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Paciente recibiendo una bolsa de plasma de un recuperado de Covid-19 / EP

La Fundación Lucha contra la Sida busca voluntarios para probar un remedio contra el Covid-19

El estudio investigará si se puede estimular el sistema inmunitario de los pacientes que acaban de contagiarse con el plasma de personas que ya han superado el coronavirus

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La Fundació Lluita contra la Sida busca voluntarios en Barcelona para probar un nuevo remedio contra el Covid-19. Lo ha anunciado el epidemiólogo Oriol Mitjà, que, junto al doctor Bonaventura Clotet, pondrá en marcha un ensayo clínico para comprobar si el plasma de las personas que han superado el Covid-19 puede ayudar a mejorar el diagnóstico de los enfermos con síntomas leves o moderados. La idea es que dicho plasma sirva para "estimular el sistema inmunitario de los pacientes que acaban de coger el coronavirus".

El estudio se realizará con personas mayores de 50 años que tengan síntomas leves de coronavirus --que no necesiten hospitalización--. Para ello, la fundación ha pedido la colaboración de 400 voluntarios de esta franja de edad, que vivan en el área metropolitana de Barcelona y que hayan dado positivo hace menos de cinco días. Por otro lado, se requieren personas que hayan superado el Covid-19 en los últimos tres meses --a quienes se practicará un test para comprobar que tienen anticuerpos contra el virus-- y que quieran donar sangre y plasma. 

Estudiar un tratamiento "precoz" y "complementario"

Con este ensayo, los investigadores quieren saber si el tratamiento precoz de la enfermedad con este plasma permite frenar la progresión y disminuir la gravedad i el tiempo de presencia de los síntomas, según ha explicado Mitjà en Rac1. En el estudio también colaborarán el Instituto de Investigación del Sida IrsiCaixa, Grifols, el Banco de Sangre y Tejidos, el Hospital Universitario Germans Trias i Pujol u el Institut de Salud Global de Barcelona (ISGlobal).

 

El plasma se inyectará por vía intravenosa a la mitad de los participantes --el resto recibirán un placebo-- y se monitorizará a todos los voluntarios durante dos meses. Mitjà y Clotet remarcan que, de funcionar, este tratamiento sería complementario al que dicten los médicos a cada paciente. "Es una técnica seguro que ya se utiliza en otras epidemias", explican.