La banca apenas se preocupa por los productos para menores / PEXELS

La banca apenas se preocupa por los productos para menores / PEXELS

Business

La banca no es cosa de niños

El 40% de los bancos no ofrece cuentas corrientes a menores y solo cinco de ellos les permiten pagar con el móvil

21 octubre, 2019 12:46

Menores y banca son cada vez más incompatibles. Esa práctica habitual de algunos padres hace años de abrirle una cuenta bancaria a sus hijos, se supone que para que aprendan ellos mismos a gestionar su dinero, es cada vez más complicada y solo ofrecen la posibilidad el 60% de los bancos, el 40% restante no gestionan cuentas corrientes para menores de edad, según refleja un estudio realizado por el comparador de productos financieros HelpMyCash.com. El resto reduce la oferta a cuentas de ahorro, que generalmente solo sirven para guardar el dinero del niño y que aportan una experiencia poco educativa.

Únicamente el 73% de las entidades bancarias ofrecen una tarjeta a este segmento de clientes, ya sea de débito o prepago, y tan solo el 67% les permite acceder a la banca online para consultar el saldo o los movimientos de su cuenta o tarjeta, según se desprende del estudio sobre cuentas para niños en el que se ha analizado la oferta de 15 entidades.

Desde los 14 años

La edad mínima más habitual para poder acceder a una tarjeta de débito son los 14 años, aunque BBVA la reduce a los 12 y Abanca y Liberbank la aumentan a los 16. Si lo que queremos es una tarjeta prepago para un menor, en la mayoría de los bancos también habrá que esperar a que cumplan los 14 años, aunque un par de entidades (Banco Santander y su banco online, Openbank) no fijan una edad mínima. Por lo general, la elección de entregar una tarjeta de débito o de prepago corresponde a los padres, ya que el 64% de los bancos que sí comercializan tarjetas para menores ofrecen ambos tipos.

 “Si el niño no puede disponer de una cuenta, de una tarjeta y consultar su saldo y sus movimientos a través de la banca electrónica, la experiencia resulta mucho menos didáctica”, concluye el estudio de HelpMyCash. Eso no significa que las entidades que sí ofrecen a los menores el trío de servicios anteriores les den vía libre: las cuentas para menores y los servicios asociados siempre tienen una operativa limitada y el acceso a la banca online suele ser únicamente consultivo, por lo que en general no pueden realizar transferencias ni contratar otros productos. Una posición que el Banco de España considera “comprensible”, según el informe, ya que así se evitan riesgos.

La idea de abrir una cuenta bancaria a un menor es que pueda ir habituándose a gestionar su dinero / EP

La idea de abrir una cuenta bancaria a un menor es que pueda ir habituándose a gestionar su dinero / EP

Tampoco Bizum

Tampoco pueden usar Bizum. Aunque el servicio de pagos inmediatos de móvil a móvil desarrollado por la banca española delega esta posibilidad a cada banco, ninguno ofrece este servicio a los menores de edad. Y es que, al fin y al cabo, se trata de un tipo de transferencia, pero que entraña más riesgo, ya que al ser inmediata no se puede cancelar. En España hay más de ocho millones de menores de edad o, lo que es lo mismo, más de ocho millones de clientes potenciales para los bancos. Sin embargo, la banca no se lo pone fácil a los padres que quieren comparar la oferta de cuentas corrientes para sus hijos. La mayoría de los bancos no incluyen en sus páginas webs una ficha completa de las condiciones y de los servicios de sus productos para niños y los empleados de las oficinas y del servicio de atención telefónico de las entidades carecen de la información adecuada.

“En HelpMyCash hemos detectado que los empleados de la mayoría de las oficinas no conocen la oferta de su banco para los menores de edad”, afirma el estudio. Fuentes del comparador aclaran que es habitual que los empleados de distintas sucursales den información contradictoria sobre un mismo producto o que desde el servicio de atención al cliente aporten datos distintos en función del gestor que atienda al consumidor. Los empleados desconocen la operativa asociada a las cuentas y las tarjetas para menores, así como al proceso de contratación, por lo que los padres reciben, en muchos casos, información errónea.

Los empleados de aquellas entidades que no comercializan tarjetas para menores o que reducen su oferta a una cuenta de ahorro con una operativa muy limitada y no dan acceso a la banca online, a veces, “justifican su escasa oferta de productos amparándose en leyes que, realmente, no existen, cuando la realidad es que la oferta depende de cada entidad y de su política interna”, aclaran los autores del informe.

Los bancos no quieren pagos con el móvil

A pesar de casi siete de cada diez niños tiene un teléfono móvil, según datos del Observatorio Nacional de las Telecomunicaciones relativos a 2017, solo cinco entidades de las 15 analizadas, el 33%, permiten a los adolescentes asociar sus tarjetas a un wallet y abonar compras en comercios con el móvil. Se trata de Bankia, CaixaBank, Liberbank, Openbank y Unicaja.

Aunque la limitación principal con la que se encuentran los menores es su propio banco, los propios términos y condiciones de estos servicios también juegan en su contra. Solo Samsung Pay no establece una edad mínima para usarlo, de acuerdo con su servicio de atención al cliente, mientras que Apple Pay la fija en 13 años y Google Pay, en 16.

Los más implicados

El trío formado por Bankia, CaixaBank y Liberbank es el que aporta una experiencia más completa a los menores de edad que quieren gestionar sus finanzas con la ayuda del banco. Las tres entidades ofrecen una cuenta corriente a los menores a la que se puede asociar una tarjeta de débito o de prepago. Asimismo, todas permiten consultar la banca online, ya sea por Internet o por una app y el menor también puede abonar sus compras con el móvil. Bankia permite a sus clientes más jóvenes disponer de una tarjeta de débito o prepago a partir de los 14 años, al igual que CaixaBank. Liberbank, por su parte, aumenta la edad a los 16.

Con las peores ofertas, aquellas que consisten en una cuenta de ahorro sin acceso a la banca online, la experiencia perderá su carácter didáctico. Los menores ni siquiera podrán revisar su saldo, salvo en un cajero automático si es que tienen tarjeta. El miedo a una mala gestión por parte de los menores que pueda comlicar una correcta gestión de sus cuentas y pueda llevar al banco a un contencioso legal echa para atrás a los bancos a la hora de ofrecer productos a los que puedan acceder los menores de edad.