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Recreación de la interfaz de YOW! la app que permite el diálogo entre los visitantes de los museos y los artistas / CEDIDA

"¿Esto es arte?" Artistas y visitantes de museos, en contacto vía chat

YOW! es una aplicación basada en la IA que permite saciar la curiosidad que muchas personas sienten al situarse ante una expresión artística contemporánea

9 min

El arte es una disciplina para muchos desconocida. De hecho, la mayoría de gente que va a las exposiciones no entiende las vicisitudes que existen más allá del lienzo. En este contexto de desconocimiento sobre los autores, obras y también sobre las técnicas pictóricas nace YOW! Se trata de una aplicación que pone en contacto al público y a los artistas para establecer un canal que permita resolver las dudas que surjan a las personas cuando se sitúen delante de una obra. La plataforma se encuentra en fase de pruebas, un proyecto que cuenta con el apoyo del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y del Centro Botín, que ha facilitado su exposición Miradas al arte como espacio para su puesta de largo.

YOW! nace para satisfacer las dudas que muchas personas que van a un museo o exposición tienen, pero que no se atreven a preguntar, sea por vergüenza o por pereza. En este sentido, por medio de la inteligencia artificial (IA), TechHeroX, los creadores de la app, han establecido una plataforma de mensajería en la que previamente los autores han dejado todas las respuestas pregrabadas. A partir de este momento, se establece un diálogo como el que se tiene con los asistentes inteligentes de los smartphones, pero, en este caso, para hablar del arte y de todas sus connotaciones.

Puente informativo

El punto de partida de esta aplicación, explica Ina Olvera, directora creativa de TechHeroX y de YOW!, fue cuando se dieron cuenta “de que la formación que tiene pinta de ser formación no gusta a la gente” una situación que les “obliga a buscar formas diferentes de comunicar para que las personas la vean de forma atractiva”. En el contexto del mundo del arte, los creadores se percataron de que a los usuarios “les daba vergüenza preguntar cuando no entendían algo de una obra” y que sería interesante establecer “una forma en que el artista y el autor pudieran hablar entre ellos”. La idea era crear un chat con funcionalidades similares a Whatsapp, pero se optó “por la IA para generar las contestaciones automáticas”.

En este contexto, YOW! cumple una "función de mediación cultural, de puente entre ambas partes”. Olvera remarca que a TechHeroX le gustaría seguir centrando su actividad en el mundo del arte, porque cuando la gente se enfrenta a las creaciones contemporáneas siempre se pregunta “¿esto es arte?”. En muchos casos “se quedan con las dudas o simplemente no saben qué cuestionarse, una situación que YOW! quiere revertir”. En relación al precio, la aplicación se basa en la “formación B2B”, un tipo de actividad “que va dirigida a las instituciones como el Centro Botín”. En este sentido, son estas las que deciden si finalmente establecen “un importe para usar el servicio que ofrecen”, explica.

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Interior de una galería de arte / PIXABAY

Cuatro tipos de usuarios

A la hora de establecer un público potencial, “no se tuvo en cuenta la edad ni el perfil económico, sino los intereses". Tras revisar estudios sobre el ámbito cultural e información facilitada por el propio Centro Botín, llegaron a la conclusión de que existen cuatro tipos de públicos óptimos. En primer lugar, está el “profesional”, que hace referencia a aquellas personas que tienen mayores conocimientos sobre el arte.

A continuación, están los habituales, aquellos que van porque les gusta lo que les ofrece el centro cultural o museo, pero no saben lo que van a ver en cada ocasión. Este perfil poblacional se mueve por la curiosidad, por ejemplo: “¿Cómo llegó esta obra aquí? ¿Cómo se hizo?”, explica Olvera. Por otra parte, están los entusiastas, que van a ver arte “como una actividad más de entre todas las alternativas de ocio que tienen a su alcance”. Finalmente, en el último grupo se hallan los trolls, aquellos ciudadanos que “buscan llevarlo todo al extremo”, que hacen preguntas del estilo “¿esto es arte?” y que ponen a prueba la tecnología, lo que “obliga a buscar respuestas adecuadas para cada cuestión planteada”.

“Estilo pop y fácil de usar”

A los museos van ciudadanos que realmente aman las creaciones, pero también muchos que acuden a estos centros únicamente a modo de ocio. Con el objetivo de llegar a estas personas trabajan con reclamos como: ¿Te apetece preguntar al artista?”. Por otra parte, TechHeroX intenta que YOW! sea “atractivo y tenga un aspecto pop, para llamar la atención y que suene como que te podrías encontrar una interfaz similar en Netflix”. Olvera lo resume de la siguiente forma: “Se trata de ser visuales, fáciles de usar y con capacidad para llegar a un público transversal”.

En la misa línea, YOW! es un bot de contenido, lo que “permite profundizar en el tema escogido según tu propia curiosidad”. El usuario va preguntando y, cuando ya no le interesa saber más, para, lo que se adapta “muy bien a las necesidades de la gente”. En este sentido, en muchas ocasiones “la curiosidad es tal que hay personas que hacen preguntas muy existenciales”. Precisamente, es en este punto en el que los creadores trabajarán de cara a las próximas versiones, “en dirigir las formulaciones de los usuarios para que las centren en el arte”.

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Una chica observa una secuencia de tres obras de arte en un museo / PIXABAY

Comunicación eficiente

Las pantallas distraen y el hecho de tener que consultar el móvil para buscar información sobre una obra podría impedir que el público se centre en observarla y apreciarla. Sin embargo, sobre esta cuestión Ina Olvera explica que en las salas de museos “también hay unos carteles que te informan sobre los movimientos pictóricos y no pasa nada, nadie se despista”. En cualquier caso, remarca, “la idea no es que en lugar de ver la obra te pongas a chatear porque, si no ves la obra, no sabrás qué preguntar”.

La intención de los creadores no es que los interlocutores pasen horas y horas hablando con el artista, “porque hay un punto en el que la comunicación se vuelve imposible”, dado que la gente empieza a preguntar sobre detalles muy personales. A estas cuestiones el bot les responde que “la curiosidad mató al gato”, para no dar bola al usuario y que se de cuenta de que su pregunta se desvía del objetivo de la aplicación.