Marc Murtra cumple un año al frente de Telefónica. Tras casi cuatro ejercicios como presidente de Indra, el directivo asumió el timón de la multinacional española en un momento de grandes incertidumbres para el sector.
Aunque su aterrizaje se produjo con amplio consenso accionarial –contó con el respaldo de más del 90% de de la junta de accionistas, un apoyo poco habitual en el ámbito del Ibex 35–, Murtra afrontaba grandes retos que, 12 meses después, ha resuelto con solvencia mediante una profunda reordenación de los cimientos de la empresa. En ocasiones, con decisiones incómodas y poco complacientes.
Reorientación de mercados
En este primer año, Murtra no ha perdido el tiempo y ha marcado las líneas estratégicas de Telefónica a medio y largo plazo, con cambios estructurales inevitables que se habían aplazado bajo el mandato de José María Álvarez-Pallete.
La decisión más relevante ha sido la reorientación del grupo desde Hispanoamérica hacia cuatro mercados core: España, Alemania, Reino Unido y Brasil. Un cambio que expertos en el sector califican de “ejercicio de realismo estratégico” orientado a la “reducción del riesgo y la simplificación operativa”. O, en otras palabras, menos volumen pero más calidad.
“Selección de batallas”
Las desinversiones en Latinoamérica se han traducido en ventas en Argentina, Perú, Uruguay y Ecuador, a las que seguirá la salida de posiciones en Colombia.
Con esta medida, Murtra pretende reducir la exposición de Telefónica a la volatilidad macroeconómica y de divisas en esas regiones, así como el riesgo regulatorio asociado. De esta forma, consigue un refuerzo del balance y libera recursos para destinarlos a mercados con mayor retorno. “Es una selección de batallas”, señalan los analistas.
Plan estratégico a cinco años
En noviembre, Murtra presentó el plan estratégico de Telefónica para los próximos cinco años, con el lema Transform & Grow. La hoja de ruta se resume en el objetivo de transformar la compañía para impulsar su crecimiento basado en seis pilares: cliente, B2C, B2B, capacidades tecnológicas, simplificación operativa y talento.
El nuevo presidente ejecutivo no ha rehuido la toma de decisiones complicadas que incluyen sacrificios a corto plazo con el propósito de impulsar el crecimiento y la rentabilidad futura. “Murtra ha apostado por reforzar los cimientos de la compañía pensando en el crecimiento orgánico a largo plazo”, explican los expertos.
Marc Murtra, presidente de Telefónica, durante la presentación del plan estratégico 2026-2030 / EP
Resultados financieros que avalan el plan
El plan estratégico parte con bases sólidas, fundamentalmente por la confirmación de los objetivos de ingresos, de EBITDA y de generación de caja en 2025. Además del crecimiento orgánico en varios mercados clave pese al entorno competitivo y las dudas existentes en el sector tecnológico.
A todo esto se suma el compromiso con el grado de inversión, un factor clave para los inversores institucionales.
Consolidación de mercados clave
Dos de los mercados clave para la hoja de ruta marcada por Murtra ya dan señales positivas, especialmente en cuanto a dinamismo comercial y captación de clientes. Son los casos de España y Brasil.
En España, Telefónica consolida su liderazgo en redes y la calidad de su servicio como palancas competitivas. Mientras que en Brasil ha apostado por un refuerzo estructural mediante el control total de FiBrasil, confiando en la fibra como motor de crecimiento.
De ‘teleco’ a tecnológica
Otra de las patas en las que Murtra pretende cimentar el crecimiento orgánico del grupo son los servicios de alto valor añadido, como el cloud, la ciberseguridad, la IoT y las soluciones digitales para empresas.
La estrategia pasa por posicionar a Telefónica como socio tecnológico, no solo como operador. Y eso incluye acompañar los procesos de digitalización de empresas y del sector público.
Disciplina financiera y gobernanza
Para hacer creíble su plan, a Murtra no le ha temblado la mano a la hora de tomar decisiones impopulares. Entre ellas, destacan el ajuste de la plantilla –mediante un plan pactado de bajas y prejubilaciones– y la nueva política de dividendo –con una reducción a la mitad–.
Con esta nueva cultura de disciplina financiera, el presidente de la compañía busca “garantizar la sostenibilidad del negocio” y lanzar “un mensaje de responsabilidad”, indican los analistas consultados.
A todo ello se suman otros elementos en el ámbito de la gobernanza, como la consolidación de la cuota del 40% de mujeres en el consejo de administración (como exige la Ley de Paridad a partir de junio) y el 53% de consejeros independientes (con el objetivo de reforzar la credibilidad y el control de las decisiones de la compañía).
Reordenación profunda y “liderazgo reconocible”
Murtra cierra de esta forma un primer año al frente de Telefónica en el que ha iniciado una reordenación profunda basada en la gestión.
“En muy poco tiempo, Murtra ha aportado un liderazgo reconocible, con un perfil técnico más orientado a la ejecución frente a modelos más financieros o políticos. Con menos ruido pero más decisión. Es un presidente de transición que sienta las bases del futuro de la compañía”, concluyen los expertos.
