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El sector de la tecnología sanitaria en España se ha convertido en un motor económico importante, con una facturación anual cercana a los 17.000 millones de euros. Tras la recuperación de la actividad asistencial después del Covid, la demanda de productos y soluciones sanitarias ha crecido de forma sostenida, impulsada por la inversión, la capacidad para generar empleo cualificado y el envejecimiento de la población.

Hoy, este mercado ya aporta un 1,13% al PIB nacional, consolidando su papel estratégico tanto en la economía como en la modernización del sistema de salud. En este contexto, el presidente de la Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria (Fenin) en Cataluña, Marc Pérez, ofrece su visión sobre los retos regulatorios, la inversión en i+D y las oportunidades de desarrollo industrial en la región.

En los últimos años, la facturación del sector crece un 5% de media en España, ¿qué factores explican este crecimiento teniendo en cuenta el complejo contexto geopolítico?
Después del Covid se produjo un efecto claro en el sistema sanitario. Hubo una pausa en las intervenciones quirúrgicas y un retraso en los diagnósticos. Muchas personas no podían o tenían miedo de acudir a los hospitales y, como consecuencia, hemos estado viviendo tres o cuatro años de crecimiento derivados de la recuperación de la actividad asistencial.

A ello se suma otro factor muy importante en España: la población sigue creciendo. Ya somos más de 49 millones de habitantes, y cada vez somos una población más envejecida, lo que implica una mayor necesidad de asistencia sanitaria. Todo ello se traduce en un incremento de la demanda sanitaria, pero también refleja la buena evolución del mercado.

¿Cuáles son los principales retos para impulsar la inversión en este campo?

Gran parte de la tecnología sanitaria depende de la contratación pública, que representa cerca del 80% de las ventas. El resto va al sector privado, a farmacias o a centros sociosanitarios. Por eso es tan importante seguir mejorando la regulación de la contratación pública.

Todo esto está dentro de la regulación europea de productos sanitarios, la Medical Device Regulation o MDR, que marca los requisitos de calidad, seguridad y certificación para poder comercializar productos sanitarios en Europa. Nuestra federación reúne a más de 300 empresas en España (de un total de 933) y mueve unos 17.000 millones de euros, de los cuales unos 5.000 millones son exportaciones. Es una industria de alto valor añadido, que necesita estabilidad regulatoria y visión a largo plazo para seguir atrayendo inversión.

¿Cómo contribuye el sector a la sostenibilidad del sistema público?
La tecnología sanitaria debe entenderse como una inversión y no como un coste, ya que posibilita procesos más eficientes, reduce tiempos, optimiza el uso de recursos y mejora los resultados en salud. Además, es cada vez más accesible, ya que muchas de estas tecnologías pueden utilizarse en centros de salud sin necesidad de acudir a un hospital. La tecnología sanitaria facilita modelos asistenciales más ágiles, acerca la atención al paciente y contribuye a la fortaleza del sistema público a medio y largo plazo.
¿Estamos aprovechando el potencial industrial en la tecnología sanitaria?
Sí. Somos un sector industrial sólido que demostró su fortaleza durante la crisis del Covid. Fuimos capaces de abastecer productos esenciales --mascarillas, guantes, soluciones hidroalcohólicas y respiradores-- tanto a hospitales públicos y privados como a farmacias, protegiendo a la población y al sistema sanitario.

El objetivo ahora es consolidar una autonomía estratégica abierta, incrementando la producción en España y Europa, y competir en un mercado global con empresas asiáticas y americanas, siempre cumpliendo la normativa europea. Esto también permite atraer inversión, desarrollar talento, reforzar la I+D y garantizar la calidad industrial y regulatoria. Esto es especialmente relevante en el escenario actual y frente a una competencia internacional cada vez mayor.

Marc Pérez, presidente de Fenin Catalunya GALA ESPÍN Barcelona

¿Cómo valora Fenin su relación con las administraciones públicas?
Es muy buena y cada vez más estructurada. Tenemos una participación activa, hemos estado presentes en el Pacto Nacional por la Industria y en otros foros. Hemos conseguido poner a la tecnología sanitaria como un sector tractor de la economía. Hoy la administración nos consulta para diseñar estrategias de futuro, reconociendo que los productos sanitarios y los medicamentos son dos campos distintos pero complementarios.
Yo creo que el gran éxito que hemos conseguido es que en la última década éramos una industria no tan visible o estructurada, ahora eso ha cambiado. Antes la gente ponía los fármacos, los medicamentos conjuntamente con la tecnología médica o el producto sanitario, pero ya no.
¿Cree que se está democratizando el acceso a la tecnología sanitaria?
Totalmente. Y diría que cada vez estamos consiguiendo más tecnología en el sistema sanitario público. Aunque todavía tenemos mucho camino por recorrer, hemos conseguido con los distintos planes de renovación de equipamiento médico. España tenía un parque de equipamiento muy obsoleto, pero estos planes, acelerados por los fondos europeos (Next Generation), han permitido modernizarlo. Ahora esto mejora el diagnóstico, la prevención y la eficiencia del sistema.

Desde Fenin se ha trabajado conjuntamente con las administraciones en guías de compra pública eficiente, que han ayudado a orientar estas inversiones y a maximizar su impacto. Y al renovarse también se demuestra que los profesionales tienen acceso a una mejor tecnología que les permite cuidar mejor de los pacientes, prevenir posibles riesgos, etc.

Y con eso también hace falta gente capaz de operar este equipamiento...

Correcto. Y aquí lo relaciono con otro eje que trabajamos desde Fenin, que es dar visibilidad a los ingenieros biomédicos, que son una nueva profesión en el sector. Llevamos más de diez años colaborando con un foro de talento de ingeniería biomédica en Cataluña, en el que participan tres universidades públicas: la Universitat Politècnica de Catalunya, la Universitat de Barcelona y la Universitat Pompeu Fabra.

También hemos abierto estos foros al resto de profesionales de la ingeniería biomédica, con el objetivo de apadrinarlos y facilitar su incorporación al sistema de salud, tanto en hospitales como en proveedores sanitarios, para poder trabajar de forma colaborativa con médicos, cirujanos, enfermería y otros profesionales sanitarios.

La IA avanza rápido en muchos campos, ¿cómo considera que se está aplicando en el sistema sanitario?
Una de nuestras comisiones trabaja con salud digital, que tiene mucho conocimiento, pero también es verdad que debemos ser prudentes con la incorporación de IA. Pero esto no quiere decir que no tengamos líneas de actuación. Al final, muchas de nuestras soluciones tecnológicas incorporan IA, sobre todo la gestión del dato cuando hablamos de diagnóstico, cuando hablamos de predicción de diferentes algoritmos, software y dispositivos médicos.

Pero todo esto debe hacerse conforme a la normativa porque es un tema muy sensible debido a la privacidad de datos y para que no haya un mal uso de la información. Todos los elementos que se utilizan hoy deben estar regulados para asegurar seguridad, calidad y confianza tanto para los profesionales como para los pacientes. Hay que trabajar en este código de buenas prácticas y en estas directrices para garantizar un buen uso de la IA.

El representante de Fenin en Cataluña, Marc Pérez GALA ESPÍN Barcelona

Cataluña se ha convertido en un referente en tecnología sanitaria. ¿A qué se debe este liderazgo industrial y científico?
Tenemos un historial muy potente a nivel industrial. Somos la comunidad donde hay mayor presencia de fabricantes de productos sanitarios. Más del 40% de las empresas de tecnología sanitaria en España están en Cataluña. Además, contamos con un ecosistema muy avanzado de desarrollo e investigación hospitalaria y de desarrollo industrial.
Hemos logrado dinamizar este ecosistema gracias a nuestra participación en el patronato de Biocat, una entidad que desde hace casi 20 años impulsa la BioRegión de la Salud mediante la colaboración entre la industria, las administraciones y los centros de investigación. En este patronato participan también representantes de la industria farmacéutica y varias consellerias, y está presidido directamente por el presidente de la Generalitat.

Llevamos dos décadas apoyando este desarrollo y, junto con la fortaleza de nuestro tejido empresarial --una de las características que diferencian a Cataluña del resto de comunidades--, esto nos da una ventaja histórica importante. El sector representa casi el 8% del PIB de Cataluña, contamos con la red de investigación más potente del país y somos la comunidad que más exporta. Al final, todo esto se traduce en la necesidad de ser competitivos.

¿Cuáles son los principales mercados de exportación?
El principal mercado es el europeo, especialmente Alemania, Francia, Reino Unido e Italia. También se está creciendo mucho en Latinoamérica y en Estados Unidos, aunque Europa sigue siendo el destino prioritario de las exportaciones del sector.
¿Qué oportunidades ven para Cataluña en i+D?
Lo que debemos hacer es continuar con estas políticas de apoyo a la industrialización y a la colaboración público-privada. El Plan Nacional de Industria es muy importante y debemos ser capaces de continuar invirtiendo en este ecosistema, en el que contamos con un gran elemento diferenciador: la gran cantidad de startups en Cataluña.


Existen iniciativas como el Barcelona Health Hub o el Barcelona Tech City, y polos de inversión muy potentes como el Parc de Recerca Biomèdica de Barcelona. Además hay muchísimos congresos que fomentan la inversión y una elevada inversión extranjera que apuesta por nuevas startups en el sector de la tecnología médica (medtech) y, cada vez más, en el ámbito de la salud digital.