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La economía azul se posiciona como un sector estratégico en Cataluña, con una actividad relevante en innovación, talento y sostenibilidad. En 2022, esta industria generó 21.170 millones de euros y empleó de forma directa a más de 125.000 personas, cifras que reflejan su peso en la región.

Para analizar su valor, retos y oportunidades de crecimiento, Yolanda Piedra, presidenta del Clúster Marítimo de Cataluña y de las Islas Baleares, aborda en esta entrevista el estado del sector, las tendencias y los cambios regulatorios, entre otros puntos.

La conversación se enmarca en la reciente presentación de la primera universidad marítima de Europa (UMEB), que se construirá en Cornellà de Llobregat con una hoja de ruta a diez años. Sus impulsores son el ayuntamiento local y la Federación de Empresarios, Identidades, Valores y Estrategias Alternativas para los Empresarios Marítimos y Pesqueros (IVEAEMPA).

Se habla de economía azul, pero no mucha gente sabe qué significa exactamente...
La economía azul engloba todas las actividades vinculadas al mar y a la costa. Es un concepto que surgió en la Unión Europea en 2012 y abarca desde la acuicultura hasta la energía renovable marina, incluyendo parques eólicos en el mar, corrientes marinas y energías de las olas (undimotriz) o mareas (maremotriz). También comprende la biotecnología marina, la mineralogía, el turismo costero, el transporte marítimo, la pesca, los puertos y la construcción naval. Incluso áreas que antes no se consideraban, como la Armada, que incluye seguridad, ciberseguridad y defensa, forman parte de este conjunto.
¿Cómo describiría la situación de esta actividad en Cataluña?
Cataluña cuenta con una estrategia marítima, similar a la de otras comunidades, para impulsar estas actividades. En 2022, generaron más de 21.000 millones de euros, y si sumamos los efectos indirectos e inducidos, superan los 23.000 millones, con más de 125.000 empleos directos y más de 200.000 en total, lo que representa cerca del 6% de la economía catalana. Aunque estas cifras son relevantes, todavía no se ha apostado lo suficiente por áreas pioneras como las energías renovables marinas. Es fundamental integrarlas junto con actividades tradicionales --como la pesca, el transporte, la náutica y los puertos-- porque necesitamos producir energía verde y ocupar el mar para ello.
¿Qué se podría hacer para reforzar la posición de Cataluña en esta industria?
Es clave impulsar la biotecnología marina con inversiones reales, ya que la Comisión Europea estima un crecimiento anual del 10%. También es fundamental desarrollar todas las alternativas de energía azul, no solo la eólica; Bruselas calcula que podría generar más de 60.000 millones de euros y 50.000 empleos.


La construcción y reparación naval sigue siendo importante, sobre todo por el crecimiento del transporte marítimo. Aunque no contamos con un puerto naval de la Armada, la defensa, la seguridad y la ciberseguridad también presentan un alto potencial de crecimiento, con tecnologías que ahora fluyen desde la sociedad civil hacia el sector militar. Si no aprovechamos los fondos europeos de defensa, perderemos oportunidades como las que ya hubo con los Next Generation. El futuro de la economía azul implica desarrollar estos sectores.
Cataluña no tiene el mismo peso en la industria naval que otras zonas como Galicia...

Cada territorio se especializa. En el Mediterráneo, la economía azul está centrada en el turismo, mientras que en Galicia o Cádiz la construcción naval es más relevante. Aun así, en Cataluña tenemos pequeños astilleros que construyen barcos de alta tecnología para la náutica y esa línea se puede reforzar.

Presentación de la UMEB en Cornellà de Llobregat este miércoles Cedida

¿Qué actividades atraen más inversión y cuáles menos?

La energía azul capta mucho capital, aunque la normativa y la presión social pueden complicar algunos proyectos. La biotecnología y los puertos, sobre todo el de Barcelona, también son relevantes. Y actualmente la defensa, seguridad y ciberseguridad despiertan mucho interés inversor.

Por el otro lado, la pesca no resulta tan atractiva y no por falta de potencial, sino por las regulaciones que dificultan determinadas actividades y desaniman la inversión.

En cuanto al marco normativo, ¿cómo afectan la política comercial europea y los aranceles a la competitividad del sector? Teniendo en cuenta, por ejemplo, la reciente aprobación de Mercosur...
El acuerdo Mercosur tendrá un efecto directo en el cambio de volúmenes y rutas entre Europa y Sudamérica. Habrá impacto en el transporte marítimo, contenedores, graneles y cadenas de frío. Por eso hay que reforzar los servicios portuarios y no perder el tren, especialmente si tenemos en cuenta que el transporte marítimo representa el 74% de las exportaciones catalanas. Habrá sectores que sufran, sobre todo el sector primario, pero también se abrirán oportunidades en otros ámbitos, ya que Mercosur es una macroárea de consumo y el acuerdo es bidireccional.

En cuanto a los aranceles, pueden reducir la competitividad, pero no afectan globalmente. La apertura de nuevos mercados y el apoyo a las pymes exportadoras compensan gran parte de estos efectos. Los más beneficiados son los productos de alto valor añadido, lo que refuerza la importancia de invertir en innovación y tecnología en el mar.

¿Cómo se gestiona la sostenibilidad en estas actividades?
Existe un marco regulador que obliga a cumplir con la reducción de emisiones, mediante el sistema ETS y la adaptación a nuevos costes de CO2 por rutas. La inversión no solo va hacia la electrificación, sino también a combustibles limpios con baja huella de carbono. Ahora se está avanzando en descarbonizar el sector.
Para terminar, ¿cómo ve el panorama actual de la economía azul y qué medidas están tomando para impulsar su desarrollo y mejorar la igualdad de oportunidades?

Hoy hemos presentado la Universidad Marítima Europea en Cornellà, que será la primera en Europa especializada en los diez sectores de la economía azul. Contará con ciclos formativos y un espacio de encuentro empresa-universidad. Es una infraestructura que atraerá talento y generará mano de obra cualificada. En la actualidad, muchas empresas no cierran por falta de mercado, sino por falta de personal cualificado. Este es un problema general en España y en Europa. No hay técnicos, ni siquiera en sectores como la pesca, donde no se pueden despachar barcos por falta de tripulación. Además, existe un gran problema de género. Son sectores muy masculinizados, con brechas salariales del 40% y con una presencia femenina que en algunos casos no pasa ni el 2%, sin mujeres en la toma de decisiones.

Desde el clúster impulsamos iniciativas como el Congreso Internacional de Igualdad que se celebrará en noviembre en Barcelona y la diversificación del turismo mediante rutas de cruceros marítimos y fluviales para descongestionar las zonas más saturadas. La universidad y estas iniciativas son clave para el futuro de la economía azul en España y Europa.

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