El tierno amorío de un banquero catalán y un asegurador madrileño

Ignacio Garralda, presidente de Mutua Madrileña, e Isidro Fainé, de Caixabank, constituyen un ejemplo de recíproca admiración con negocio común de fondo

8 min
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Xavier Salvador @xavier_salvador
24.09.2016 00:00 h.

A Ignacio Garralda (Madrid, 1951) le apasiona Isidro Fainé (Manresa, 1942). Se llevan sólo nueve años, pero parecen integrantes de dos generaciones distintas. Al presidente de Mutua Madrileña se le atribuye el éxito de los últimos ocho años en la aseguradora de la capital española. Le ha dado la vuelta al negocio, y lo que era un pequeño chiringuito fundado hace 90 años es hoy uno de los grandes jugadores del negocio previsor español. De Fainé, el hombre que preside la Fundación Bancaria La Caixa, de la que depende Criteria, Caixabank y sus participadas, poco puede decirse que no sea una redundancia sobre éxitos empresariales y capacidades negociadoras.

Quizá sí: a Fainé se le da bien descubrir talento. De ahí que cuando conoció a Garralda, ejecutivo procedente de AB Asesores que llegó a Mutua Madrileña en 2008 con aires físicos de Felipe González, el banquero catalán se enamoró de su figura. Ha hecho negocios con él, pero también ha reconocido sus capacidades en público, como cuando en 2012 le concedió un premio muy buscado en el sector business español. La institución que preside de forma honorífica (Asociación Española de Directivos (AED), controlada por Pau Herrera) otorgó a Garralda el premio directivo del año 2012.

Socios desde 2011

Hacía poco que ambos directivos habían cerrado su primer negocio: La Caixa le vendió a Mutua Madrileña la mitad del negocio de Adeslas, una aseguradora sanitaria de raigambre barcelonesa que pasó por no pocas vicisitudes. Mutua es especialista en seguros, mientras que el banco catalán cuenta con la mejor red de distribución de productos financieros del país, sus oficinas.

Desde principios de 2011, ambas entidades comparten por mitades un negocio que se vende bien desde las sucursales españolas del banco y que, por definición, se ha perfilado con mayor competitividad desde que tiene un socio especializado en los seguros. Preguntado por la posibilidad de que Mutua Madrileña acabase tomando el control de la totalidad del negocio, el pasado junio Garralda señalaba a este medio que sería una temeridad: “¿Quién venderá los productos de Segurcaixa Adeslas mejor que el banco?”. En efecto, el gran activo del acuerdo consiste en que la firma de previsión cuenta con la capilaridad de las agencias bancarias para hacer llegar sus productos al máximo número de clientes.

Fainé aprueba al directivo madrileño

Fainé también ha mostrado devoción por el ejecutivo madrileño. Al hacerle partícipe del premio que el jurado de la AED le concedía, el de Manresa se ocupó de señalar que Garralda había conseguido en un tiempo mínimo darle la vuelta a una mutua tradicional, convirtiéndola en una compañía eficiente y a la altura de los tiempos. Fuera una especie de compensación por los negocios conjuntos o una simple veneración personal sin más maquillaje, lo cierto es que el presidente del grupo financiero catalán se extendió en elogios sobre su homólogo madrileño.

Algo similar le sucede a Garralda con Fainé. Eso ocurre, no obstante, a pesar de sus aparentes y menos conocidas diferencias. Garralda está más próximo a la modernidad. A sus 65 años está casado en segundas nupcias, es padre de cuatro hijos y se ha desposado con una mujer que aporta otros cuatro descendientes al matrimonio. Al contrario, Fainé ha conseguido por sí mismo una larga familia, de ocho hijos, en línea con lo que predican sus correligionarios del Opus Dei. El madrileño evita la religión y presenta un perfil más progresista, mientras que el catalán no evita la misa ni el recurso a la cuestión religiosa en sus conversaciones privadas. Garralda no es, sin embargo, ninguno de los colaboradores de Fainé que le han acompañado a Fátima, uno de sus destinos de peregrinación. Quienes sí lo han hecho acostumbran a medrar al lado del manresano, como es el caso del mediático economista barcelonés Ramón Adell, inopinado consejero de Gas Natural Fenosa y aspirante a sustituir a Joaquín Gay de Montellà al frente de la patronal catalana Foment del Treball.

16 millones de rentabilidad anual

Mutua Madrileña, como la mayoría de las aseguradoras mundiales, cuenta con recursos para invertir las primas de los asegurados. El negocio del ramo del automóvil se mantiene como su principal bastión. Con unos tipos de interés bajos (próximos a tipos negativos, de hecho), la rentabilidad que ofrece invertir en un grupo empresarial como La Caixa supera de largo la que se obtendría en el mercado bursátil o monetario. “Sumaremos unos 16 millones de euros netos a nuestra cuenta de resultados”, explican desde la aseguradora para justificar la compra de acciones de Caixabank en una colocación acelerada de títulos que tiene por objeto recaudar fondos para tomar el control definitivo del portugués BPI.

Garralda admira a Fainé, pero sobre todo es un fan de su capacidad para generar buenos negocios. De ahí que haya decidido secundarle y convertirse en el segundo accionista institucional de Caixabank después de Criteria. Mutua Madrileña pone otro pie en el banco de origen catalán mientras mantienen sus intereses conjuntos en el sector asegurador.

Fainé explicó en su día que en una conversación con Garralda cerraron el acuerdo de venta de la mitad de Adeslas. Luego llegaron los equipos de juristas que debían poner negro sobre blanco los pactos alcanzados de manera verbal entre ambos. Desde entonces, comentan de forma recurrente la marcha del negocio y los obstáculos que aparecen. Una llamada en uno u otro sentido es suficiente para desencallar cualquiera de los temas que en posiciones subalternas pueden complicarse.

De los tiempos de AB y Morgan Stanley

Garralda no es sólo un fan de Fainé. Mantiene también una exquisita relación con Gonzalo Gortázar, consejero delegado de Caixabank. Se conocieron cuando AB Asesores, donde el actual presidente de la Mutua fue uno de sus fundadores, se integró el negocio de Morgan Stanley en España, el lugar en que oficiaba Gortázar. Años después, ambos fueron los que desarrollaron la operación sobre Adeslas.

“Para nosotros, Caixabank es una inversión financiera. Más allá de filias y fobias personales, esperamos obtener un 6% anual de rentabilidad, lo que supera de manera clara otras opciones del mercado. De ser así, la vocación de continuidad en el capital del banco es clara”, señalan desde la entidad propietaria de emblemáticos edificios en la capital española.

 

Comentar
m.a. 29/09/2016 - 11:14h
Los peces gordos lo tienen claro. Madrid y Barcelona se necesitan. Generan sinergias multiplicadoras de negocios y beneficios. Pero eso a la tribu le importa un pito, las esencias son las esencias, sobre todo con la tripa y la bolsa llenas.
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