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El aterrizaje de Beso Beach en Baqueira-Beret ha sido la gran novedad del primer mes de la temporada de esquí en la estación más exclusiva de España, con unas Navidades de por medio en las que políticos, empresarios, presentadores de televisión, artistas, modelos y youtubers del más alto nivel no han querido perderse la propuesta de la conocida marca catalana en su primera incursión lejos de la playa, donde sus locales en Formentera o Ibiza son una referencia.

Con la voluntad de reunir a pie de pistas a esta lujosa clientela, que desde hace medio siglo se refugia por estas fechas en las montañas nevadas del pirenaico Valle de Arán, en la provincia de Lleida, el proyecto echó a andar a principios de diciembre con una inauguración a la altura de sus pretensiones; a la que le han precedido largas tardes de après-ski en su climatizada terraza –más posh que otras raves de las que frecuentan los esquiadores después de una larga jornada– y animadas cenas en su cabaña interior de las que también acaban con DJ, congas y anécdotas inconfesables.

Por y para la "tribu"

Y es que ese es el objetivo de Beso: cobijar a su "tribu" también en la nieve. Con una inversión de tres millones de euros, un equipo de 45 empleados y una ubicación estratégica en el municipio de Naut Aran –que el ocio nocturno había dejado de lado en los últimos años para apostar por cotas más bajas del valle como Arties o Salardú e incluso su capital, Vielha–, la esencia mediterránea sigue presente tanto en su carta, similar a la del resto de establecimientos de la marca, como en su estética: invernal, sí, pero no excesivamente rústica. Rompiendo con el uniforme entorno aranés.

Croquetas del nuevo Beso Beach Baqueira Cedida

Se trata de un espacio instagrameable y moderno, donde la ya clásica B que tatúa los bronceados baleares en agosto decora los gorros que calman el frío; el personal cuida el trato VIP y la cuenta, naturalmente, no es apta para todos los bolsillos. Ni siquiera para los que sí pueden permitirse unos días en Baqueira, donde el forfait ha ascendido este curso a los 75 euros, comiendo y cenando bien y reponiendo fuerzas al ritmo de música techno en cualquier garito de la estación. Un sitio pensado por y para los que prefieren codearse únicamente con gente de su nivel. Y para encontrarse con conocidos.

Una 'high class' exigente

Más allá de las contadas celebrities, han sido los ricos anónimos asiduos en el valle quienes, de forma mayoritaria, "le han dado una oportunidad" a Beso Baqueira, según explica un veterano del sector servicios en la comarca. Son familias muy adineradas principalmente de Madrid, Barcelona y el País Vasco que pasan allí "varias semanas al año" y tienen "un paladar muy exigente", así como "restaurantes donde llevan muchos años yendo y no tienen intención de dejar de ir". La oferta gastronómica de alto nivel, en este sentido, es extensa; "y aquí puede haber un problema de baja fidelización".

Otros restauradores con los que ha podido hablar Crónica Global apuntan en la misma dirección. "En postureo van primeros, pero que su propuesta culinaria acabe consolidándose está por ver", explica uno de ellos, convencido de que "solo con el après-ski no van a rentabilizar la inversión" y advirtiendo de que "muchos proyectos fracasan porque no calculan que se trata de una apuesta estacional". Un problema que, por su experiencia veraniega, Beso no tiene; a pesar de que el local bajará la persiana en abril y hasta noviembre no volverá a abrir sus puertas

Éxito

Desde la dirección empresarial, en cualquier caso, apuntan que este primer mes "ha sido una auténtica locura, en el mejor de los sentidos". Añaden que han venido a ocupar un espacio "que no existía" y sienten haber materializado a la perfección el concepto inicialmente planteado. En efecto, se trata de un punto de encuentro selecto, con personalidad y un marcado carácter festivo. Un proyecto arriesgado. Y una experiencia que muchos, en la cola del moderno guardarropa que custodia la puerta de salida, mientras alrededor de las 3.30 horas suena la última canción, aseguran que repetirán.