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Los estragos del brote de peste porcina africana (PPA) detectado a finales del pasado año ya son claramente palpables en la industria. Desde que se inició 2026, los precios permanecen estancados en mínimos de los últimos 22 años. Cifras que obligan a producir a pérdidas, dado que cubren tan sólo tres cuartas partes de los costes, de acuerdo con las estimaciones de diversos agentes del sector.

Una circunstancia que puede incluso agravarse debido a la detección en las últimas horas de nuevos casos positivos en jabalíes. Y además, con la particularidad de que dos de ellos han sido hallados fuera del perímetro de 20 kilómetros en torno al bosque de Collserola, establecido como el foco de la infección.

Se trata de los primeros casos que se localizan al margen del epicentro del brote desde que, a finales de noviembre, se dio cuenta del hallazgo de jabalíes muertos por afectación de la PPA.

No obstante, la tensión en la industria no se ha relajado ni un instante desde el inicio de 2026. En lo que va de año, el precio del kilo de cebo permanece estancado en un euro en la lonja de Mercolleida, referente para la totalidad del sector. La primera revisión del año fijó esta cantidad, tras rebajar cuatro céntimos el precio de cierre de 2025.

Ganado porcino en una explotación ganadera / EP

Desde que se detectaron los primeros casos de PPA, el precio se desplomó un 20% durante el mes de diciembre, merced a tres agudas revisiones a la baja. Por entonces, el objetivo perseguido era paliar el complicado escenario que se planteaba por el cierre inmediato de cerca de 40 mercados de terceros países a causa de la peste.

Un escenario que abocaba a la industria a producir a pérdidas, dado que incluso antes de la llegada de la PPA ya trabajaba con márgenes muy estrechos. Sin embargo, todo apuntaba a que el tradicional repunte de fin de año daría salida de forma cómoda y rentable a la producción de los mataderos.

Destino Europa

En aquellos momentos, la industria optó por ser el mercado más competitivo de la Unión Europea, dado que sería éste el destino principal de aquellos productos que no pudieran venderse en el exterior por el cerrojazo de fronteras (en los casos más significativos de Japón y Filipinas) o por las restricciones regionales (con China, Corea del Sur y Reino Unido como máximos exponentes).

La desagradable sorpresa ha llegado cuando la situación se ha prolongado en el tiempo más de lo previsto. Y además, sin visos de una aceleración de precios, al menos de forma inmediata.

La cota de un euro por kilo de cebo es la más baja de los últimos 22 años. Ya desde mediados de diciembre, España se ha consolidado como el mercado más competitivo de la UE. La producción sigue encontrando acomodo en el Viejo Continente; el problema es que si los precios no remontan, el escenario dejará de ser sostenible en breve.

El sector ya preveía un 2026 difícil. Una vez salvado el pasado ejercicio, dado que la crisis se inició en la recta final de un año, por lo demás, positivo, el objetivo a largo plazo era reducir en la medida de lo posible las pérdidas. O incluso, en el mejor de los casos, la caída de los beneficios.

Piezas de porcino en un matadero / EP

El arranque de 2026 no conduce precisamente al optimismo. Más allá de una situación de emergencia, como la de las primeras semanas, la industria contaba con que el precio del euro por kilo fuera un suelo provisional a partir del cual iniciar una tendida remontada.

Las últimas novedades llevan a alejar aún más el deseo de la realidad. Este jueves se llevó a cabo la primera revisión al alza del precio del cebo en Mercolleida desde el pasado julio. Pero la proporción al alza del 1,5% sobre mínimos de hace más de dos décadas dio cuenta de que la tensión no ha desaparecido de los mercados.

Doce meses

Un incremento de 1,5 céntimos de euro que deja un escenario similar al que se da desde el inicio de 2026. Y que, además, deberá probar su resiliencia ante la confirmación de casos positivos de PPA fuera del foco principal del brote. Una posibilidad que hacía que los productores cruzaran los dedos para que no sucediera.

En cualquier caso, desde que se inició el año no han dejado de aparecer casos positivos, lo que lleva a prolongar más la crisis generada por el virus. Cabe recordar al respecto que aquellos mercados que cierran al 100% sus puertas al porcino español por la peste no las abrirán hasta que no transcurran doce meses sin confirmarse un caso de infección.