La tendencia de la inversión extranjera en Cataluña consolidó su mejoría el pasado 2025. El territorio recupera el pulso como polo de atracción del capital procedente del exterior, que se había resentido años atrás como consecuencia del procés. En los últimos dos años, las inversiones agregadas que han tenido como destino Cataluña rozan los 10.000 millones de euros y suponen un 15% del total del conjunto de España.
Una proporción que representa un significativo avance en relación con los años posteriores a los sucesos relacionados con el proceso soberanista, en el otoño de 2017. Entre ellos, el referéndum ilegal del 1 de octubre, la efímera declaración unilateral de independencia, y la intervención de la Generalitat por el Gobierno central en aplicación del artículo 155 de la Constitución.
El clima de incertidumbre e inseguridad jurídica, que provocó la masiva fuga de empresas a otras comunidades autónomas, también minó la confianza inversora. En los ejercicios posteriores, hasta Cataluña llegaba poco más del 12% de la inversión procedente del exterior.
Además de este incremento en la suma de los dos últimos ejercicios, el territorio también ha mostrado una especial resiliencia en 2025, año en el que las cifras de inversión extranjera se han reducido de forma notable en España, en términos generales.
Vista aérea de la Zona Franca
Hasta Cataluña llegaron algo más de 4.510 millones de euros el pasado año, lo que representa una reducción del 14% en relación con el dato de 2024. En los dos ejercicios anteriores, el dato se había situado por encima de los 5.000 millones de euros.
Pese al recorte, el balance ha sido mejor que el del conjunto de España, que ha registrado un descenso muy cercano al 22%, hasta los 30.620 millones de euros.
Desplome de Madrid
Este retroceso guarda una estrecha relación con el desplome que ha protagonizado en este capítulo la Comunidad de Madrid. En la región que alberga la capital de España la inversión extranjera cayó algo más de un 40% en 2025. En términos absolutos, el descenso ha sido de 10.650 millones.
La caída ha sido incluso superior a la del conjunto de España, que se ha quedado en unos 8.650 millones de euros. Esta diferencia se explica por las aportaciones extraordinarias de Andalucía y Aragón, que se han desmarcado de la tendencia general y han incrementado de forma notable la llegada a sus territorios de inversiones procedentes del exterior.
Este comportamiento también supone una novedad en relación a la tendencia observada anteriormente, cuando Cataluña no era capaz de superar el dato de la media nacional; en cambio, los descensos solían ser más pronunciados cuando la tendencia general era a la baja.
El cambio también se ha acelerado a partir del relevo en la Generalitat tras las elecciones de 2024. La llegada al poder del PSC de Salvador Illa rompió una racha de más de diez años de gobiernos nacionalistas.
Tecnología
Uno de los efectos más notorios ha sido la mejora del clima de inversión. Esto se ha traducido en variables como el considerable incremento del ritmo de creación de empresas; también, en el frenazo de la pérdida neta de sociedades en el trasvase de sedes a otras Comunidades.
Pero, especialmente, en el regreso a Cataluña de algunas de las grandes corporaciones como el Banco Sabadell, Criteria Caixa o Molins, además de la Fundación Bancaria La Caixa. Además del efecto tractor sobre empresas más pequeñas, estos movimientos también han contribuido a la mejora del citado clima.
El papel de la Generalitat y de algunas Administraciones locales también ha sido básico a la hora de hacer de Cataluña uno de los hubs tecnológicos más importantes de Europa. Un factor que ha potenciado la inversión de grupos como la farmacéutica AstraZeneca o el neobanco Revolut, con una fuerte apuesta por la Ciudad Condal.
