
Imagen nocturna del puerto de Aiguadolç, en Sitges (Barcelona)
“En el Puerto de Sitges se respira un ambiente 'gangsteril'”
Habla el abogado que ha derrotado a la marina: "Vas a la playa y cuando regresas, te han cambiado la cerradura"
Más información: La guerra en el Puerto de Sitges escala con una condena al gerente
"En el Puerto de Sitges se respira un ambiente gangsteril". Es la conclusión del abogado que ha derrotado a la marina deportiva, una de las más lustrosas de Cataluña. El letrado avisa de que la empresa libra una guerra contra algunos concesionarios, llegando al punto de "cambiarles la cerradura cuando bajan a la playa".
Lo ve rayano a una pseudodelincuencia "como la que narraba --el escritor- Manuel Vázquez Montalbán".
Lo pone negro sobre blanco Joan Adell, socio de Advocats i Economistes Associats (AEA), el profesional que ha ganado judicialmente a la dirección del Port d'Aiguadolç en los tribunales. Y además por partida doble, pues la condena por coacciones a una vecina contra Xavier Cuyàs, el gerente, ha sido ratificada en segunda instancia.
Llegados a este punto, Adell alerta de que los gestores de la dársena "coaccionan y amenazan" a algunos inquilinos. Su despacho lo tiene claro, pues representa a varios.
"Bajas a la playa y te cambian la cerradura"
Según el abogado, los titulares de la concesión "se están tomando la ley por su cuenta" al intentar expulsar a grupos de inquilinos sin esperar a que acaben los pleitos civiles que les enfrentan a éstos.
"Es evidente que hay procedimientos en marcha, y lo que no puedes hacer es echar a la gente de su casa cambiando la cerradura mientras bajan a la playa. Por mucho que ese apartamento esté anunciado en Airbnb".

El Puerto de Aiguadolç de Sitges
Ello, recuerda, es un intento de "recuperación indebida" de la propiedad. "La situación es tan tensa que nuestros clientes y otros vecinos han colocado alarmas y se coordinan por WhatsApp porque temen que la dirección allane su vivienda o local comercial".
"¿Qué okupas?"
Esa actitud, según él, se sustancia en casos como el de su clienta, que ha arrancado una condena penal contra el puerto. "Dijeron que la casa iba a ser okupada, pero llegado el juicio, no acreditaron que hubiera peligro de okupación. Se limitaron a citar rumores".
Ello le convence de que la gerencia del Puerto, que pilotan Cuyàs y Albert Bertran, también presidente de la Asociación Catalana de Puertos Deportivos y Turísticos (Acpet, por sus siglas en catalán), se está tomando la justicia por su mano.
"Se han perdido casos, otros que se ganarán"
En relación con estos pleitos, el letrado apremia a esperar el resultado. "Es cierto que algunos concesionarios han perdido juicios, pero también es cierto que hay otros que se ganarán, pues su posición es mucho más sólida", avanza.
Se ganen o se pierdan, Adell recuerda que es el puerto "el que debe mover ficha, y hacerlo dentro del marco de la ley. No es de recibo que cambie cerraduras y eche a la gente sin esperar las sentencias".
El Puerto asegura que vence
Los argumentos de la marina son distintos, pues se apoyan en las sentencias ganadas -todas hasta ahora, sostienen-, aunque lamentan que la justicia no sea rápida.
Afean que algunos adjudicatarios subarrienden sus activos y que incumplan las nuevas condiciones de permanencia. Incluidos los alquileres. Según Port d'Aiguadolç Sitges, hay inquilinos que llevan dos años sin pagar.
Asimismo, la gerencia recuerda que es la titular de la concesión -se la prorrogaron en 2022- y que los rebeldes "son okupas", pues según la Generalitat de Cataluña, ellos son los únicos facultados para alquilar los espacios. Nadie más.
Apuntan a Bertran
Otras fuentes consultadas acotan el virulento conflicto a Albert Bertran, periodista náutico que se fogueó en los Juegos Olímpicos de Barcelona y se ha tornado director ejecutivo.

Imagen nocturna del Puerto de Aiguadolç
"Es Bertran quien conduce a Cuyàs, el gerente condenado. Éste último es un mero un brazo ejecutor", ilustran.
El despegue, en el aire
En cualquier caso, esta guerra está lastrando el despegue de la marina deportiva, que presume de 471 amarres, zona residencial y de ocio a sólo 30 minutos en coche de Barcelona. Hay, de hecho, un proyecto para relanzarla de la mano de un empresario vinculado a Grupo Amnesia, pero no está tomando altura. Ha gripado.
Tenga que ver o no, la marina está envenenada por la guerra, en la que algunos inquilinos denuncian que no les dejan "ni entrar sus coches". Además del ir y venir de cerrajeros, que no ayuda a la reputación del espacio.
Reposo burgués
Cabe recordar que Aiguadolç es uno de los puertos estrella de Ports de la Generalitat, la empresa que organiza las concesiones de los 45 amarraderos en la región.
La sociedad pública ha visto despertar una lucha feroz por las concesiones en dársenas como la de El Masnou, El Balís -también llamado port dels metges- o el propio Aiguadolç, cuya renovación de la explotación, aprobada en 2022 y que ha derivado en la trifulca actual, se cuestiona desde algunos círculos.