El presidente de Espiroflex, Bruno Sánchez Page

El presidente de Espiroflex, Bruno Sánchez Page GALA ESPÍN Barcelona

Business

Bruno Sánchez (Espiroflex): "La especialización es nuestra defensa contra la competencia asiática"

El consejero delegado de la multinacional catalana explica cómo las barreras técnicas y los estándares de calidad protegen a los fabricantes europeos frente a la creciente presión de importaciones que no cumplen la normativa en la UE

Relacionado: Condena surrealista a Meliá por engañar con un spa sin chorros

Llegir en Català
Publicada
Actualizada

La industria europea del plástico atraviesa una transformación marcada por la pérdida de cuota global, que pasó del 22% en 2006 al 12% en 2024, según datos de Plastics Europe.

La facturación del sector en 2024 fue de 398.000 millones de euros, un 13% menos que en 2022. En contraste, la producción mundial crece, sobre todo en Asia, que ya fabrica el 57% del plástico global. China concentra el 34,5%.

El encarecimiento del petróleo, la presión regulatoria y el escaso apoyo institucional limitan la competitividad de la industria europea del plástico.

En este contexto, los fabricantes apuestan por la especialización y el valor añadido. Así lo señala Bruno Sánchez Page, CEO de Espiroflex, la multinacional catalana especializada en fabricación de mangueras técnicas y presente en más de cincuenta países.

En el marco de su 30º aniversario, el representante de la compañía habla con Crónica Global sobre cómo se han consolidado en el mercado y cuáles son los principales retos que enfrentan, entre otras cuestiones.

-Pregunta. ¿Qué aprendizajes han tenido en el sector en tres décadas?

-Respuesta. Nos han permitido redirigir y estructurar la compañía hacia mercados de mayor valor añadido, donde nuestras fortalezas son más visibles. Empezamos siendo una fábrica del sector construcción y saneamiento, y hemos evolucionado a una industria especializada en mangueras técnicas para uso industrial, alimentario, farmacéutico, químico y militar.

-Hablando de divisiones, ¿cuál tiene más peso en la actualidad?

-De las cuatro, tenemos dos divisiones más importantes. Por trayectoria, la de saneamiento y construcción, especialmente piscinas y spas, donde somos líderes mundiales en mangueras técnicas. Representa entre un 30% y 40% de la facturación. La otra división que ha ganado peso es la industrial y agrícola, orientada a mercados de alto valor añadido.

-¿Y las otras?

-La de ferretería y jardinería tienen menor valor añadido. Incluyen mangueras de riego, jardín, para butano, lavadores o secadoras. Esas tienen mucha presencia visual, pero menor facturación y barreras de entrada bajas, lo que permite que productos asiáticos compitan fácilmente.

Productos de Espiroflex

Productos de Espiroflex Gala Espin

-Con este aumento de importadores asiáticos, ¿qué retos perciben?

-Hasta la fecha nos hemos mantenido fuertes gracias a las barreras de entrada relacionadas con la calidad del producto. Trabajamos con industrias farmacéutica, química, militar y alimentaria, donde los estándares son muy altos. Sin embargo, en los últimos años, las barreras en la UE han disminuido y se ha sido más laxos con los certificados.

El problema es que muchos importadores asiáticos introducen productos que no cumplen la normativa, sobre todo en la industria alimentaria. Por ejemplo, el Aimplas (Instituto Tecnológico del Plástico) detectó que algunas mangueras de PVC importadas contienen materiales nocivos, como plomo o amianto, que pueden ser cancerígenos. Esto afecta a procesos alimentarios con alto valor técnico y la normativa europea tarda años en actuar, generando problemas de competencia.

-¿Y en concreto cómo les afecta en qué división?

-En nuestro caso, la competencia más fuerte aparece en las divisiones con menor valor añadido, como ferretería tradicional y jardinería. En las divisiones industriales, agrícolas, farmacéuticas y alimentarias, las barreras técnicas son muy altas, lo que protege frente a productos de baja calidad.

-El sector del plástico y caucho ha experimentado cierta volatilidad en precios y suministro en los últimos años. ¿Cómo ha impactado en la empresa?

-Bueno, es un impacto directo. En el último mes, los costes de producto acabado han subido un 20%. Gestionarlo es difícil, necesitamos repercutir esos aumentos al mercado, pero los clientes aún recuerdan años de precios estables. La realidad de los derivados del petróleo hace inevitable esta repercusión.

Pero de todas formas lo gestionamos con equilibrio, intentamos repercutir los costes sin perder competitividad. Sabemos que en el ámbito global los fabricantes tendrán que subir precios debido a las crisis de los derivados del petróleo.

El presidente de Espiroflex, Bruno Sánchez

El presidente de Espiroflex, Bruno Sánchez Gala Espín

-Ahora, en cuanto a estrategia o producción, ¿les ha servido ubicar su centro de operaciones en Cataluña?

-No, más bien hemos tenido inconvenientes. España tiene impuestos elevados y revisiones de instalaciones exhaustivas. Hemos sido puritanos y mantenido la planta aquí por convicción y origen familiar, aunque la política regional incentiva a deslocalizar.

-¿Cómo es la relación del sector con las administraciones?

-Es prácticamente nula. No hemos recibido ayudas públicas ni subvenciones. Todo lo contrario: hemos crecido enfrentando impuestos altos y requisitos de licencias complejos. Esto desincentiva la continuidad y crecimiento de la industria local.

-¿Qué valoración hace usted sobre la tendencia de concentración de fabricantes en Europa?

-Bueno es una tendencia mundial. Somos de las pocas empresas familiares que siguen en producción propia. Hasta ahora nos hemos resistido a vender la compañía y seguimos creciendo. Tenemos una dirección ejecutiva 100% familiar.

Centro de producción de la compañía en La Llagosta (Barcelona)

Centro de producción de la compañía en La Llagosta (Barcelona) Gala Espín

-Ante la creciente regulación y en materia de sostenibilidad, ¿cómo han adaptado procesos y productos?

-Veníamos preparados por nuestra exportación a países como Estados Unidos, donde ya cumplíamos normativas alimentarias estrictas. Hemos eliminado plásticos de embalaje, implementado recuperación de materiales y generado plantas de reciclaje. Muchos productos son ahora 100% sostenibles y seguimos todos los protocolos exigidos por la Unión Europea.

-Hablemos del futuro. ¿Cómo ven el sector y qué pasos tomarán para seguir creciendo?

-El futuro pasa por la especialización técnica. Tenemos un plan estratégico para alcanzar 100 millones de euros de facturación, basado en materiales de alto valor añadido y tecnologías de nueva generación. Nuestra estrategia de crecimiento es doble: orgánica, con cada división creciendo a dobles dígitos, y vía adquisiciones para integrar empresas que aporten valor al grupo.