Recogida de firmas contra la nueva narcosala de Barcelona un día después de su apertura

La promueven los bares de alrededor, tras varios episodios de peleas e incivismo provocados por los toxicómanos

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Puerta principal de la nueva narcosala de Barcelona / CG
Nuria Vázquez
30.09.2016 00:00 h.

A las 11:00 horas de un día laborable cualquiera, la puerta de la nueva narcosala de Barcelona es un goteo constante de toxicómanos que acuden a consumir sus dosis. La reciente inauguración del centro, este lunes, en el CAP (Centro de Atención Primaria) Rec Comtal del barrio de Sant Pere, Santa Caterina i el Born se ha visto envuelta en polémica desde el primer momento.

Los principales afectados son los bares que están situados justo delante del centro de atención a la drogodependencia. “Organizan peleas, se nos mean en la terraza del bar, molestan a los clientes…”, explica a Crónica Global un camarero del bar Torres. “Abren a las 09:00 horas, pero a las 06:00 horas ya está todo lleno de toxicómanos aquí, en la puerta, esperando”.

“Ayer llamamos a la policía cuatro veces porque había una chica que parecía que estuviera muerta en medio de la calle. Pero la policía no viene y, cuando lo hace, te dice que no puede hacer nada”, cuenta a este medio el responsable del bar Farigola, situado justo al lado. “Yo ya no traigo a mi hijo por aquí porque hemos visto jeringuillas por la zona”, añade, y pone el grito en el cielo por la presencia de varios colegios y guarderías cercanos a la narcosala.

A escondidas

Ambos lamentan que el Ayuntamiento de Barcelona no se haya puesto en contacto con ellos para comunicarles la apertura del centro. “Se nos presentaron ellos mismos para decirnos que seguían con la misma actividad de siempre, pero alargando el horario, y nos hemos enterado por la prensa de que no era así”, informa el trabajador del Torres.

Hasta ahora, el local ofrecía a los toxicómanos la posibilidad de ducharse y lavar la ropa. “Antes no se pinchaban aquí, pero ahora que sí lo hacen ha aumentado la cantidad de gente que viene. Y cuando cierra la narcosala no se van a casa, se quedan por aquí a dormir. Están destrozando nuestros negocios”, lamenta el empleado del Farigola. Por eso, han empezado a recoger firmas todos los comercios de la zona desde este martes, tan solo un día después de la polémica apertura.

Vecinos tranquilos

Pese al ambiente de crispación general, los vecinos no parecen estar demasiado disgustados. “Por la mañana se nota más porque están todos en la puerta, supongo que esperando su dosis. Pero de momento, al menos a mí, no me dan problemas”, dice a este medio una vecina. Otra ni siquiera sabía nada de la nueva narcosala: “¡Anda! ¡Pues van a venir todos aquí, ahora!” exclama.

Los que sí apoyan la iniciativa son los mismos toxicómanos que, reacios a contestar en un principio las preguntas de Crónica Global, acaban expresando su satisfacción: “No sé qué opinan los vecinos ni los bares, pero nosotros sí que estamos contentos. Mucha gente viene aquí porque se puede duchar y puede lavar su ropa. Muchos venimos aquí a pincharnos y esto no va a parar”.

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