La mangancia es transversal

Ramón de España
4 min

¿Qué más da ser sociata o convergente cuando de lo que se trata es de trincar lo que se pueda? La transversalidad política ha llegado a los juzgados con la presencia de Bartomeu Muñoz, ex alcalde socialista de Santa Coloma, y sus queridos partners in crime Macià Alavedra y Lluís Prenafeta, especializados hasta ahora en el tocomocho con coartada patriótica, pero que aquí demuestran que trincar por la cara también les parecía de lo más razonable. Los vi por la tele el otro día, sentaditos a la espalda del declarante Muñoz, y recordé una conversación escuchada hace meses en un restaurante entre algunos ex peces gordos convergentes de segundo orden, los cuales comentaban entre ellos las llamadas que habían recibido de Alavedra y Prenafeta con la loable intención de someterles a un sablazo. Discreto, eso sí: los palos oscilaban entre cinco y diez mil euros. "¡Es que lo tienen todo embargado!", clamaba uno de los aspirantes a víctima. Y a mí casi me dieron pena los sablistas. Después de haber visto llegar a Alavedra a Cadaqués a bordo del Blue Legend de Javier de la Rosa, imaginármelo como un sablista al menudeo, como una versión oronda del Ukridge de P. G. Wodehouse, me abría las carnes.

Liarse con charnegos sociatas y no independentistas tiene sus riesgos, para empezar, el que hasta los tuyos pasen de ti

Tanto Alavedra como Prenafeta levantaron una pasta con su colaboración en los chanchullos de Muñoz y su fiel Luis García, alias Luigi, pero liarse con charnegos sociatas y no independentistas tiene sus riesgos, para empezar, el que hasta los tuyos pasen de ti, que es lo que le pasó a aquel alcalde de ERC que se dedicaba al contrabando de tabaco junto a un picoleto. La mangancia patriótica, como han demostrado ampliamente la familia Pujol y los tesoreros de Convergència, sale más a cuenta, pues siempre encuentras a una masa de soberanistas que prefieren dejarse timar por uno de casa que no por alguien de fuera.

Para mí, que los dos prohombres convergentes van a pringar esta vez, ya que el acusado principal miente mucho peor que el nacionalista medio. Sobre todo, porque hay unas grabaciones que desmienten todas sus patrañas y en las que se le oye perfectamente mientras tramita sus chanchullos con el amigo Luigi y pone de vuelta y media a cualquiera que pretenda interponerse en su camino, como esa interventora honrada a la que tilda de hija de puta. Hay un componente cómico en las declaraciones del señor Muñoz: primero, él se presenta como un ejemplo de honradez; a continuación, una grabación de tono mafioso lo desmiente de principio a fin. Ese hombre es carne de trullo y por eso sus abogados intentan que no se acepten como prueba las grabaciones en cuestión. Yo creo que se va a llevar por delante a Prenafeta y Alavedra, a los que les estará bien empleado por liarse con charnegos y dejar de cubrirse con la estelada a la hora de los atracos.

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¿Quién es... Ramón De España?
Ramón de España

Ramón de España (Barcelona, 1956). Autor de nueve novelas y una docena de ensayos, ascendió de las covachas del underground (Disco Exprés, Star, a finales de los 70) hasta los palacios del 'mainstream' (El País, donde colaboró ampliamente en los 90). Actualmente ejerce de columnista habitual en El Periódico de Catalunya y el semanario Interviú. Escribió y dirigió un largometraje en 2004, 'Haz conmigo lo que quieras', y aunque lo nominaron a los Goya, esta sociedad hostil no le ha dejado volver a ponerse detrás de una cámara (pero él insiste). Sus recientes ensayos sobre el 'prusés' y sus circunstancias, El manicomio catalán (2013) y El derecho a delirar (2015), lo han convertido en un personaje de referencia de la disidencia irónica.

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