Una calle del Raval

Una calle del Raval CRÓNICA GLOBAL

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La ruta más canalla de Cataluña ideal para recorrer a pie: cabarets, travestis y mucha fiesta en la ciudad que enamoró a Jean Genet

Los amantes del escritor pueden circular por unas calles que le dieron vida e inspiración al autor de 'Las criadas'

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La fiesta en Barcelona no es nueva. Si uno lee las crónicas de otras épocas de periodistas y literatos, puede darse cuenta de que en la ciudad siempre se coció algo diferente. Uno de los escritores que mejor dejó constancia de aquella Barcelona fue Jean Genet, que llegó a la ciudad en 1933, cuando tenía 23 años.

El escritor francés encontró en el antiguo Barrio Chino, el actual Raval, uno de los escenarios que marcarían su vida y su obra. Prostitución, cabarets, delincuencia, mercados, pensiones y personajes de todo tipo formaban parte de un paisaje urbano muy alejado de la Barcelona actual.

Genet recorrió Las Ramblas, el puerto y las calles del Barrio Chino, pero también los espacios más marginales de la ciudad. Aquella experiencia quedó reflejada años después en Diario de un ladrón, publicado en 1949, donde Barcelona aparece como uno de los escenarios fundamentales de sus recuerdos.

El escritor conoció una ciudad nocturna y marginal en la que convivían los locales de fiesta con los mercados, los prostíbulos y las calles frecuentadas por ladrones y prostitutas. Su relación con aquel mundo fue mucho más que la de un visitante: Barcelona terminó convirtiéndose en una parte importante de su literatura.

Cabarets, mercados y prostíbulos

Uno de los centros de aquella vida nocturna era el Paral·lel, donde se concentraban teatros, cabarets y otros locales de ocio. La Criolla y Madame Petit fueron dos de los establecimientos más conocidos del antiguo Barrio Chino.

La zona también tenía otros escenarios cotidianos. El mercado de la Boqueria, las calles próximas al puerto y los pequeños locales del barrio formaban parte de una Barcelona popular y bulliciosa, muy diferente de la que existe hoy.

Qué atrapó a Genet

Genet observó también los espacios más ocultos de aquella ciudad. Los urinarios públicos, las pensiones y determinados rincones del Barrio Chino aparecen vinculados a sus experiencias y a los personajes que conoció durante sus estancias en Barcelona.

Su mirada convirtió aquellos escenarios en material literario. El escritor no presentó una Barcelona monumental, sino una ciudad de calles estrechas, vida nocturna y personajes que sobrevivían en los márgenes.

El Barrio Chino que conoció Genet ya no existe de la misma manera. El Raval ha experimentado una profunda transformación durante las últimas décadas y muchos de los establecimientos y espacios vinculados a aquella época han desaparecido.

También han cambiado Las Ramblas, el entorno del puerto y las calles del antiguo barrio. Algunos lugares siguen siendo reconocibles, pero el paisaje social que describió Genet pertenece a otra Barcelona.

El cambio de la Barcelona de Genet

Pese a todo, la ciudad sigue conservando referencias a aquel escritor. Una plaza próxima a Drassanes Reials lleva su nombre, como pequeño homenaje al autor que convirtió parte de sus experiencias en Barcelona en literatura.

Genet llegó a la ciudad con 23 años, en 1933. Décadas después, sus recuerdos quedaron asociados para siempre a aquel antiguo Barrio Chino de cabarets, prostitutas, ladrones y calles que ya forman parte de la historia de Barcelona.