El juicio del 9N muestra la debilidad del 'procés'

Francesc Moreno
3 min

El juicio por el 9N ha puesto en evidencia, sea cual sea la sentencia, que el denominado procés independentista tiene los pies de barro.

Primero fue el fracaso de la movilización ciudadana, vendida entre los independentistas como un ensayo del próximo e inevitable choque de trenes. Pocas personas, básicamente cargos públicos y jubilados, a pesar de no tener nada de espontánea. Hay que recordar que fue convocada por el Govern solicitando que los funcionarios pidieran un día de fiesta para asistir, vulnerando derechos de los empelados públicos a los que se les ponía en la tesitura de mostrar públicamente su ideología. Movilizar entorno a 20.000 personas en tan señalado día, utilizando los resortes del poder, ante la indiferencia de la gran mayoría de catalanes parece que ha hecho dudar a muchos independentistas de la fortaleza de su estrategia del choque de trenes, basada en la ocupación de calles y plazas de Cataluña por las masas enfervorizadas.

Tres pilares del procés --movilización ciudadana en caso de choque de trenes, desconexión y desobediencia-- han dado muestras de flaqueza al primer encontronazo

El segundo elemento que ha decepcionado a muchos independentistas han sido los argumentos jurídicos de la defensa de Mas. Lejos de "desconectar" y "desobedecer", la defensa ha utilizado el ordenamiento español para defenderse alegando la inexistencia de desobediencia punible. Mas ha actuado ante el TSJC como un ciudadano español y no como un extranjero sometido a una legislación y unos tribunales que no reconoce. Lo que a mí me parece razonable no ha gustado a muchos independentistas.

En definitiva, esta pasada semana se ha visto que el Estado, aunque chirriante, es un engranaje más fuerte de lo que pudiera parecer o de lo que algunos creían. Tres pilares del procés --movilización ciudadana en caso de choque de trenes, desconexión y desobediencia-- han dado muestras de flaqueza al primer encontronazo. Veremos qué lectura hacen de todo ello las fuerzas independentistas, y si este choque de realismo ayuda a evitar males mayores en los próximos meses.

Artículos anteriores
¿Quién es... Francesc Moreno?
Francesc Moreno

Presidente del Consejo Editorial de CRÓNICA GLOBAL. Licenciado en Derecho. Ha sido profesor de Derecho financiero en la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y de Derecho mercantil en la Universidad de Barcelona (UB). Ha sido vicepresidente de La Seda de Barcelona. Fue el editor de El Debat y Tribuna Latina.

Comentar
tobermory 13/02/2017 - 21:41h
En el circo de tres pistas del prusés, al malabarista en cap se le vuelven a caer las pelotas al suelo y se queda en bolas por enésima vez. Esta última, ni siquiera su dilecto ayudante, el quimérico inquilino del Palau, tuvo tiempo de cubrirlo con el mantón de punto de cruz que le tricotaba a ratos perdidos en el Parlament con dos ovillos de lana y cuarto y mitad de exabruptos contra el estado opresor, y se le quedó en bufanda, que le entregó, muy ufano, en la recepción oficial. A la vista del despelote ¿quien no ha aprovechado la ocasión para darle al reo unos zurriagazos de alto voltaje simbólico en el cuculito?. Desde aquel señor mayor que le inquirió cabreado con la pregunta tan castiza de -¿qué hay de lo mio, don Arturo?, ¿prusesamos, o no prusesamos?- al final de una rueda de prensa, hasta las masas de colegas jubilados que le repreguntaron in situ, y salieron igual de trasquilados, o más, por el madrugón que se pegaron.
tobermory 13/02/2017 - 21:43h
Desde sus socios de ERC, que sólo han servido de extras para las escenas de grupo en la nueva superproducción de la serie B, de Cecil B. DeMas. Pasando por la manita que le echó su mentor en La Vanguardia para meterle presión. Hasta el fiscal que tumbo a cañonazos las paparruchas de la defensa y aun tuvo tiempo para reivindicar el estado de derecho. En fin, que si en su alegato final contra el estado dictatorial se hubiera excedido un poco Mas, diciendo que lo que quieren es ponerlo en la picana eléctrica, las colas para darle al interruptor habrían sido interminables. Hay que reconocer que lo tenía difícil, y que tres eran tres, pero si hubiese sido un poco más precavido en lugar de tan astuto y prepotente, deberían haber entrado de puntillas en el juzgado disfrazados de la Pantera Rosa, o mejor como entraba en su casa el inspector Clouseau, atento siempre a los ataques letales e imprevisibles de su fiel sirviente Cato Fong.
tobermory 13/02/2017 - 21:46h
Yo, de entrada, habría exigido, si o si, que me juzgasen en Madrid como a Homs. Y en el juicio no habría contestado ni a los fiscales, ni mucho menos a los abogados de mi defensa. El mutismo ocasional nunca le ha venido mal a ningún aspirante a mártir, y en estos casos siempre es preferible no decir ni pío que abrir la boca y quedar definitivamente como un botifler de merda del que no puede fiarse ni el Tato. Mirad como subo y subo, amiguetes prusesaires, de víctima propiciatoria del estado opresor, a victimario vergonzante de las vanas esperanzas del pueblo elegido en tan solo una semana. Genial.
¿Quiere hacer un comentario?