Cuando una entidad financiera de la dimensión de Caixabank revisa al alza los objetivos de su plan apenas transcurrido el primer año de vigencia, no cabe duda: se trata de un ejercicio excelente. Aún así, no ha dejado de llamar la atención en los mercados el hecho de que el banco haya echado el resto con el dividendo. Bien podría decirse que ha puesto a prueba sus costuras.
Desde que estableciera la actual política de remuneración al accionista, tras culminar la fusión con Bankia, Caixabank nunca había ido tan lejos en el porcentaje del beneficio que destina a recompensar la fidelidad de sus socios. El banco que preside Tomás Muniesa repartirá a cuenta del ejercicio 2025 casi 3.500 millones de euros, el 59,4% de su resultado neto.
La citada estrategia para premiar al accionista establece (y así será también para 2026) que Caixabank repartirá entre sus socios una proporción del beneficio que oscila entre el 50% y el 60%. Por lo general, en estos años pasados el pay-out se ha establecido en un punto medio entre los dos extremos.
"A comienzos de año, los analistas pronosticaban que el beneficio de 2025 caería un 10% por la más que previsible bajada del margen de intereses. Y, pese a ello, hemos ganado un 1,8% más. Está claro que ha sido un año mucho mejor de lo esperado".
El presidente de Caixabank, Tomás Muniesa (izq.), y el consejero delegado, Gonzalo Gortázar / CAIXABANK
Un moderadamente sonriente Gonzalo Gortázar, consejero delegado de Caixabank, compartía este comentario informal con la prensa antes de presentar las cifras de 2025 y poner en valor la revisión al alza de objetivos tan relevantes como la rentabilidad, el crecimiento del volumen de negocio y la rebaja de la morosidad.
Sin duda, un desempeño a tener en cuenta. Pero que por sí solo se queda corto para justificar el estirón del 'pay-out'. Más difícil, sin embargo, resulta desligarlo de una acción tan significativa en los últimos meses como la aprobación del plan estratégico de la Fundación Bancaria La Caixa y la reformulación del aprobado en 2024 para Criteria Caixa, su accionista único.
El primer socio de Caixabank, con una participación en torno al 31%, puso sobre la mesa una hoja de ruta cuyo principal objetivo es dar un impulso definitivo a la obra social. Para consolidar su posición como una de las más destacadas de Europa, entre las ligadas a la actividad bancaria y financiera.
En términos numéricos, para disparar a 4.000 millones de euros hasta 2030 la contribución a un sinfín de proyectos. Actuaciones centradas en el apoyo a los vulnerables y los más desfavorecidos; al fomento de la igualdad de oportunidades para una sociedad más justa; a la investigación y a la divulgación científica y cultural.
Isidro Fainé, presidente de la Fundación Bancaria La Caixa y Criteria
A tal efecto, Criteria alineó su propio plan con el de la Fundación, bajo la premisa de que el hólding de participaciones industriales de La Caixa es el principal sustento financiero de la institución. De ahí que el camino de Criteria vendrá marcado por una decidida apuesta por empresas líderes de sectores relevantes para la economía y que, además, retribuyan de forma generosa y sostenida a sus accionistas.
A más dividendos para Criteria, más aportación a la obra social de la Fundación. Una línea en la que no ha tardado en situarse también Caixabank. A fin de cuentas, no se trata de una componente más de la cartera del hólding.
"Activo fundacional"
"Con la Fundación compartimos muchas cosas, entre otras, 120 años de historia que tenemos detrás de nosotros. Eso nos hace estar muy alineados", apuntó oportunamente Gortázar.
Precisamente, Caixabank fue el protagonista de una de las novedades del plan revisado de Criteria. Al contrario de lo que sucedía hasta ahora, cuando el banco compartía protagonismo con el resto de grandes participaciones del hólding (incluidas en la denominada cartera estratégica), en el plan remozado Caixabank ocupa un lugar especial. Y además, exclusivo. Sólo Caixabank es el "activo fundacional".
Exterior de la sede de Caixabank en Madrid
Factores más que suficientes para justificar el esfuerzo adicional con el dividendo. Una medida que se traduce en que hasta las arcas de la Fundación llegarán cerca de 1.100 millones de euros con cargo al ejercicio 2025 de Caixabank. Si la entidad es capaz de cumplir con los nuevos objetivos y mantiene el 'pay-out' en todo lo alto, a esta cantidad se sumarán en torno a 2.450 millones más durante los dos próximos años.
"En Caixabank interpretamos ser el activo fundacional de la Fundación y Criteria como una vocación de permanencia de por vida. Un motivo de gran satisfacción, como lo es la reelección de Isidro Fainé para seguir cuatro años más al frente", recordó Gortázar.
Apoyo bursátil
El alineamiento de intereses repercute también en el resto de socios del banco. Entre ellos, el Estado, que recibirá unos 645 millones de euros adicionales merced a la participación de algo más del 18% que ostenta el FROB.
La estrategia también ha sido valorada en el mercado. La bolsa ha recibido las cuentas y el dividendo de la entidad con subidas del 6,75% al cierre de la sesión de este viernes. Una evolución que deja la capitalización bursátil de Caixabank por encima de 78.350 millones de euros.
El incremento de esta variable en los dos últimos años ha superado el 180%. En términos absolutos, cerca de 50.500 millones de euros.
