Menú Buscar

[Vídeo] Así actúa la banda que roba relojes de lujo en Barcelona

Una mirada, una distracción y un movimiento de muñeca son lo único que necesitan estos mangantes para llevarse un buen botín

3 min

Una mirada, una distracción y un simple gesto es lo que necesitan los ladrones de relojes​ de lujo para llevarse un botín. Una cámara de un hotel de Barcelona ha captado estos días el modus operandi de una banda de mangantes de complementos. En esta ocasión, arrancaron un reloj de 40.000 euros de la muñeca de un turista en la misma puerta del establecimiento, en el paseo Colom.

Como se aprecia en las imágenes, tres chicos merodean por la zona –según fuentes conocedoras, peinan Barcelona cada día de arriba abajo— y dirigen sus miradas a la muñeca de la víctima. Uno de ellos se acerca y trata de entablar conversación con el único fin de distraer al turista. Entonces, otro de los chicos, que había continuado su marcha, retrocede y, actuando por detrás, se lleva el reloj en un segundo.

De 500 a 120.000 euros

Pero el caso de este turista no es único. Días atrás, los agentes de la Guardia Urbana arrestaron a tres ladrones que habían robado un reloj de 20.000 euros en la zona del Born. A finales de julio, la policía detuvo en Barcelona a nueve personas por llevarse sin permiso tres relojes valorados en 120.000, 45.000 y 500 euros de las muñecas de tres visitantes.

Los ladrones, primero detectan a la víctima, después comprueban el valor del reloj, piden ayuda, controlan el entorno y actúan, en ocasiones después de seguir a su objetivo durante varios metros. No importa la zona: desde el Born hasta el paseo de Gràcia. Cualquier lugar es bueno para ellos.

Las mejores marcas

El año pasado, los Mossos d’Esquadra anunciaron la detención de una treintena de ladrones especialistas en robos de relojes de lujo. Entonces, el botín ascendía a 312.000 euros (Rolex, Hermès, Cartier, Richard Mille, Audemars Piguet, Patek Philippe, Hublot, Panerai Luminor, Ulysse Nardin) y lo revendieron de inmediato en el mercado negro en países de Oriente Medio y el norte del Magreb.

En aquella ocasión, los ladrones localizaban a sus víctimas a las puertas de restaurantes prestigiosos, hoteles de categorías superiores, joyerías de lujo y discotecas, y hacían seguimientos en busca de la oportunidad perfecta con la que llevarse la pieza en un par de segundos y un buen movimiento de muñeca. ¿Y por qué turistas? Porque raras veces presentan una denuncia.