Existen profesionales que tratan de explotar al máximo el desarrollo de sus carreras pero, al mismo tiempo, sin dejar huella ni arriesgar. En cambio, otros llegan para hacer algo distinto, para abrir caminos, con la idea (y, posteriormente, la experiencia) de que el éxito nunca está asegurado. Entre los segundos figura Oriol Pinya. Su nombre no es conocido para el gran público, no frecuenta los titulares de la prensa, ni siquiera de la especializada. Pero atesora una cualidad que no abunda: las puertas del dinero se abren cuando llama.
Sorprendió su incorporación como independiente al consejo de administración de Indra el pasado verano. No es el perfil más habitual en órganos de gobierno de compañías cotizadas. Y, además, el ruido interno por la pelea entre el Gobierno y el presidente de la compañía, Ángel Escribano, le ha situado de forma involuntaria en el foco.
Ángel Escribano, presidente ejecutivo de Indra
Es el último de sus papeles: soldado improvisado en una batalla a la que nadie le llamó. El verdadero, el que le define mejor, es el gurú del capital riesgo. Y uno de los artífices de que este segmento se haya convertido en un puntal en la industria de la inversión en España.
Hoy en día, un terreno más que abonado; precisamente por obra y gracia de perfiles como los de Oriol Pinya y Javier Loizaga, el otro 'enfant terrible' del private equity en España. Pero ellos empezaron a operar en tiempos en los que el capital era escaso y el riesgo, mayúsculo.
Tiempos del unamuniano "que inventen ellos" que Pinya nunca estuvo dispuesto a aceptar. Nacido en Sabadell hace poco más de 50 años y licenciado en Administración y Dirección de Empresas por Esade, se forjó en la banca de inversión (Merrill Lynch) y en la consultoría (Boston Consulting Group) antes de dar el gran salto que cambió su vida personal y profesional.
Quienes conocen a Pinya coinciden en definirle como una red de contactos disfrazada de persona. Muchos de ellos cosechados durante los más de 15 años que trabajó como uno de los hombres fuertes de Apax Partners en España.
Gran protagonismo
Buscaba la firma británica explorar oportunidades en el mercado español. Y de la mano de Pinya, se convirtió en "el perejil de todas las salsas", especialmente durante los primeros años del presente siglo. Apax aparecía detrás de cada operación relevante que se negociaba en un país que, por entonces, presumía de crecimiento sostenido por encima del 3%, de figurar entre las diez economías más potentes del planeta y de una prima de riesgo casi nula con Alemania.
Así llegaron operaciones como las de Jazztel (en los azarosos tiempos de la recién estrenada liberalización de las telecomunicaciones); eDreams, con un internet aun muy poco desarrollado; Zed Lanetro… y Vueling, en cuyo origen participó, de la mano de Planeta.
Nace Abac
Hay coincidencia igualmente en destacar la perseverancia y constancia de Pinya. Y en una tendencia natural, casi obsesiva, por formar parte de los círculos donde se cocinan los entresijos tanto de la industria como del territorio donde opera.
Fruto de las primeras fue la fundación de Abac Capital en 2014, cuando sonoros reveses en las inversiones de Apax, especialmente la de Panrico, llevaron a la firma británica a cerrar sus puertas en España.
Pinya no dudó. Sujetó con fuerza las manos de Borja Martínez de la Rosa y Javier Rigau (fallecido posteriormente, en 2020, en un trágico accidente de circulación), que habían participado en la singladura de Apax, y crearon su propio proyecto de inversión en capital; más de diez años después, sigue siendo su principal dedicación, la que además le permite cumplir con el segundo de los factores anteriormente indicado.
Ha estado estrechamente ligado a SpainCap (anteriormente denominada Ascri), la patronal española del capital riesgo, en la que ha ocupado los cargos más elevados. Pero también ha sido intensa su actividad en lobbies como Barcelona Global, HBS Club… y FemCat, muy ligada al ámbito independentista.
Un entorno en el que Pinya se ha movido con soltura pero, al tiempo, con la habilidad de no significarse demasiado. Aun así, su aterrizaje en Indra se incluyó en la incorporación de personas del ámbito de Junts a grandes empresas con participación del Estado, como fue el caso de Ramon Tremosa en el gestor aeroportuario Aena.
Al margen de las influencias políticas y de la vocación de estar cerca de donde se toman decisiones importantes o donde se ejerce influencia a los que las toman, Pinya tampoco llegó a Indra para ser uno más.
Papel en Indra
En un momento determinante para la compañía, con una firme apuesta por el sector de Defensa, el fundador de Abac se ha revelado como un activo clave en la búsqueda de inversores y de un buen número de empresas de pequeño tamaño que contribuyan a reforzar el papel de Indra como tractor de la industria de Defensa.
Formado en centros como la Michigan Business School y la Universidad de Harvard, su trayectoria le ha otorgado un amplio conocimiento acerca de dónde está el dinero y cómo captarlo. Y su omnipresencia en círculos de influencia hace el resto.
