar capital, incluso de la banca andorrana, pero la iniciativa con las creaciones de Miró se estrelló. Terminó en nada.

"Las formas no me gustaron"

La empresaria constata que "las formas de Xurigué no le gustaron". El joven tenía una energía "atómica, desbordante". Era capaz de "convencer" a reputados inversores para poner tickets en proyectos, pero la ejecución "no le convencía".

"Cuando tienes tanta energía, la puedes poner al servicio del bien, o que vaya por otros caminos. Con Miguel pasó lo segundo", zanja.

Nukion

Aquel descalabro no amilanó a Xurigué. Tras ello, se vinculó a un proyecto de startups: Nukion. Fue en 2016. "Nukion pretendía ser una empresa emergente de Barcelona. En realidad, solo había un vídeo. Nada más. No había ni empresa", explica otra fuente.

Ni corto ni perezoso, el empresario valoró Nukion en "ocho millones de euros". ¿Con qué fin? "Con el de levantar capital de incautos, claro está".

Desde aquel punto, Xurigué inició una práctica empresarial dudosa: tickets de inversores de, por ejemplo, 100.000 euros en empresas que jamás arrancaban, o acuerdos tipo media for equity: servicios profesionales a cambio de acciones de las compañías.

Chachi

En paralelo, el núcleo de Xurigué, y el directivo Moussa Togola --impulsor de un dudoso proyecto con minas de oro en África-- impulsaron Chachi, un proyecto de realidad aumentada. Mayo de 2015 (Mercantil: Lus Five Cinc) "Esa startup sí tenía más desarrollo, pero faltaba la parte técnica y operativa".

Parte alta de la avenida Diagonal de Barcelona

Parte alta de la avenida Diagonal de Barcelona Cedida

"Terminaron desplumando a su chief technical officer (CTO). Puso 50.000 euros, los perdió, y acabó poniendo en riesgo el piso de sus padres", lamenta una de las fuentes.

Diwo

La fallida Chachi pendía de un holding acuartelado tras la sede del Edificio Planeta de la avenida Diagonal de Barcelona. De la misma matriz salió Diwo, otro proyecto empresarial. "Buscaba ser un software-as-a-service (SaaS) para empresas de restauración colectiva".

La plataforma, esta vez, sí cuajó. Entraron grandes nombres de la economía emergente catalana y, finalmente, la firma llegó a un acuerdo con la multinacional francesa Sodexo (pasó en 2019) para una expansión mundial.

Sin dinero

Si bien Diwo (mercantil, Geswise SL) prometía en la lucha contra el desperdicio alimentario, Xurigué, con ayuda de Togola, firmó una gestión cuestionable al frente de la misma. "En 2018 ya no tenía tesorería para pagar nóminas. El entonces director general tuvo que poner 60.000 euros de su bolsillo, que no se le han devuelto".

Eso sí, como en los anteriores proyectos, en Diwo entraron gestores punteros de inversiones de Andorra y la zona alta de Barcelona. Tres de ellos, J., J. e I., contactados por separado por Crónica Global, han reconocido que sus clientes fueron "engatusados" por Xurigué.

Uno de estos intermediarios financieros, cuyos representados "se dejaron un millón de euros", ha denunciado al empresario. "No puedo hablar, le tengo en juicios".

'Cash-outs'

¿Dónde iba el dinero? Una fuente conocedora tiene su opinión. "Miguel hizo cinco o seis cash-outs. Se embolsaba los fondos de la empresa para sí mismo", critica.

Una de las aportaciones, de un conocido empresario de las startups de Barcelona, "terminó pagando un piso de la familia Xurigué en Badalona". Corría el año 2020.

"Estamos hablando de que Miguel, que no trabajaba, puesto que llegaba a la empresa por la tarde, solo bebía agua de lujo. Se llevaba el equipo a Ibiza y se calzaba comilonas cada día. Contrataba a masajistas de lujo porque estaba estresado".

¿Su salario mensual? "Depende. Entre 6.000 y 9.000 euros al mes".

Las minas de oro

Finalmente, Diwo terminó concursada sin que los inversores recuperaran su dinero. Tras ello, Xurigué volvió a las andadas y lanzó el negocio de las minas de oro en África (mercantil, MMR Gold Trading SL) con ayuda del mismo Moussa Togola.

"Si antes utilizó despachos de Cuatrecasas para dar impresión de solvencia, ahora usa a otro bufete de abogados", detallan directivos que han visto el dosier de inversión.

Como explicó este medio, la sede de MMR está en un anodino barrio de Badalona, el inquilino del piso amenaza a este medio cuando le preguntan por el negocio. "Ya no viven aquí", defiende.

La página web y correo electrónico del presunto business con el metal precioso están inoperativas.

"En 2021 --ya con el proyecto de las minas de oro en marcha-- Salvador Aixelà buscaba ayuda para una iniciativa empresarial propia en Barcelona. Venía de parte de... Miguel Xurigué", concluye uno de los afectados, aportando un matiz a la versión del financiero.