El aeropuerto de Andorra-La Seu d’Urgell ha perdido la temporada de invierno. El aeródromo, que se reinauguró en 2015 para llevar esquiadores y shoppersal Principado pirenaico, está encallado por la bronca entre Generalitat y Estado. Las perspectivas de activación son tan malas que se teme que la instalación continúe siendo fantasma en la campaña invernal de 2016.

Así lo cree Albert Vinseiro, director de Grup Regina, la única agencia que ha vendido billetes para volar desde la instalación. “El Govern fue cicatero con el aeropuerto. Lo acondicionó para que los aviones operen con buena climatología, lo que no siempre ocurre. Ahora lo quiere modificar para permitir vuelos con niebla o nubes, pero el ‘sí’ del Estado no acaba de llegar”, explica el agente.

Homologación

La pista, que se encuentra a 842 metros de altitud, precisa de tecnología especial para operar vuelos. “Ya cuenta con la instalación técnica necesaria, pero Enaire --gestor de los cielos españoles-- no la homologa. Y no lo hará hasta después de las elecciones generales del 20D”, lamenta Vinseiro.

Preguntado por Crónica Global, el ente público ha declinado hacer ningún comentario. Mientras, el aeródromo no puede acoger vuelos comerciales. “Desde el sector se pide que se homologue el aeropuerto para la aproximación instrumental --no visual-- que permita operar con mal tiempo. Si no, es imposible sostener una operativa comercial”, han indicado fuentes del sector de la aviación.

Licitaciones

En este tablero, el papel del Gobierno catalán también recibe críticas. El ejecutivo de Artur Mas ha abierto este miércoles el proceso de adjudicacion del contrato de handling del aeropuerto por un importe de 78.023,22 euros más IVA. “La licitación llega un año y medio más tarde de lo previsto. El aeropuerto abrió en enero de 2015 sin los deberes hechos”, acusan las mismas fuentes.