La temporada de presentación de resultados anuales de los bancos ha estado cargada de polémica por las elevadas cifras de beneficios presentadas por las entidades, máximos históricos, en algunos casos, mientras el sector se opone con vehemencia al nuevo impuesto del Gobierno sobre estos resultados. Sin embargo, no han sido las empresas las únicas beneficiadas por este escenario. Las cuentas ha venido acompañada de una auténtica lluvia de dinero en forma de dividendos para cientos de miles de accionistas, la inmensa mayoría pequeños ahorradores, que se repartirán nada menos que 11.000 millones de euros.

La gran banca, las seis entidades de mayor tamaño que operan en España y que cotizan en el Ibex 35, se han apuntado beneficios en 2022 que suman 20.850 millones de euros, más de un 27% por encima del dato de 2021, en un contexto netamente favorable por la abrupta subida de los tipos de interés como consecuencia de las agresivas actuaciones de los bancos centrales en pos de reducir la espiral inflacionista que amenaza con ahogar las principales economías. 

Tras el fin del veto

Este escenario hizo que el Gobierno aprobara un impuesto, en principio de carácter temporal, para gravar los resultados de los bancos que considera extraordinarios por las citadas alzas de los tipos. Según el sector publicaba sus cuentas trimestre a trimestre en 2022 ya se podía adivinar que las cifras serían muy elevadas al cierre del ejercicio. 

Sin embargo, buena parte de ese beneficio ha ido e irá finalmente a parar al bolsillo de los accionistas de esos bancos, que han aprovechado igualmente la circunstancia para reforzar sus políticas de remuneración al accionista, tras ver cómo el Banco Central Europeo vetó los dividendos hace dos años como una medida de prudencia ante la crisis del coronavirus y sus potenciales efectos en la solvencia de las entidades. 

 

De vuelta a la normalidad, los bancos harán llegar a sus socios aproximadamente el 53% de los beneficios logrados en un año en el que entidades como Santander, BBVA o Bankinter ha roto sus respectivos techos históricos.

Dado su gran tamaño, historia y diversificación geográfica, los bancos son las cotizadas con un mayor número de accionistas. Santander aproxima al millón de socios, mientras que la cifra de BBVA supera los 800.000 y la de Caixabank, la de 600.000.

Pensionistas españoles / EFE

Las entidades calculan que aproximadamente un 50% de su capital está en manos de minoritarios e inversores no cualificados. En todos los casos, constituyen una inmensa mayoría si se les contabiliza por número y no por el porcentaje del capital que controlan. 

Se trata de pequeños ahorradores, ciudadanos de a pie que tienen parte de sus ahorros invertidos en bolsa y, en el caso de los bancos, un buen número de pensionistas, para los que el dividendo que cada año reparte la entidad a la que lleve mucho tiempo siendo fiel supone un complemento imprescindible para asegurarse llegar a fin de mes.

Recompras de acciones

Buenas parte de los bancos cuentan con un porcentaje de beneficios que destinan a remunerar a los accionistas (lo que se conoce como ‘pay-out’) del 50% o superior. En esa cifra lo ha mantenido Bankinter en los últimos años y hasta esa cota ha llegado Banco Sabadell tras revisarla al alza, acorde con la mejora de su balance. 

Por su parte, BBVA lo ha llevado hasta la parte alta de la horquilla de entre el 35% y el 45% que estableció su consejo de administración; tanto en su caso como en el de Santander (que lo ha establecido en el entorno del 40%), combinan la entrada de efectivo con la recompra y posterior amortizaciones de acciones para complementar el dividendo. 

El botín para Blackrock

Caixabank es el más ambicioso en este terreno y su política de retribución a los socios contempla un pay-out de entre el 50% y el 60%, que en el caso de 2022 se ha quedado justo en el punto medio, aunque con un 58% en el caso del dividendo en efectivo. 

No sólo los pequeños ahorradores se frotan las manos con los espectaculares dividendos de la banca. Entre los inversores institucionales destaca el caso Blackrock, considerado uno de los mayores fondos de inversión del mundo y que cuenta con posiciones relevantes en todas las entidades financieras cotizadas españolas.

Repercutir en la sociedad

Sólo en concepto de dividendos, la entidad que lidera Larry Fink ingresará en torno a 600 millones de euros con cargo a los resultados de la gran banca española. 

Otros de los ejemplos significativos son los dos mayores accionistas de Caixabank, que controlan en conjunto prácticamente la mitad del capital. Se trata de la Fundación Bancaria La Caixa y el Estado, a través del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB).

Ambos accionistas se llevarán en torno a 835 millones de euros gracias a los resultados de la entidad. En el caso de la Fundación, en torno a 545 millones, con los que financia la obra social; para el Estado, es decir, las arcas públicas, unos 290. Como señaló el presidente del banco, José Ignacio Goirigolzarri, “de diferentes maneras, en ambos casos se trata de dinero que va repercutir directamente en la sociedad”.