Internet y los avances tecnológicos que permitirán desde conectar la calefacción a detectar enfermedades a través de una aplicación móvil facilitan el día a día a las personas, pero también abren un gran debate sobre los límites de la privacidad y el uso de los datos personales.

Renata Avila es una de las voces internacionales más influyentes de los retos en clave ética de la innovación. Abogada especializada en Derechos Humanos y con una larga trayectoria en la dirección del proyecto Creative Commons en Guatemala, su país de nacimiento, y en la Courage Fondation, ha participado en la cumbre del Digital Future Society que ha tenido lugar un día antes del pistoletazo oficial de salida del Mobile World Congress (MWC) de Barcelona.

--P: ¿Da más poder a una persona la conexión a la red?

--R: No, porque la tecnología en la que se conectan las personas está cerrada y está dominada por cinco compañías súperpoderosas que controlan todos los accesos. La libertad de creación, innovación y de competir de los comunes está limitada y el poder que ejercen estas corporaciones sobre los que acceden a la red por primera vez es inmenso.

--¿Qué poder?

--El monitoreo durante 24 horas al día. Las personas nos hemos hecho totalmente transparentes y predecibles para un pequeño grupo de empresas mientras tenemos acceso a mayor información, pero todo está mediado de forma estricta.

--La sensación mayoritaria es que hemos ganado libertad.

--Sí, pero existen ejemplos concretos que señalan lo contrario. Lo hemos visto, por ejemplo, en Brasil, donde el Gobierno disponía de la tecnología para prevenir movilizaciones organizadas en las redes sociales. Debemos pensar también en un disidente o una disidente, ya que los gobiernos en colaboración con las compañías pueden saber dónde está en cada momento, cuál es su grupo de amigos y sus intereses. Nos hicimos tan transparentes que conlleva una gran vulnerabilidad.

--¿Falta conciencia de ello?

--La gente no es consciente y el debate está muy enfocado en el papel que juegan las redes sociales y los dispositivos móviles, y va mucho más allá. Creo que estamos desconectando del impacto que tendrá el internet de las cosas. De qué implicará no poder circular por un espacio público sin que empresas o gobiernos locales, nacionales y estructuras internacionales sepan quién eres.

--¿Le preocupa?

--El reconocimiento facial es una de mis mayores preocupaciones, pero no hablamos sólo de eso. También se puede hacer por voz o por los gestos. Hemos perdido el derecho a ser nadie, el de poder circular por un parque sin que nadie sepa quién eres o poder leer en privado. Ni siquiera lo podemos hacer porque las compañías conocen tus hábitos de lectura al detalle.

Renata Avila (3d) en el debate en la cumbre de la Digital Future Society en Barcelona / MWCapital

Renata Avila (3d) en el debate en la cumbre de la Digital Future Society en Barcelona / MWCapital

--¿Cómo se recupera este derecho?

--Mediante una mezcla de tomar conciencia e incorporar el debate en los partidos políticos. Las revelaciones de lo que ocurrió en el Brexit y en las últimas elecciones en EEUU deberían ser una reflexión profunda para los políticos, que son los que regulan.

--¿Y por parte de los ciudadanos?

--Deben tomar conciencia de la importancia del espacio privado. Cuestionar si quieren necesariamente que la nevera conozca sus hábitos alimentarios o si el televisor debe registrar la pelea que se mantiene con la pareja. Es una cosa tremenda.

--Parece que hagamos llegado a ‘1984’ de George Orwell.

--Creo que es peor, aunque pienso que mejoraremos con un ajuste como el de la industria alimentaria. El azúcar y la comida basura estuvieron en auge durante una época y ahora hemos recuperado los hábitos sanos, lo mismo ocurrirá con la tecnología. Ahora estamos en el auge de la tecnología basura y tiene haber un equilibrio.

--¿Cómo se consigue?

--Los partidos políticos, las asociaciones de consumidores y la ciudadanía organizada debe recuperar la conciencia del colectivo y reapropiarse de las tecnologías. Exigir una participación activa en definirlas nos llevará a mejoras.

--¿Debe intervenir la ONU?

--Creo que ya está en ello con un panel de alto nivel, aunque es otro tema aparte. Lo que sí se debe tener en cuenta es que desempeña un rol importante porque incorpora a países conectados y a otros que no lo están, igual que con los industrializados. Todos ellos tienen el mismo nivel en el organismo, garantía de que los ciudadanos de todo el mundo estarán representados independientemente de su poder tecnológico.

--¿Nos hemos democratizado con la pérdida de nuestro poder individual?

--Completamente.