El Grup Peralada, la empresa de la familia Suqué, da los primeros pasos para convertir la Finca Mas Solers de Sant Pere de Ribes —el palacete decimonónico que durante más de dos décadas albergó el Gran Casino de Barcelona— en un hotel de cinco estrellas.
Según fuentes conocedoras del proyecto, el grupo trabaja con el despacho barcelonés OUA para articular la transformación del inmueble, que exige, como paso previo e imprescindible, una modificación del planeamiento urbanístico municipal para adecuar el uso del suelo al de un establecimiento hotelero de esa categoría.
La operación acaba de arrancar y no ha sido anunciada públicamente, pero este medio ha podido confirmarla por otras vías. El grupo Peralada ha negado la operación y el despacho OUA ha declinado hacer comentarios al respecto.
Artur Suqué y Carmen Mateu abrieron en la Finca Mas Solers el Gran Casino de Barcelona en 1978, aprovechando la legalización de los juegos de azar al finalizar el franquismo, aunque la normativa de la época todavía prohibía los casinos en zonas metropolitanas.
Dos décadas
El establecimiento permaneció en ese enclave durante dos décadas, hasta que en 1998 los Suqué lo trasladaron a los bajos del Hotel Arts, donde opera hasta hoy. A partir de 1999, la finca se reconvirtió en un espacio para la celebración de eventos de todo tipo, como bodas, bautizos y demás.
Antes de ser un casino, la Finca Mas Solers fue hogar de monjes agustinos, que la construyeron en el siglo XIII. A finales del siglo XIX fue adquirido y reformado por el banquero Casimir Girona. En 1918 pasó a manos de Eduard Maristany, marqués de Argentera, quien acometió la ampliación que le dio su aspecto actual, ideada por el reputado Enric Sagnier.
Interior del antiguo Gran Casino de Barcelona de Sant Pere de Ribes en el lejano 1979
Hoy es un edificio de estilo renacentista catalán, aislado en plena comarca del Garraf, a apenas 30 minutos de Barcelona y cinco de Sitges, una de las zonas con mayor proyección turística de alta gama de la costa catalana.
Es precisamente ese potencial el que ha vuelto a poner el inmueble en el centro de los planes estratégicos de la familia. El proyecto quiere reposicionar el establecimiento en el segmento de cinco estrellas de lujo, una categoría que en Cataluña solo ocupan un puñado de hoteles.
Negociaciones con el Ayuntamiento
La principal tarea inmediata de los Suqué es la tramitación de una modificación puntual del planeamiento municipal de Sant Pere de Ribes, para que el suelo donde se asienta la finca pueda acoger legalmente un uso hotelero de esa envergadura. Es un proceso administrativo que puede ser largo, avisan las fuentes conocedoras del caso.
El despacho elegido para liderar esta transformación es OUA, un estudio multidisciplinar de arquitectura, urbanismo e ingeniería fundado en 2004 con sede en Barcelona, que aglutina más de 100 profesionales y supera los 3.500 proyectos realizados.
Este mismo prestigioso estudio ha sido el escogido para reconvertir el antiguo cine Comèdia de Barcelona en el futuro Museo Carmen Thyssen.
La apuesta del hotel de Sant Pere de Ribes encajaría con el modelo de negocio que el Grup Peralada ha consolidado en Peralada: un resort de lujo que combina hotel, gastronomía, cultura y ocio en un único enclave.
El Hotel Peralada Wine Spa & Golf, de 64 habitaciones, está integrado en un complejo que incluye un castillo del siglo XIV, un restaurante con estrella Michelin, una bodega premiada diseñada por los arquitectos del Premio Pritzker RCR Arquitectes y un campo de golf de 18 hoyos.
Negocio boyante
El estado financiero del grupo respalda la viabilidad de la operación. Con datos de 2024, el conglomerado factura 780 millones de euros, cuenta con activos valorados en 710 millones y recursos propios de 570 millones, según explicó Gonzalo Baratech en este medio.
El motor de esa solidez es el Casino de Barcelona, ubicado en el Hotel Arts, que en 2024 generó 19 millones de euros de beneficio neto, superando al conjunto de las cincuenta filiales directas del grupo.
