Menú Buscar
Pásate al modo ahorro
El obispo emérito de Solsona Xavier Novell / EFE

Xavier Novell, al borde de ser castigado por la Iglesia

La voluntad del obispo emérito de Solsona de casarse con Silvia Caballol choca frontalmente con el derecho canónico

3 min

La boda del obispo emérito de Solsona, Xavier Novell, y su pareja, Silvia Caballol, puede ser realidad a partir del 29 de octubre. Si nadie presenta un recurso antes de esa fecha en el Registro Civil de Súria, nadie puede impedir el enlace. Eso no quita, que tenga consecuencias.

El párroco catalán ha renunciado al báculo, pero sigue perteneciendo a la Iglesia. Eso implica una serie de compromisos y votos que debe respetar y que son incompatibles con el matrimonio civil que desea celebrar.

Normativa canónica

El derecho canónico recoge en su artículo 1349 que “el clérigo que atenta matrimonio, aunque sea solo civilmente, incurre en suspensión latae sententiae”. Eso significa, que en lo dispuesto también en el cánon 194.1.3 quedaría suspendido de sus atribuciones sacramentales, o sea, no podría oficializar sacramentos.

Son muchos los que debaten si la solicitud de los papeles para poder celebrar la boda civil, ya incumple la normativa canónica, o bien debe llevarse el enlace para que dicha norma sea de aplicación directa.

¿Estrategia de expulsión?

La intención de casarse existe. La pareja entró los papeles necesarios para llevar a cabo el enlace. Los expertos en derecho canónico señalan que puede tratarse de una estrategia del exorcista para lograr su expulsión de la Iglesia por la vía rápida.

Si un sacerdote decide casarse lo ha de comunicar antes a El Vaticano, responsable de dar la autorización o no y aplicar la norma canónica. Esta gestión tarda un tiempo en llevarse a cabo y Novell parece tener prisa.

Silencio absoluto

Si el catalán sigue adelante con su boda, el citado canon 1349 es muy claro: “si después de haber sido amonestado, no cambia su conducta y continúa dando escándalo, puede ser castigado gradualmente con privaciones o también con la expulsión del estado clerical”.

¿Busca realmente causar esta situación el obispo emérito? Por el momento, guarda silencio. La Santa Sede se lo ordenó y él todavía obedece esta orden. Tampoco habla con los medios que, desde que se mudara a Manresa, merodean la zona para sacarle algunas palabras.