Otro importante conglomerado empresarial de capital familiar se pone a resguardo de los avatares que asolan Cataluña y se instala en Madrid.

Con esta estampida se fugan de un plumazo activos por valor de más de 40 millones de euros y una de las mayores compañías nacionales dedicadas a la fabricación de toallitas para higiene personal.

La defección está protagonizada por la familia Viñas Pich, una de esas sagas de la burguesía que tanto menudean en Cataluña. Su nulo perfil mediático es directamente proporcional al abultado patrimonio industrial, financiero e inmobiliario que atesora.

De Vía Augusta a Velázquez

La huida tiene de protagonista a la sociedad holding Urru. Su domicilio social se encontraba hasta ahora en la Vía Augusta barcelonesa, muy cerca de Travessera de Gràcia. Según una escueta inscripción insertada en el Boletín Oficial del Registro Mercantil, el nuevo cuartel general del grupo se ha traslado a la capital del país, en concreto a la calle Velázquez número 27.

El balance de Urru almacena unos activos patrimoniales de más de 40 millones. Los recursos propios están cifrados en 35 millones.

La entidad, una completa desconocida para el común de los ciudadanos, es la cabecera de la firma industrial BC Nonwovens.

Ventas al alza

Dicha compañía fue fundada por el empresario Miguel Viñas Pich a finales de 2002, para fabricar toallitas de tela húmedas destinadas a bebés, cuidado personal y un variado repertorio de usos médicos.

Un año después se puso la primera piedra de su fábrica de Sant Quintí de Mediona (Barcelona) y doce meses más tarde la planta fabril comenzaba a producir. Debido al fuerte tirón que venían experimentando las ventas, en 2012 se instaló la segunda línea de producción.

BC Nonwovens está dirigida por Marko Rajamaa. El negocio crece a gran velocidad. Entre 2015 y 2017 la facturación ha pasado de 51 a 64 millones. Los beneficios en cada uno de los ejercicios han arrojado un promedio de un millón.

Promotoras

Urru es también la matriz de varias compañías dedicadas a la promoción inmobiliaria y tenencia de bienes raíces como Provalix Santa Anna y Provalix Guinardó, ambas de Barcelona; e Inversiones y Explotaciones Almara, de Madrid.

No es la primera compañía de la familia Viñas Pich que se mueve en dirección a la meseta central. En 2014 se escabulló de Cataluña la sociedad Vizan, cuyo capital social está situado en 12 millones. La sede de esta entidad también se estableció en la madrileña calle de Velázquez número 27.