Sorbos es el invento de un emprendedor catalán que carece de parangón en el mundo de la agroalimentación. Al barman Víctor Sánchez le llegó la inspiración mientras trabajaba hace tres años y, al constatar que ni en Europa ni en Estados Unidos había nada parecido, decidió registrar la ocurrencia en la oficina de patentes y marcas.

Hoy, cuando apenas ha transcurrido mes y medio desde el inicio de la comercialización, se encuentra bajo una lluvia de ofertas de diversos comercios y restaurantes que quieren incluir en sus combinados estas pajas de sabores y personalizadas. De momento, Sorbos ha arrancado su negocio en Barcelona y restaurantes como Mont Bell, La Cala y Santa María del Mar figuran en su cartera de clientes. 

¿Un combinado? Una experiencia

Berasategui Sorbos

“La idea me vino trabajando. Hacía un combinado de gintonic bastante elaborado, pero quería crear una experiencia y la caña de plástico no me iba bien”, explica Sánchez a Crónica Global. Dado que el producto que tenía en mente no existía aún en ningún país tuvo que contactar con unos italianos que disponían de una máquina especial para elaborar comida que podía resultar útil para su producto. 

El siguiente paso fue llevarlo a un nivel industrial. Este barman de profesión contactó con unos ingenieros alimentarios a través de la Universidad de Barcelona y juntos empezaron a desarrollar la fórmula. Una vez la tuvieron, se dirigieron a una de las agencias más importantes de la capital catalana para patentarla e iniciaron el proceso de fabricación.

Su esfuerzo fue reconocido cuando obtuvieron el premio Pascual Startup como proyecto más innovador en el sector agroalimentario.

Ecológico

Solo en Estados Unidos existe un tipo de pajita comestible que sería lo más parecido a Sorbos. No obstante, asegura Sánchez, se trata más de una barquillo rígido de caramelo. Nada que ver con su creación. “El gran potencial que tenemos es que son biodegradables, no generamos residuos que no sean reciclables. También el empaquetado es sostenible”, agrega el inventor. 

Se trata, en definitiva, de una experiencia inseparable de la bebida. “No obligamos a que la gente se coma el producto, pero pueden tener un gusto mucho más aromático en la boca, de fresa, canela o lo que quiera antes que el sabor de la paja de plástico. Personalizamos el producto”, resuelve a este respecto. Asimismo, a nivel calórico es mucho menos que un azucarillo.

Un 95% de aceptación

Sánchez también revela que están a punto de alcanzar un acuerdo con un nuevo partner internacional --Business Angel-- para lanzar su producto más allá de nuestras fronteras. De momento, ha recibido llamadas de Estados Unidos y México. 

“Ahora estamos testeando el producto con algunos clientes para ver cómo reacciona la gente”, explica para luego añadir que “la recepción del producto está siendo muy buena”. “Tiene un 95% de aceptación. Tanto por el precio como por la calidad, la gente está muy contenta”, apostilla.

Respecto a las perspectivas de crecimiento, Sánchez reconoce que “es incontrolable”. Su objetivo más inmediato es acudir a todas las ferias mundiales. El primer lanzamiento ha contado con una producción limitada de dos millones de Sorbos en un mes. “No se ha activado aún todo el armamento comercial”, concluye optimista.