El ayuntamiento de Barcelona ha insistido el lunes en que "seguirá multando" a Airbnb hasta que la web de intermediación "deje de anunciar pisos turísticos ilegales". El concejal de Empleo, Empresa y Turismo, Agustí Colom, ha rechazado una solución de consenso como en Ámsterdam, donde el portal colabora en la recolección de la tasa turística y trabaja codo a codo con las autoridades municipales.

"Que Airbnb ayude a la tributación no es la solución. El problema es de dimensión: Airbnb tiene una masa de viviendas turísticas sin licencia que alojan a turistas", ha indicado el edil a Crónica Global.

Tras una jornada sobre calidad en el empleo en turismo organizada por la Facultad de Turismo y Dirección Hotelera Sant Ignasi de la Universidad Ramon Llull, Colom ha indicado que "sin expulsión de los pisos ilegales no habrá solución".

Dos vías

Colom ha agregado que el consistorio sigue una estrategia dual con la puntocom. "Por un lado le imponemos multas, mientras que por el otro tenemos un canal de diálogo abierto. Pero debemos tener claro que una actividad que genera rentabilidad también genera obligaciones", ha manifestado el electo.

Así las cosas, ¿teme Barcelona que Airbnb renuncie a la ciudad por las trabas municipales? "En ningún caso. Será Airbnb la que decida si renuncia a un destino tan poderoso como la Ciudad Condal", ha valorado Colom.

Contracorriente

La posición del consistorio barcelonés contrasta con la de equipos de gobierno de varias capitales europeas. Urbes como París, Lisboa y la misma Ámsterdam han llegado a acuerdos con la tecnológica para facilitar su encaje legal y abrir la oferta alojativa para visitantes.

Además, recientemente, la Comisión Europea y la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) han exigido a las administraciones la apertura de una vía regulatoria para compañías como la tecnológica.

La estrategia del ejecutivo local de BComú y PSC llega después de que Airbnb subrayara en marzo la dimensión del impacto económico que genera. Concretamente, la firma estima que inyecta anualmente 740 millones de euros en la ciudad.