Inés en can Rahola y Roures deja sin fútbol a TV3

05.02.2018
Pablo Planas
4 min

Al tiempo que crece el prestigio de Arnaldo Otegi en TV3 y Catalunya Ràdio como analista pacifista aumenta también el descrédito de la televisión y la radio públicas. Con todo, hay políticos no nacionalistas que se exponen sin reparos a ser entrevistados por los profesionales de esas casas. Sin ir más lejos, Inés Arrimadas, protagonista del último Preguntes freqüents, un modelo canónico de televisión a la catalana. 

La líder de Ciudadanos tuvo que hacer frente a lo que en la tele autonómica se conoce como una entrevista con cuestiones como ésta: "Usted asume que Cataluña es una sociedad muy plural, muy diversa... ¿entonces cómo se entiende que usted, la noche electoral, en aquella celebración que hizo en el centro de Barcelona, hiciese todo el discurso en castellano?"

La presentadora, Laura Rosel, se quedó más ancha que larga, igual que Pere Bosch cuando le espetó a la misma Arrimadas en Els Matins que por qué no cantaba Els Segadors. Aún a estas horas debe estar preguntándose Bosch qué es lo que está mal en esa pregunta y algo parecido se desprende de la cara que puso Rosel cuando Arrimadas le dijo que si además de gente mirando quién canta qué también tenían un contador de palabras en catalán y castellano.

A Laura Rosel, que responde a las expectativas del público medio de TV3, lo de Arrimadas le parece el colmo de la impostura y la desvergüenza. Cómo querrá gobernar Cataluña esa pájara si incluso habla castellano en público. Ese es el apriorismo que debe inducir a plantear a la candidata más votada toda clase de barbaridades con cara de buen rollo. La actitud quedó perfectamente clara con Pilar Rahola, versión vintage de las Lauras de TV3. La veterana asesora de Mas y Puigdemont entró en el plató cuando salía Arrimadas. Se dieron dos besos y cuando parecía que aún hay un espacio para la urbanidad, Rahola aludió a su educación en un colegio de monjas para justificar los ósculos con Arrimadas. Acto seguido censuró en ausencia de la aludida que no hubiera hablado de los presos y que no cantase el himno autonómico.

Sólo la rabia y tirria más profundas pueden provocar tal clase de desahogos, unas consideraciones que deberían provocar una actuación del oficio del Consejo Audiovisual de Cataluña, el infausto CAC. No es previsible que suceda.

Lo que resultó si cabe más chocante en la tele del proceso este fin de semana es la ausencia de imágenes de la liga del balompié. Las dificultades financieras del ente autonómico le impiden abonar a Jaume Roures la cuota correspondiente al fútbol, y el empresario mediático, gran amigo de la causa estelada, ha replicado prohibiendo a la tele emitir los resúmenes de la jornada hasta que pague lo que toca. Así es que ayer domingo no hubo ni imágenes ni debate en el Esport 3 del derbi del diluvio. Como los caminos del 155 son inescrutables, la enésima agresión contra Cataluña ha venido de la mano de Roures. ¿Cuánto resistirá el telespectador culé de TV3 sin los goles del Barça? ¿Qué dice de esto Human Rights Watch?

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¿Quién es... Pablo Planas?
Pablo Planas

Periodista y colaborador de Crónica Global.

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