El director general de Club de Mar-Mallorca, José Luis Arrom

El director general de Club de Mar-Mallorca, José Luis Arrom GALA ESPÍN Barcelona

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El Club de Mar de Mallorca consolida su nueva etapa con una ocupación de ocio casi completa

El club náutico avanza en su reconversión en un contexto de creciente demanda de embarcaciones en el Mediterráneo occidental, con la reciente inauguración de unas pasarelas que unen el puerto con el entorno urbano

Esta nueva zona dispone de un espacio destinado a la restauración y al comercio, con una ocupación actual del 85%

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El sol de abril cae con intensidad sobre la nueva pasarela del Club de Mar de Mallorca, una estructura que, poco a poco, empieza a reconfigurar la forma de entrar y salir de la ciudad.

Por ella cruzan peatones con una naturalidad que sugiere costumbre. La pasarela es todavía reciente en este entorno urbano, pero irá sustituyendo los antiguos recorridos en taxi o autobús que obligaban a bordear el puerto en amplios desvíos.

Ahora el paso es inmediato, casi continuo, como si el mar y la ciudad hubieran acortado por fin la distancia que los separaba, tal como lo ha comprobado este medio en una reciente visita.

La nueva pasarela del Club de Mar a primera hora de la mañana

La nueva pasarela del Club de Mar a primera hora de la mañana GALA ESPÍN Barcelona

Primer paso

Este nuevo acceso es uno de los elementos más visibles de la profunda transformación que ha vivido el Club de Mar tras la remodelación iniciada en 2020, cuando pasó a convertirse en una asociación sin ánimo de lucro.

"Pasamos de un modelo totalmente privado a una entidad sin ánimo de lucro, en un proceso en el que se fue planteando un cambio orientado a beneficiar a la ciudadanía. Desde que se empezó la obra todo ha sido muy ilusionante, un reto complejo y de mucha coordinación, pero satisfactorio", concluye el director general de la institución, José Luis Arrom.

Las nuevas instalaciones fueron inauguradas el pasado 30 de marzo, tras una inversión cerca a los 95 millones de euros, financiada por los propios socios.

Referente histórico

El Club de Mar nació en 1969 con la idea de atraer a la isla embarcaciones deportivas y de recreo de alto nivel procedentes de los principales puertos del Mediterráneo occidental.

Con el paso del tiempo, se ha consolidado como uno de los referentes de la náutica en Baleares. Hoy cuenta con 321 socios, una cifra en crecimiento en un escenario de mayor demanda turística y de incremento del tráfico marítimo en la isla.

Puerto de Palma de Mallorca

Puerto de Palma de Mallorca GALA ESPÍN Barcelona

Millones de visitantes

La transformación del club no puede entenderse al margen del contexto turístico. En 2025, Baleares recibió 19 millones de visitantes un 1,73% más que en 2024, según datos del INE. En el ámbito marítimo, ese mismo año los puertos registraron la llegada de 791 cruceros, con más de 2,5 millones de cruceristas.

Este perfil de visitante es, según la propia entidad, uno de los factores que refuerzan el papel del Club de Mar como posible punto de entrada a la ciudad, en una relación más directa entre el puerto y la ciudad. Arrom destaca además el potencial de Mallorca y del Mediterráneo como espacio estratégico para el turismo internacional.

Más completo

En paralelo a esta apertura, la remodelación ha supuesto una transformación completa del complejo, que ahora se articula en cuatro edificios de diseño contemporáneo y criterios de sostenibilidad.

El conjunto, obra del arquitecto César Jiménez de Tejada, se caracteriza por una arquitectura de volúmenes abiertos y amplias superficies acristaladas, que favorecen la entrada de luz natural y refuerzan la sensación de continuidad entre interior y exterior. La vegetación se integra como elemento estructural, generando zonas de sombra y transición en el entorno portuario.

Desde dentro, el puerto no se observa como un escenario cerrado, sino como una continuidad del propio espacio.

Uno de los edificios del Club de Mar

Uno de los edificios del Club de Mar GALA ESPÍN Barcelona

Distribución

La planta baja, atravesada por la nueva pasarela, concentra la zona comercial, con espacios de restauración y tiendas. El recorrido deja ver una fase todavía incipiente de implantación: algunos locales siguen vacíos, otros ya han iniciado su actividad. Y en varios puntos, permanecen visibles los carteles de futuros inquilinos.

En el primer nivel, por otra parte, se sitúan los servicios náuticos, incluyendo astilleros, empresas especializadas y oficinas de intermediación de embarcaciones. Los niveles superiores se destinan a oficinas administrativas y a espacios reservados para los socios.

Oferta

La zona comercial registra actualmente una ocupación cercana al 85%, con la presencia de firmas como Sonos, Digital Cinema, Majorica o Ocean Independence, además de la futura apertura de un Carrefour City que completará la oferta. La incorporación de estos negocios se está realizando de forma progresiva.

El renovado club también recupera el espíritu de la antigua discoteca Mar Salada, actualmente en construcción y cuya apertura está prevista para este verano, según adelanta Arrom.

En esta nueva etapa, Mar Salada se transformará en un restaurante acristalado que cambiará de ambiente al caer la noche, pensado para que los comensales puedan prolongar la velada con copas. El espacio se ubica en un edificio situado en la nueva entrada del Club de Mar, a la izquierda y más alejado de los pantalanes, que cuenta además con dos plantas inferiores destinadas a aparcamiento.

Espacio de Mar Salada, actualmente en construcción

Espacio de Mar Salada, actualmente en construcción GALA ESPÍN Palma de Mallorca

Impacto económico

El Club de Mar proyecta también un importante impacto económico a medio y largo plazo. Según sus estimaciones, la iniciativa generará 531 millones entre 2016 y 2044, con la creación de 502 puestos de trabajo en el mismo periodo.

Hoy, la entidad cuenta con 89 trabajadores directos, a los que se añaden 90 empleos indirectos y 24 inducidos, vinculados a la actividad del club y a las empresas que operan en su entorno, desde el suministro y el mantenimiento hasta los servicios turísticos y la atención a tripulaciones.

Comodidad y confianza

Más allá del impacto económico, el club busca seguir aprovechando el atractivo de Mallorca vinculado al turismo, buscando que la gente se sienta cómoda.

“Con esta apertura, me gustaría que todos se sintieran cómodos, como en su casa, y sobre todo que los socios tuviesen ese orgullo de pertenencia a un club que no es elitista, sino un club deportivo náutico donde puedan enseñar sus instalaciones, pero, ante todo, sentirse cómodos”, añade Arrom.

El directivo también agrega que hay confianza en el proyecto y que, prueba de ello, son las "30 empresas que han ocupado locales de los 32 o 33 disponibles, lo que demuestra que existe una clara apuesta del tejido empresarial que rodea al Club de Mar”.

Acercamiento

La pasarela sigue incorporándose al flujo cotidiano de la ciudad, mientras el complejo termina de asentarse en su nueva etapa.

Entre la actividad náutica y los nuevos usos, el Club de Mar se mueve aún en un espacio intermedio, entre la apertura reciente y la lógica de una zona históricamente más restringida.

Desde el club señalan que impulsarán nuevas actividades y eventos para favorecer ese acercamiento a la ciudad, con ilusión.