De izquierda a derecha: Gerard Mateo, subdirector de Crónica Global; Jordi Martínez, director de educación financiera del IEF; Inés Bertrand, directora ejecutiva de Junior Achievement; Samuel Lacarta, chief digital marketing officer de imagin, y Johnny Rosell, joven emprendedor Barcelona
De la hucha al algoritmo: el reto de la educación financiera de los jóvenes
Expertos de imagin, el IEF, Junior Achievement y emprendimiento analizan en una mesa redonda de ‘Crónica Global’ las claves financieras de las nuevas generaciones
Los jóvenes españoles hablan más de dinero que sus padres, pero lo hacen en un escenario mucho más hostil, con dificultades como el acceso a la vivienda, salarios estancados o el encarecimiento de la vida.
En este contexto, enmarcado además en la era de la digitalización y los criptoactivos, la gestión de las finanzas personales ha dejado de ser una opción para convertirse en un mecanismo de supervivencia.
Una generación más expuesta, menos protegida
Por ello, Crónica Global ha reunido a cuatro especialistas en una mesa redonda para abordar la educación financiera de los jóvenes, aunque los consejos son extrapolables a todas las franjas y estratos poblacionales.
Ellos son Jordi Martínez, director de educación financiera del Institut d’Estudis Financers (IEF); Inés Bertrand, directora ejecutiva de Junior Achievement; Samuel Lacarta, Chief Digital Marketing Officer de imagin, y Johnny Rosell, joven emprendedor y empresario.
Nativos digitales desde los 12 años
Este último apunta que la relación de los jóvenes con el dinero ha cambiado de raíz, pues “hoy el dinero es, sobre todo, digital”. Además, sugiere —como el resto de ponentes— que la toma de decisiones financieras empieza mucho antes de la mayoría de edad.
Por este motivo, el representante de imagin explica que el neobanco de Caixabank ha adaptado el uso de servicios como Bizum hasta los 12 años: “A esa edad ya empiezan a gestionar de alguna manera herramientas financieras”, señala.
Samuel Lacarta, chief digital marketing officer de imagin
Entre la autonomía y la incertidumbre
Asimismo, Lacarta destaca una “ambivalencia” generacional: el deseo de independencia choca con la falta de previsión. En este sentido, desde Junior Achievement advierten de que, sin formación, esta gestión precoz genera “incertidumbre y miedo”.
Los cuatro ponentes coinciden en que la responsabilidad de la educación financiera debe ser compartida entre familias, instituciones y bancos. Para ello, imagin, por ejemplo, ha lanzado recientemente un programa escolar de educación financiera gamificado para adolescentes de entre 12 y 17 años.
Inés Bertrand, directora ejecutiva de Junior Achievement
imagin impulsa, además, formatos adaptados a las nuevas generaciones: píldoras en TikTok, Instagram y podcasts. Es la única forma de que el mensaje llegue a los más jóvenes.
Educar también es fidelizar
“Un cliente informado es un mejor cliente a largo plazo; genera confianza”, afirma Lacarta. En ello coinciden los cuatro, cada uno desde su experiencia y visión, y abogan por la formación obligatoria en las escuelas.
Martínez defiende, por ejemplo, una asignatura troncal de Finanzas en la ESO. Para el experto, la formación escolar es también clave para evitar que la precariedad cronifique problemas como el acceso a la vivienda, convertida ya en “una quimera”.
España, a la cola de Europa
Los datos hablan. El Eurobarómetro de 2023 sitúa a España como el cuarto país por la cola en educación financiera en la UE. En las pruebas PISA, está por debajo de la media.
“Faltan habilidades personales: autorregulación, planificación y gestión del riesgo”, sostiene Bertrand. No basta con la teoría; hace falta práctica.
Jordi Martínez, director de educación financiera del IEF
El error de la inmediatez
Martínez señala que la falta de planificación es el principal enemigo de los jóvenes en particular y de la población en general sin educación financiera. Él pone el foco en el FOMO (miedo a perderse algo): gastar en ocio solo por no sentirse excluido del grupo.
“Es la decisión de no perderse el ocio de los amigos, como comprar entradas caras para conciertos aunque no se sea fan”, ejemplifica. Es uno de los errores más comunes.
Disciplina frente a cantidad
Lacarta propone la creación de un colchón de seguridad. No se trata de ahorrar grandes sumas, sino de ser constantes. “El mejor día para haber empezado a ahorrar es ayer”, recuerda. Cada céntimo cuenta.
La clave, insisten todos, es la disciplina, no la cantidad. Interiorizar hábitos pequeños pero sostenidos en el tiempo marca la diferencia.
Johnny Rosell, joven empresario y emprendedor
En esta línea, también se promueve el llamado ahorro invisible: automatizar pequeñas cantidades sin que supongan un esfuerzo consciente.
La regla del 4% contra el impulso
Uno de los momentos más destacados del debate fue la exposición de estrategias prácticas para frenar el consumo impulsivo. Lacarta sugiere un truco sencillo: la regla del 4%.
“Si un capricho supera el 4% de tu salario, oblígate a pensarlo durante tres días”, recomienda. Según sus datos, en el 80% de los casos el impulso de compra desaparece tras ese periodo de reflexión.
Volver a lo básico para ser más libres
Otra estrategia es asumir que se gana un 10% menos de salario y bloquear esa parte directamente mediante huchas digitales o el redondeo automático de las compras.
De izquierda a derecha: Gerard Mateo, subdirector de Crónica Global; Jordi Martínez, director de educación financiera del IEF; Inés Bertrand, directora ejecutiva de Junior Achievement; Samuel Lacarta, chief digital marketing officer de imagin, y Johnny Rosell, joven emprendedor
“La educación financiera hará a estos jóvenes ciudadanos más libres”, concluye Bertrand. Porque, en un mundo de algoritmos, volver a la contabilidad básica se convierte en el nuevo acto de rebeldía de la generación Z.