Edificio Estel

Edificio Estel GALA ESPÍN Barcelona

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El efecto AstraZeneca en Barcelona: revive el Eixample, pero lo encarece aún más

La rentas de locales comerciales se han disparado hasta un 40% desde la llegada de la 'farma'

Más información: InmoCaixa compra por 385 millones el edificio Estel, nueva sede de AstraZeneca

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La llegada de la farmacéutica AstraZeneca al edificio Estel, en el Eixample de Barcelona, el pasado noviembre, se hace notar en el barrio.

El inmueble, antigua sede de Telefónica, arrastraba más de una década de abandono y proyectos fallidos entre 2008 y 2021, una etapa que los vecinos celebran haber dejado atrás.

Sin embargo, la llegada de cerca de 2.000 empleados —muchos de ellos, internacionales— también está teniendo otra cara: el encarecimiento del día a día.

Los negocios

Casa Carmen, Honest Greens, Santa Gloria, Veritas, Pai Mei y Planet Fitness. Todos son negocios que han abierto específicamente por la llegada de AstraZeneca: “Estoy encantado”, dice Luis, un vecino. “Antes todo esto estaba vacío”.

Algunos, como Casa Carmen, incluso han adaptado su horario al de los empleados, explica Diana, la encargada: “Son italianos, alemanes, suecos, hindúes, ingleses; de todo el mundo”, añade.

En las rentas de locales comerciales, esto ha disparado los precios. “Si en esta zona rondaban los 15-25 euros/m² alquiler, se han disparado en un 20-40%”, explica Maribel Saquero, de la agencia inmobiliaria Busquets Gálvez.

No solo los alquileres se han disparado. Matteo, empleado italiano de la farmacéutica y parte de la primera oleada de incorporaciones, señala que el encarecimiento también se ha notado en los menús de los restaurantes: “Desde enero, han subido de precio sin que mejore la calidad”, lamenta.

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El mercado residencial

En el mercado residencial, el impacto es más difícil de aislar. A diferencia de los negocios, los empleados no tienen que vivir necesariamente en el mismo barrio.

Aun así, los datos de Idealista reflejan un repunte en octubre en el Eixample: un aumento del 1,4%, la mayor subida mensual del año (de 6,21 €/m² en septiembre a 6,30 €/m² en octubre).

Este pico rompe con la tendencia habitual de incrementos suaves —la media mensual del periodo es del 0,7%—, lo que apunta a un aumento puntual de la demanda. En noviembre, de hecho, los precios volvieron a moderarse (-0,3%).

Distintas inmobiliarias consultadas coinciden en que es difícil atribuir con precisión cuánto de esta subida responde directamente a la llegada de AstraZeneca, pero sí que señalan que la llegada de empleados internacionales y con buenos sueldos tiene siempre un efecto en el mercado de alquileres.

“Algunos propietarios me preguntan si tenemos cliente internacional, porque es verdad que le cuesta menos pagar determinados precios”, explican de una consultora de Real Estate a este medio.

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Alquileres imposibles

Crónica Global también ha hablado con una trabajadora barcelonesa, bioinformática en AstraZeneca desde hace tres años y medio, cuando el equipo apenas contaba con 50 personas y trabajaba en un espacio de coworking en la Diagonal.

A su juicio, el balance global es positivo, aunque reconoce el impacto en los alquileres: “Los empleados se están yendo a Sabadell o Sitges, porque aquí es imposible”. 

También apunta a las dificultades de contratación: “Han intentado incorporar talento local, pero se necesita personal muy cualificado y cubrir 2.000 puestos no es fácil”.

Amplios servicios para empleados

El edificio Estel, diseñado por Francesc Mitjans y propiedad de ImmoCaixa desde este enero, no alberga únicamente a AstraZeneca. La farmacéutica ocupa de la planta 5 a la 14, pero convive con otras empresas, como Airbus, Codeway, Impress o SII Group.

Los empleados cuentan con amplios servicios dentro del complejo: gimnasio, sala de juegos, espacios de meditación y yoga, e incluso masajes privados.

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Algunas quejas de los vecinos

Algunos vecinos, sin embargo, critican que el proyecto esté demasiado enfocado en los trabajadores del edificio. 

Diana, encargada de Casa Carmen, explica que muchos residentes esperaban negocios más orientados al barrio. “Les dijeron que habría también un Decathlon”, comenta. 

También se quejan de molestias como unas pantallas gigantes de luces "muy estridentes" que dejan prendidas durante la noche en una de las plantas del edificio. "Ya están movilizándose para eso".

Con todo, tras más de una década de abandono, el balance que hacen es positivo.