Turisme de Barcelona liquida su aventura de Spanair

El desastre de la aerolínea ha costado 250 millones de euros a los contribuyentes

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La sede de Barcelona Turisme, en Passatge de la Concepció y un avión de Spanair / FOTOMONTAJE DE CG
17.05.2017 00:00 h.

Todavía colea la infausta incursión de las administraciones vernáculas en el sector del transporte aéreo de pasajeros. La compañía Spanair, llamada a ser la aerolínea de bandera de Cataluña, paralizó sus operaciones en enero de 2012, en medio de un gran escándalo. Dejó a millares de viajeros tirados en los aeropuertos.

Ahora, más de cinco años después, la entidad Turisme de Barcelona, participada por el ayuntamiento, ha liquidado la sociedad instrumental, denominada Inversions Turístiques i Comercials, que utilizó para realizar la compra de un paquete de acciones de Spanair.

Gerifaltes

La adquisición supuso un desembolso de 15 millones. La totalidad de ese dinero se ha convertido en humo. Por este motivo, la participación en la aerolínea se ha tenido que provisionar íntegramente en los estados financieros de Inversions Turístiques. Y el balance final de esta firma arroja un activo reducido a cero. De bajar la persiana se ha encargado el liquidador Pere Duran Vall-llosera, hijo del célebre hombre de negocios Pedro Duran Farell.

Mientras Spanair permaneció en manos públicas, por su consejo de administración pasó una legión de ilusos espabilados, entre ellos Ferran Soriano, Miguel Martí Escursell, Jordi Clos, María Reig, Carlos Tusquets, Joaquim Coello, Rafael Suñol, Agustín Cordón, Josep Mateu y Josep Maria Benet

Turisme de Barcelona tiene de presidente al empresario hotelero Juan Gaspart. En el capital del organismo participan el Ayuntamiento de Barcelona y la Cámara de Comercio.

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