El próximo 21 de octubre se celebran elecciones en el club Círculo Ecuestre, una de las instituciones sociales más conocidas de Barcelona. La novedad de esta consulta es que se presentan dos candidaturas, lideradas por los abogados Antonio Delgado Planás y Gerardo Roca Idelberger.

Es la segunda vez que ocurre algo parecido en el señorial edificio de Diagonal/Balmes desde su fundación en 1856. Hasta ahora, en la secular historia de la casa, los presidentes eran elegidos por aclamación. Solo hubo una excepción, cuando en 2008 compitieron Borja García-Nieto y Joan Corominas. Resultó vencedor el primero e inauguró un mandato que perduró hasta 2015.

Delgado y Roca pertenecen a la junta saliente, el primero en calidad de vicepresidente y el segundo, como secretario.

Un solo mandato

El actual presidente, Alfonso Maristany, no había dado pistas de sus intenciones. Pero durante el verano maduró la decisión y a la vuelta de las vacaciones comunicó que había decidido no optar a la reelección.

A continuación, Maristany informó a la junta de que Gerardo Roca tomaría el relevo. Por su parte, Antonio Delgado daba un paso al frente unos días después para postularse como candidato. Pese a contar con menos tiempo, Delgado ha logrado reunir 123 avales, por los 81 de Roca. El mínimo para poder concurrir está fijado en 75.

Neutralidad presidencial

Alfonso Maristany ha decidido, de acuerdo con la junta electoral del club, no hacer manifestaciones a los medios de comunicación, con el propósito de mantener una exquisita imparcialidad.

La candidatura de Antonio Delgado incluye de vicepresidentes a Enrique Lacalle y Antonio Gámiz. Entre sus vocales figuran Luis Conde, Begoña de Ros, Borja García-Nieto, Francisco Guarner, Alejandro Hernández-Puértolas y Carlos Tusquets.

El otro aspirante, Gerardo Roca, tiene de vicepresidentes a Pedro Roca-Cusachs y Xabier Añoveros. En ella van también, entre otros, Sandra Andújar, Juan de Cruilles, Miguel Durán, Ricardo Fernández Deu, José Mª Fontanals e Íñigo Montesino-Espartero.

Mayor apertura

Antonio Delgado y Gerardo Roca, en declaraciones a Crónica Global, coinciden en casi todo. Ambos apuestan por abrir más el club a la Ciudad Condal y su entorno social y económico. También quieren incorporar más mujeres y caras nuevas, para rejuvenecer un cuerpo social cuya edad media es de 50 años. El Ecuestre tiene hoy poco más de 1.400 inscritos, el 90% de ellos, hombres.

El club mantiene una sólida estructura financiera. Cada año ingresa unos 2,5 millones de euros, suficientes para cubrir todos los gastos. El balance se mantiene saneado, pese al elevado importe de las amortizaciones.

Continuismo

Fuentes de la masa de afiliados explican a Crónica Global que ambas candidaturas se pueden catalogar de continuistas. “Ninguna de ellas lleva un programa renovador bajo el brazo o plantea mejoras que se puedan incorporar a la institución e insuflar brisa fresca. No se confrontan dos programas distintos, no hay una lucha por la mudanza: es una pugna de egos por ver quién ocupa la presidencia”.

Otros socios subrayan que el club necesita cambios y un recrecido impulso, porque desde hace tiempo no se han abordado iniciativas transformadoras.

El restaurante registra una afluencia satisfactoria a la hora del almuerzo, pero por las noches la concurrencia es muy escasa.

La nota más colorista la ofrece la llamada “mesa del socio”, a la que se pueden sentar todos los que deseen compartir viandas y tertulia con sus homólogos. Tras las copas y puros de rigor, las sobremesas devienen con cierta frecuencia en un aluvión de invectivas lanzadas de forma inmisericorde contra los políticos locales.

Corbatas incómodas

De las inversiones acometidas, la que marcha de forma adecuada es el pequeño hotel, de 16 habitaciones, que disfruta de unos índices de ocupación muy elevados. A ello contribuyen sus precios ajustados. Y sobre todo, la correspondencia que el Ecuestre mantiene con 180 clubes sociales de cuatro continentes, entre ellos los más prestigiosos de las principales capitales europeas.

Este tipo de acuerdos recíprocos permiten que cualquier socio del Ecuestre pueda visitar las entidades sociales de otras ciudades, como si fuese un miembro local.

Otra de las quejas que menudean entre los abonados del Ecuestre más jóvenes es el estricto protocolo que constriñe a los miembros masculinos, en particular la exigencia de llevar corbata en cuanto se cruza la puerta de entrada. Es una reclamación recurrente, pero de momento ningún presidente se ha atrevido a derogar la norma.