Humillados y ofendidos

Ramón de España
4 min

Hay que ver lo mal que sentó entre nuestros nacionalistas la visita de Soraya Sáenz de Santamaría para contribuir a que la fiesta de Sant Jordi se convierta en patrimonio inmaterial de la humanidad. Los políticos se dieron por ofendidos, como si en España solo leyeran libros los catalanes. La Asociación de Editores en Lengua Catalana consideró que la señora vicepresidenta pretendía instrumentalizar nuestra bonita fiesta del libro y la rosa, e Isabel Martí, homóloga de Soraya en dicha asociación, hasta presentó la dimisión, que me parece una sobreactuación en toda regla. Curiosamente, a nadie de todos estos humillados y ofendidos, como diría Dostoievski, le parece que echar a la calle a 5.000 voluntarios para dar la tabarra al transeúnte sobre el referéndum sea instrumentalizar la fiesta de marras (como esos mil puntos fijos en los que el patriota de pro puede estampar su firma, ¡y más vale, ya que el número registrado por la asociación pro referéndum, mal vista por la ANC, no crece al ritmo deseado!).

O sea, que lo de Soraya está muy mal pero a nadie de todos estos humillados y ofendidos le parece que echar a la calle a 5.000 voluntarios para dar la tabarra al transeúnte sobre el referéndum sea instrumentalizar la fiesta de marras

O sea, que lo de Soraya está muy mal, pero lo de los 5.000 pelmazos está muy bien. Yo creo que lo suyo sería mostrar cierto agradecimiento a la vicepresidenta del Gobierno central por apoyar una idea tan peregrina como la de que el día de Sant Jordi devenga patrimonio intangible de la humanidad, pues solo es una celebración hipócrita con la que intentamos convencer al mundo de que los catalanes nos pasamos la vida leyendo libros. Por no hablar del complemento de la rosa: parece que aquí, dado nuestro natural gregario, a la gente hay que decirle hasta qué día tiene que regalarle flores a la parienta, pues a nadie se le ocurre hacerlo motu proprio en cualquier momento del año que se le antoje. También a muchos hay que decirles cual es el día en que están obligados moralmente a comprar un libro, ya que el resto del año no se les pasa jamás por la cabeza semejante extravagancia. ¿Y a esa funesta celebración pretenden, con la complicidad del Gobierno español, convertirla en patrimonio inmaterial de la humanidad? ¿Inmaterial cuando es el día en que se venden más libros y todos los implicados en el negocio literario ganan más dinero? ¿Qué hay en eso de inmaterial?

Este año, por si no teníamos bastante con todos esos walking dead que van por la calle con la mirada perdida y un libro en una mano y una rosa en la otra, ha habido que aguantar a los 5.000 atorrantes del referéndum, como si el día de Sant Jordi no diera ya suficiente pena y grima.

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¿Quién es... Ramón De España?
Ramón de España

Ramón de España (Barcelona, 1956). Autor de nueve novelas y una docena de ensayos, ascendió de las covachas del underground (Disco Exprés, Star, a finales de los 70) hasta los palacios del 'mainstream' (El País, donde colaboró ampliamente en los 90). Actualmente ejerce de columnista habitual en El Periódico de Catalunya y el semanario Interviú. Escribió y dirigió un largometraje en 2004, 'Haz conmigo lo que quieras', y aunque lo nominaron a los Goya, esta sociedad hostil no le ha dejado volver a ponerse detrás de una cámara (pero él insiste). Sus recientes ensayos sobre el 'prusés' y sus circunstancias, El manicomio catalán (2013) y El derecho a delirar (2015), lo han convertido en un personaje de referencia de la disidencia irónica.

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m.a. 25/04/2017 - 11:20h
Lo cierto es que siempre me ha parecido una insigne bobada muy propia de borregos, quizá por eso tiene tanto éxito por estos lares, lo de entregar a la pareja la rosa de marras y el librito de turno. Deben ser reminiscencias de ese matriarcado, silencioso y silenciado, que tenía su expresión máxima cuando sos sábados a vuelta del trabajo se le entregaba la semanada a la "mastresa". "Patria", Vascongadas otro matriarcado, habla de ello. Por cierto, el libro más vendido para escarnio de todas las falanges nazios. ¡Un Bravo para Fernando Aramburu! Y si es verdad que sí aquí no matan, sí que coaccionan, como cuando a una amiga mía, profesora, que vive y trabaja en un pueblo del interior de BCN, la "invitaron" a participar en aquella cosa de cogerse de las manos a lo largo de las costa....Se tuvo que bajar los pantalones para no quedar marcada..
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