El 'junquerismo' es amor (al sillón)

Ramón de España
5 min

Están sucediendo cosas en el mundo de la política que hasta hace poco solo podían plantearse en el terreno del humor. Por ejemplo, que el presidente de los Estados Unidos le propusiera la dirección del National Endowment for the Arts, organismo que regula la concesión de becas a artistas, escritores y demás clases improductivas, a Sylvester Stallone, que es lo que ha hecho Trump antes incluso de tomar posesión del cargo. Afortunadamente para las artes, Sly ha dicho que no, gracias, que está muy ocupado con las asociaciones de veteranos de guerra. Pero dudo que el Donald se haya rendido: aún le quedan intelectuales de postín como Steven Seagal o Ted Nugent.

En Cataluña, a un nivel más modesto, también suceden cosas insólitas. Por ejemplo, que el vicepresidente del Gobierno autónomo diga en una radio que su ideología se basa en el amor, que el junquerismo es amor. Ya se han fabricado unas camisetas con ese concepto y el careto del señor Junqueras, y me temo que no hay en ellas la más mínima intención irónica. Yo creo que el único amor que siente Junqueras es el que le inspira el sillón de presidente de la Generalitat, que le ha puesto en bandeja Artur Mas con su política suicida de los últimos años, responsable de la situación lamentable de lo que queda de aquella máquina de ganar dinero e influir en la sociedad que era Convergència.

A Junqueras la suerte le sonríe: entre los inútiles del PDECat y los fanáticos de la CUP, un hombre de orden y misa dominical como él es visto por sus conciudadanos como la opción más razonable a presidir la Generalitat

A Junqueras la suerte le sonríe: entre los inútiles del PDECat y los fanáticos de la CUP, un hombre de orden y misa dominical como él es visto por sus conciudadanos como la opción más razonable a presidir la Generalitat, y en ello se afana adoptando un perfil bajo, no lo vayan a inhabilitar, como a otros que él se sabe, y pierda la oportunidad de llegar a lo más alto. En teoría, aspira a la independencia de Cataluña. En la práctica, a presidir la autonomía y reducir el soberanismo a un sonsonete repetitivo y necesario, pero no fundamental. ¿Se han fijado que siempre aborda el tema en voz baja y como de perfil, dejando que sean los demás los que hagan declaraciones explosivas o incurran en la chulería y la bravuconada? Que inhabiliten a otros, parece ser su lema, que yo estoy muy ocupado en ser califa en el lugar del califa, como el gran visir Iznogud de las historietas de Goscinny y Tabary. Ha encontrado en la triste figura del Astut su equivalente al pusilánime Haroun el Poussah, y a veces parece que se pasme ante la potra que ha tenido.

Maestro del discurso pasivo-agresivo, Junqueras avanza sin miramientos mientras se hace el bueno y el humano. Y la verdad es que le está saliendo todo muy bien. Ya ni se esfuerza en aparentar que es de izquierdas, lo cual puede irritar mucho a la CUP, pero es perfecto para todos los ex votantes de Convergència que no saben dónde agarrarse. Barrera era un supremacista y Carod caía mal a todo el mundo: nunca dominaron el concepto amor como lo hace el Junqui. Hasta en Madrid prefieren hablar con él antes que con su jefe. Yo diría que se muere de ganas de acudir a la cumbre de presidentes autonómicos para llenarla de amor. Debería hacerlo: si Trump ofrece cargos antes de ocupar el despacho oval, ¿por qué no puede el bueno de Oriol adelantarse a una posición que le han puesto en bandeja los suicidas convergentes?

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¿Quién es... Ramón De España?
Ramón de España

Ramón de España (Barcelona, 1956). Autor de nueve novelas y una docena de ensayos, ascendió de las covachas del underground (Disco Exprés, Star, a finales de los 70) hasta los palacios del 'mainstream' (El País, donde colaboró ampliamente en los 90). Actualmente ejerce de columnista habitual en El Periódico de Catalunya y el semanario Interviú. Escribió y dirigió un largometraje en 2004, 'Haz conmigo lo que quieras', y aunque lo nominaron a los Goya, esta sociedad hostil no le ha dejado volver a ponerse detrás de una cámara (pero él insiste). Sus recientes ensayos sobre el 'prusés' y sus circunstancias, El manicomio catalán (2013) y El derecho a delirar (2015), lo han convertido en un personaje de referencia de la disidencia irónica.

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JDuck 17/01/2017 - 12:45h
En griego hay tres términos que se refieren a la palabra "amor", tan profusa y ambiguamente empleada, y cuyos equivalentes y sus derivados en la lengua común de todos los hispanohablantes del mundo son: “eros”, “filias” y “ágape”. Lo opuesto al “amor fílico” se llama “fobia”, pero filias y fobias pueden coexistir en las mismas personas. El “amor” de Junqueras (y de DRC, mal llamada ERC) es polifílico, hispanofóbico y pluralofóbico (aborrece la pluralidad).
JDuck 17/01/2017 - 12:45h
La hispanofobia (y la coexistente filia a Don Poder y Don Dinero) se ha extendido mucho por la Catalunyeta del corrupto y corruptor Jordi Pujol “Senior” y su gran familia. Cocomocho fue presidente de la mal llamada AMI (debería llamarse AAI, pues no es lo mismo Ayuntamiento que Municipio), la justamente imputada Forcadell lo fue de la hispanofóbica ANC (plena de polítics no en actiu de l´Astut i de voluntaris ben pagats), la CUP "ama" fílicamente el terrorismo verbal cazaunionistas de SCC (y otros)…. Recordando la película "¿Por qué le llaman amor cuando quieren decir sexo?", cabría preguntar ¿por qué le lleman desconexión cuando quieren decir antidemocrática insumisión?
JDuck 17/01/2017 - 12:46h
insumisión? La filia más destacada de Junqueras es la que cita Ramón de España: "amor fílico" a la Presidencia de la Generalitat (congratulations once more, Mr. Spanish Ramon and Sofa Man, but no Armchair Potato, y perdón por la ironía). Pero hay otras subordinadas: “amor” a la mentira sistemática y “amor" republicano y antimonárquico a las tesis del “Príncipe” de Maquiavelo. Para este ambicioso inepto, su "gran" fin justifica cualquier medio, excepto dar la cara abiertamente.
JDuck 17/01/2017 - 12:46h
En cuanto a la filia antiagápica por la "misa-cantamañanas" dominicales de este "catòlic, apostòlic i romanços", cabe decir que es distinta a la del próximo candidato conservador más inmediato (después de algunas vueltas) a la Presidencia de Francia. Su maquiavélico “izquierdismo” le aproxima más al ex Primer Ministro del malogrado Hollande. Aunque este "Junco de aguas residuales" haya dicho que el adn catalán es más próximo al francés que al español, me parece que si este inepto en todo (especialmente en Economía y en Historia), menos en mentir, fuera francés, ya estaría pelando las patatas grilladas del “corro de la patata” con Manel Valls, en vez de seguir el juego convergente en interés mezquino de Pablemos y su Estado Plurinacionalista.
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