El presidente de la Cámara de Comercio Británica en España, Christopher Dottie, ha detallado cómo Cataluña perdió la tercera posición como destino de inversión británica en el primer semestre del año, antes de que se desatara la crisis política a partir de la celebración del referéndum, la declaración de independencia simbólica y la aplicación del artículo 155.

En un contexto de inquietud de los inversores de Reino Unido por el impacto del brexit y del procés, el ejecutivo repasa con Crónica Global los efectos de que hayan llegado de empresas de ese país casi 32,3 millones de euros menos entre enero y junio que en los cuatro trimestres precedentes. La cifra global es de 182,5 millones.

—Pregunta. ¿Cuál es la principal inquietud de las empresas a las que representan?

—Respuesta. El desconocimiento del futuro, la certidumbre necesaria sobre el terreno para poder invertir. En el corto plazo existe preocupación por si se repiten las huelgas y manifestaciones, que tendrían impacto. Lo importante en las empresas siempre es la seguridad jurídica y tener la capacidad de entender bien el entorno. El actual es seguro y no existen motivos para preocuparse.

¿Qué lo puede hacer cambiar?

—La gente está pendiente de los resultados de las elecciones, de si hay o no cambios. Aquí se debe dejar claro que las empresas no son las que deciden, es la sociedad. Lo que hacen las compañías es adaptarse a estas decisiones, pero necesitamos entender a qué situación nos debemos adecuar. Es necesario tener más transparencia y certidumbre sobre el futuro.

¿Cómo han reaccionado las compañías británicas ante la oleada de cambios de sedes?

—Es un tema que no hemos hablado, no tenemos constancia de que ningún socio de la cámara haya decidido mover el domicilio social fuera de Cataluña. Obviamente, ahora no es necesario aplicarlo. En los momentos de mayor incertidumbre es posible que algunos socios hayan estudiado la medida, pero no tenemos por ahora datos ni constancia de ello.

Las inversiones se han frenado en octubre, ¿se recuperarán en la última parte del año?

—Hay muchas posibilidades. Cataluña sigue siendo una región extraordinaria para invertir y no ha cambiado nada de lo fundamental. Tenemos talento, facilidades de las autoridades y es una región con un crecimiento del PIB muy fuerte. No existe ningún motivo para desconfiar de que el avance continuará, lo mismo ocurre con la inversión internacional.

¿Han tenido que hacer mucha pedagogía en el momento actual?

—Sí, y a diferencia de nuestros compañeros de otras cámaras de comercio ya estamos más acostumbrados a ello porque llevamos con el tema del brexit desde hace 18 meses. Ejercemos más un papel de relaciones institucionales, de hablar con los gobiernos, dar recomendaciones, avisar y asesorar sobre los impactos de los cambios, cuestiones todas ellas importante. Por esto hemos presentado el barómetro de la inversión británica, para recordar a la gente el contexto histórico actual.

¿Implica algún cambio?

—Por mucho que debemos tener en cuenta el momento político actual, no cambia la relación fuerte que hemos desarrollado durante más de un siglo.

¿Existen paralelismos entre el brexit y el proceso independentista?

—Las personas implicadas en el brexit y los que vivimos en Cataluña reconocemos que se debe diferenciar entre los imperativos económicos y el impacto que tienen a nivel comercial, y la opinión de la sociedad y lo que es más político y emocional. Nosotros nos hemos convertido en unos expertos en separar ambas cuestiones. Entendemos que las empresas tenemos un papel importante en la sociedad pero que no estamos aquí para determinar nada. Por ello, lo que ambos procesos tienen en común es la incertidumbre y el impacto que eso puede provocar sobre la inversión.

¿Cómo se puede atajar?

—Con la mayor claridad posible, tanto en el brexit como en la situación en Cataluña. Es lo mejor para la inversión pero también para el empleo, los salarios y la sociedad.

¿Se ha conseguido con la situación de Reino Unido?

—Creo que queda mucho trabajo por hacer. Las empresas están expectantes, sabemos la fecha y la hora en que Reino Unido saldrá de la Unión Europea pero no sabemos cuál es la situación con la que nos encontraremos en abril de 2019. Las compañías británicas que invierten en España diferencian mucho entre ciertas formas de brexit y lo que puede suponer para el acceso al mercado único, los flujos de talento o la eliminación de aranceles. Este escenario sería muy diferente al de un brexit duro que aleje del mercado único, por ejemplo.

¿Cómo pueden influir en esta decisión?

—Hablamos mucho con el Gobierno británico pero también con el español, que debe ser protagonista de estas decisiones para asegurarnos de que la decisión de la sociedad británica no tenga demasiado impacto negativo en lo económico.

¿Cómo enfrentan las empresas británicas las inversiones futuras?

—El 70% de nuestros socios nos dicen que quieren invertir más en el país, el 31% de ellos en parte por diversificación de riesgos y para asegurarse de que tienen una implementación fuerte dentro de la UE tras el brexit. En este sentido, bien gestionado podría ser una oportunidad para Cataluña y para España.

¿Contemplan el escenario de que Cataluña salga de la UE?

—Esto es una decisión política, no la toman ni las empresas ni la cámara. Pero se puede decir que representa la preocupación a largo plazo de las empresas que invierten en Cataluña. Nosotros no decimos cuál debe ser la solución a la cuestión catalana, pero sí que una Cataluña hipotéticamente fuera de la Unión Europea sería algo muy preocupante para las empresas internacionales que invierten aquí. Especialmente para las británicas, ya que estaríamos fuera de los 28 tanto aquí como en nuestro país de origen.

¿Es un factor de riesgo que se analiza en las inversiones?

—Sí.