Siempre habrá un antes y un después del Covid-19 para las empresas. En el caso de Naturgy, la pandemia le sorprendió cuando se preparaba para cumplir dos años desde que puso en marcha su plan estratégico 2018-2022, con el fin de articular una transición hacia la energía verde que ahora asoma, si cabe, como más urgente todavía. Como en el caso de sus competidores, Naturgy ha sido capaz de garantizar la seguridad del suministro en las condiciones más difíciles y demostrar estar preparada para un escenario impredecible. Pero la crisis del coronavirus no ha marcado la línea de meta sino, más bien, un punto de partida. Porque el futuro empieza ahora.

“Hemos hecho muchas cosas pero aún nos queda mucho por hacer. Y estamos convencidos de que podemos hacerlo mejor”. Al habla, Francisco Reynés, presidente de Naturgy, elegido por los principales accionistas de la energética para ejecutar una transformación que no puede detenerse por la llegada del virus. Hacerlo significaría prácticamente desaparecer de una partida a la que cada vez se incorporan más jugadores y jugadores más importantes, con ganas de lograr triunfos. “Vamos a acelerar nuestra transformación, es algo que necesitamos”, aseguró el ejecutivo en la última junta de accionistas de la compañía, la primera de su historia celebrada de forma telemática.

Una nueva estructura

El futuro de esa partida se dirimirá en los próximos años, en los que Naturgy apuesta por poner más aún el foco en el cliente. Y con hechos, además de con palabras. Dentro de la reestructuración de su organigrama, que ha llevado a cabo para acelerar esa transformación, una de las tres nuevas direcciones a través de la que se articulará su funcionamiento estará enfocada al negocio minorista. La pelea por el cliente en el corto plazo va a ser encarnizada por la llegada de esos competidores que no están acostumbrados a representar papeles secundarios en los sectores en los que han operado tradicionalmente, en particular, el petrolero.

“La transformación nos debe llevar a seguir mejorando nuestras actividades con vistas al cliente y a hacer que nuestras operaciones sean aún más utilizables”, apunta Reynés.

Preparados para situaciones excepcionales

En un entorno extremo como el que se ha vivido en la etapa del confinamiento, ninguna instalación esencial ha tenido el más mínimo problema de suministro pero para el ejecutivo esto no es suficiente. “Hay que buscar soluciones para que seamos capaces de poner a disposición de los clientes potencia adicional en situaciones excepcionales”. Para conseguir este objetivo, todos los caminos apuntan hacia la misma dirección: invertir. Mucho y a largo plazo. Y, principalmente, en generación a través de energías renovables.

El planteamiento de futuro también precisará de la colaboración de las administraciones públicas, “con marcos regulatorios estables, que aseguren una rentabilidad razonable”. Los útimos trimestres han sido especialmente intensos en este punto, con el diseño del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima y la tramitación de la Ley de Cambio Climático, por un lado, y la revisión del marco tarifario plurianual, por el otro, que generó un clima de elevada tensión entre el sector y la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) en su papel de regulador, con el Gobierno de por medio.

Reguladores

En este sentido, Naturgy, que fue de las más afectadas por los recortes retributivos propuestos y también de las más activas a la hora de pelear por que se moderasen, considera que debe mejorar las relaciones con los reguladores con vistas al futuro. “Nuestra aspiración es llegar a establecer una relación con ellos como si fueran un partner más”. La compañía considera que esos marcos estables que reclama deben fijarse con transparencia con mucho diálogo entre las partes. “Son las claves para atraer esas inversiones que generan empleo y riqueza”, sostiene Reynés.

Esa inversión ha sido una de las claves que ha hecho posible que el sector energético haya respondido como lo ha hecho durante la etapa más dura del confinamiento, cuando un fallo por su parte hubiera resultado fatal.

Entorno estable

Desde el punto de vista financiero, el futuro de Naturgy pasa por incrementar su posición de liquidez, con el objetivo de “reducir el perfil de riesgo de la compañía. La rotación de los activos hacia la transición energética tiene precisamente una de sus metas en aminorar al máximo factores de riesgo, de volatilidad y de complejidad”. El ansiado entorno estable y predecible en el que poder llevar a cabo esas necesarias inversiones a largo plazo.

Y además, el objetivo también permite a Naturgy estar en una buena posición para ser activo en el ya célebre “baile” corporativo, del que se lleva hablando durante mucho tiempo en el sector. Por supuesto, antes de que la compañía hubiera iniciado esa transformación que ahora busca acelerar. Pocos dudan de que el primer movimiento conducirá a muchos más. Se trata de estar lo mejor preparado posible.