SOS para AmRest, matriz de restaurantes como La Tagliatella. La compañía ha presentado pérdidas de 162 millones de euros por la crisis del coronavirus, después de ganar 11 millones hace tan solo un año. Las cifras de negocio no son lo peor para el grupo, ya que sus auditores, KPMG, dudan de la viabilidad de la empresa y así lo indican en el informe que han hecho público. 

Sustentan esta afirmación en la fotografía general de la cadena de restauración. Los ingresos se quedaron en los 684 millones, un retroceso del 26,7% respecto al primer semestre de su año fiscal. En ese momento facturaron los 927 millones. 

En ERTE

Por otra parte, el resultado de explotación también entró en terreno negativo. Muestra unas pérdidas de 140,1 millones que contrastan con los beneficios de 35,2 millones de un año antes.

Cabe recordar que los empleados siguen contratados por AmRest con el salario suspendido y, al mismo tiempo, reciben una prestación por desempleo de las autoridades sociales de hasta el 70% de su retribución normal. Así consta en el expediente de regulación de empleo temporal (ERTE) que pactaron para hacer frente a la crisis del coronavirus. 

Incertidumbre

“En estas circunstancias, el pasivo corriente del grupo excede el activo corriente en 770,8 millones a 30 de junio de 2020", señala KPMG tras fiscalizar las cuentas trimestrales. "Esta situación indica la existencia de una incertidumbre material que puede generar dudas significativas sobre la capacidad del grupo para continuar como empresa en funcionamiento", advierte la firma. 

"Dados los posibles escenarios estudiados y el análisis de la información disponible, los datos, las circunstancias actuales y las incertidumbres sobre el futuro, el consejo de administración valora la capacidad del grupo para continuar como empresa en funcionamiento durante el futuro próximo", concluye. Los auditores dejan claro en el informe financiero que esta realidad se dará como mínimo a un "periodo de al menos (pero no limitado a) 12 meses desde la fecha de cierre". La cúpula del grupo de restauración tiene deberes para intentar cambiar el rumbo de la compañía en los próximos meses.