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[VÍDEO] Desmantelada una red de estafadores a aseguradoras de coches

La Policía detiene a cinco personas, una de ellas en Lleida, por comprar coches siniestrados para hacerse con su documentación y cobrar las polizas de otros robados

3 min

La Policía Nacional ha desarticulado una organización criminal especializada en el robo de vehículos y estafas a compañías aseguradoras. Los agentes han detenido a cinco personas, cuatro en Torrejón de Ardoz (Madrid) y a otra en Lleida por la presunta compra de coches siniestrados para adquirir así su documentación. El objetivo era usarla para contratas pólizas y denunciar la sustracción del coche para cobrar la indemnización.

Para ello, compraban turismos de la misma marca y modelo. Tras alertar a la compañía de seguros procedían a desmontar los coches y los abandonaban en un taller de Torrejón, donde la policía ha localizado motores y piezas de los mismos.

Despiece de vehículos

Las primeras pesquisas se inician el pasado enero, cuando los agentes recibieron información sobre la recuperación de un coche robado que trataron de entregar, de manera insistente, en un taller de Madrid. Ante la sospecha de que en dicho local se pudieran despiezar vehículos sustraídos y empleando las piezas en la reparación de otros turismos, accidentados o robados.

Fue así como los agentes averiguaron que tras la apariencia legal de dicho taller se encontraba un grupo criminal dedicado al robo de vehículos y a estafar a compañías aseguradoras. Además, habían perfeccionado distintas técnicas para no levantar sospechas.

Comprar coches siniestrados

Su modus operandi consistía en en comprar turismos siniestrados, bien a desguaces o a particulares, para hacerse con la documentación original de los mismos. Posteriormente, conseguían un coche robado de igual modelo y marca para ponerlo en circulación y contratar una póliza de seguros que incluyera la cobertura por robo.

Tras dejar pasar un tiempo prudencial, la banda denunciaba el robo del mismo para poder cobrar la póliza. Más tarde desmontaban el coche para dejarlo abandonado a la espera de que fuera localizado por alguien y, una vez esto sucedía, solicitaban que fuera trasladado a dicho taller donde repetían los mismos pasos.

Cobrar la indemnización

La organización realizaba esta actividad con varios coches a la vez y los aseguraban en distintas compañías para aumentar la frecuencia de los siniestros, a la vez que evitaban las investigaciones por parte de las autoridades al utilizar maneras diferentes que, en un principio, no permitían establecer un patrón común.

Con este modus operandi, obtenían un doble beneficio; por un lado: cobraban la indemnización de la compañía aseguradora y por otro, el dinero obtenido con la venta del vehículo siniestrado y que habían reparado con las piezas robadas.