Espada en 'La Sexta' y un buen tío y mal periodista

El conductor de La Sexta Noche, Iñaki Gil, naufragó en su intento de ridiculizar al autor del libro sobre Camps "Un buen tío"

05.03.2018 17:25 h.
4 min

La Sexta Noche es un circo con pretensiones periodísticas en el que de vez en cuando suceden cosas tan locas y desequilibradas como el combate de boxeo entre un peso mosca catódico y un peso pesado de plomo, que es lo que fue la entrevista de Iñaki Gil a Arcadi Espada, autor del libro sobre Francisco Camps "Un buen tío. Cómo el populismo y la posverdad liquidan a los hombres" (Ariel). Gil intentó un ejercicio de "arrojo" periodístico que acabó con Espada entrevistándose a sí mismo, él mismo Gil en la lona y dos figurantes, los valencianos periodistas Loreto Ochando y Miguel Ángel Campos, seriamente chamuscados por el flamígero verbo arcadiano. Tres noches más sobre en televisión sobre los cuatro trajes y Camps vuelve a la política en loor de multitud.

El propinante de la tunda difunde en su blog la velada íntegra bajo el irónico epígrafe "Una noche muy agradable". "¿Era de verdad el mejor tío sobre el que usted podía escribir?", le llegó a preguntar Gil, autoerigido en árbitro del gusto y la decencia. ¿A quién se le ocurre, verdad? Qué barbaridad, escribir sobre Camps pudiéndolo hacer, un suponer, sobre Miguel Ángel Revilla, el presidente contertulio de Cantabria que va por La Sexta repartiendo anchoas a los machacas.

Espada estuvo como el apellido, cortante de canto en la réplica: "Permítame la desmesura. ¿Usted le preguntaría a Flaubert si Madame Bovary era la mejor tía de la que podía escribir? Cada uno elige lo que le parece". También estuvo punk al definir a Camps en tres palabras, inteligente, honrado y trabajador, para pasmo y espanto del tumefacto Gil, cuyo aire de plumilla resuelto quedó hecho trizas mientras crecía la fama de Espada como abogado defensor del diablo.

Los titanes informativos de La Sexta practican felices el más cómodo de los periodismos posibles confortados por una fe ciega en su superioridad moral frente al resto de los mortales dedicados al mismo oficio. García Ferreras, Évole, Ana Pastor, el gran Wyoming y el resto de la excelsa cuadrilla, no caminan sino que levitan a dos palmos del suelo en la tele más progre y moderniqui de España, donde pegan unos sermones balalaicos con notable éxito de audiencia porque los programas de las otras televisiones son notoriamente inferiores en medios y aviesas intenciones. 

Espada va de otro palo y consiguió hablar de su libro mientras Gil naufragaba con estrépito en un vano intento por parecer intrépido y sesudo. Recurrió incluso al "tema" del feminismo para tratar de doblegar la lógica cartesiana del "invitado", que cargó contra "el aire monjil y putrefacto" del manifiesto en favor de la huelga mundial de mujeres convocada para el próximo día 8 sin que el presentador pudiera hacer algo más que balbucear una sarta de bulos culminados con la siguiente intoxicación: "El feminismo es el reconocimiento de la igualdad entre hombres y mujeres".

No es que saliera vivo Espada del intento de encerrona, es que el cristiano se comió a los leones y convirtió a Gil en una caricatura de periodista, tan buen tío como mal entrevistador. Por listo.

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